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Frente a Trump, más unión e integración de la UE

sábado 04 de febrero de 2017, 09:02h

El próximo 25 de marzo se celebrará en Roma una cumbre de la Unión Europea (UE), en la que se conmemorará el sesenta aniversario del Tratado que fue la base de la UE. A preparar un documento sobre la efeméride han dedicado alguna sesión los 28 reunidos ayer en Malta. Ese documento, más allá de su carácter conmemorativo, debería tener muy en cuenta que si la UE no reacciona ya ante el insólito desafio de Donald Trump muy difícilmente podrá celebrar otros sesenta años. Quizá ni siquiera llegue a alcanzar el tiempo que el nuevo presidente norteamericano ocupe La Casa Blanca. No se trata de ser alarmistas, pero sí de ser muy conscientes de con quién se juega los cuartos Europa.

El primer error que no se debe seguir cometiendo es pensar que Trump no hará todo lo que dice y que del dicho al hecho hay mucho trecho. Porque, ese trecho lo recorre el magnate convertido en político a gran velocidad, como ha demostrado en el escaso tiempo que lleva de mandato. Parece, pues, suficientemente claro que Trump está decidido a llevar a la práctica todas sus bravatas, como hacer todo cuanto esté en su mano para el desmantelamiento de la UE, y ello –por más que sea tan asombroso como alarmante- parece dispuesto a realizarlo en colaboración con la Rusia de Putin.

Hace poco, François Hollande y Angela Merkel mantuvieron un encuentro en el que abogaron por aunar fuerzas frente al desafío estadounidense. Ahora, la Eurocámara ha rechazo al embajador propuesto por Trump ante la UE. Una propuesta que tiene mucho de provocadora al elegir a Ted Malloch, un convencido militante antieuropeísta que viene pronosticando que el Brexit será seguido por otros países, que el colapso del euro está cercano y que nada más conocer su nombramiento no se le ocurrió nada mejor que “bromear” sobre que ayudará a destruir la UE.

La postura del eje franco-alemán y el rechazo a Malloch son positivos, pero no dejan de ser meros gestos. Es posible, aunque dudoso dado el talante de Trump, que proponga a otro embajador más diplomático y no tan burdamente beligerante, por mucha “broma” con la que quiera disimular su posición. Pero sí esto sucediera, la UE no debería llamarse a engaño. Es obvio que el embajador de la Administración Trump ante la UE trabajará para desestabilizarla. Por lo que con Trump, visto lo visto, la UE ha de empezar sin tardanza a ir más allá de los gestos y elaborar con rapidez planes, planes de supervivencia, muy concretos y eficaces frente a los propósitos de Trump. La UE debe actuar ya y, la actuación más contundente, consiste en garantizar la Unión e incrementar la integración.