Pero la duda sobre qué puede cambiar existe, y si algo hará el presidente es mantener la incertidumbre prácticamente hasta el último momento: previsiblemente, solo la despejará con tiempo suficiente para evitar que la quiniela de nombres eclipse el debate de ideas que quiere que sea la convención, que empieza este viernes y durará hasta el domingo.
Mientras tanto, los populares pulen los últimos detalles, tarea que llevan a cabo con un runrún de fondo que apunta, sobre todo, a un nombre: el de María Dolores de Cospedal. El ruido empezó cuando la secretaria general del PP y presidenta de los populares castellanomanchegos fue nombrada titular de Defensa, lo que desató el debate interno sobre la acumulación de cargos e incluso la incompatibilidad entre algunos de ellos.
Desde entonces ella se ha mantenido al margen, no ha ocultado su deseo de continuar como número dos del partido y ha dejado que fueran otros los que hablaran al respecto. “No os vais a librar de mí”, acertó a comentar la ministra a los periodistas, en tono distendido, el día de su toma de posesión en el ministerio. Rajoy también lleva meses driblando la cuestión, y lo más que ha dicho al respecto es, en una entrevista con Faro de Vigo, que “Cospedal acredita méritos más que suficientes para desempeñar con éxito cualquier tarea política y para desempeñar más de una también”.
Menos claro ha sido Alberto Núñez Feijóo, que si bien en los últimos días ha reconocido que la secretaria general “en momentos de dificultad ha estado ahí, dando la cara por la organización” y haciendo “un muy buen trabajo”, nunca ha ocultado que el cargo de número dos en Génova “requiere mucho tiempo, mucho esfuerzo y mucha dedicación”, lo que se ha interpretado como una apuesta por el cambio por parte del jefe de la Xunta de Galicia, con peso específico en el PP y que es, además, el único presidente con mayoría absoluta en España.
"Renovaciones por adición"
Precisamente por las exigencias del puesto, la principal opción que se baraja, dada ya casi por hecha la continuidad de Cospedal como número dos de los populares, es que hubiera un coordinador que se dedicara a las cuestiones internas en el día a día. Y si hay un nombre que suena especialmente para ello es el de Fernando Martínez-Maillo, actual vicesecretario de Organización. “Renovaciones por adición”, describe Pablo Casado.
Si se da prácticamente por hecha la continuidad de Cospedal es por dos motivos. Por un lado, la total confianza del propio Rajoy en su persona; por otro, la labor que está realizado como ministra, donde destacan sus viajes al exterior para visitar a las tropas y, muy especialmente, la gestión del caso Yak-42.
De hecho, Cospedal ha sido capaz de darle la vuelta a la crisis hasta convertirla en su gran aval hasta el momento en el Ministerio de Defensa: ha asumido el dictamen del Consejo de Estado, ha comparecido en el Congreso, ha pedido “perdón en nombre del Estado” a las víctimas (con quienes se ha reunido ya en dos ocasiones) y ha prometido una investigación para tratar de esclarecer lo sucedido, para lo que ha garantizado que buscará “por tierra, mar y aire” la documentación relativa al caso, en el que, en 2003, fallecieron 62 militares españoles cuando regresaban desde Afganistán. Todo ello, con el objetivo de reparar “jurídica y moralmente” a quienes perdieron a sus seres queridos, ha supuesto un importante giro con lo que se había hecho hasta ahora reconocido, incluso, por la oposición y la propia Asociación de Familiares de Víctimas del Yak-42.
Quienes ponen en duda la acumulación de responsabilidades, sin embargo, cuestionan la compatibilidad de un cargo orgánico de semejante envergadura como la Secretaría General con un departamento como el de Defensa, en el que impera la neutralidad institucional. Es decir, el problema no estaría solo en el cuánto, sino también en el qué.
Rajoy decide cuánto y cómo cambia el PP
Además de los nombres, se hablará mucho de las ponencias en un XVIII Congreso Nacional con el que el PP perfilará su futuro más inmediato. Tres asuntos destacan por encima del resto: los estatutos, la postura sobre la maternidad subrogada y, relacionado con ello, la posibilidad de permitir el voto en conciencia en cuestiones que afecten a las “convicciones más profundas”.
El viernes se da el pistoletazo de salida; el sábado Rajoy presenta su candidatura a la reelección y el domingo clausurará una convención de la que saldrá con su liderazgo intacto y reforzado. Poco habrá cambiado en el PP, no tanto así en el panorama político nacional: la cita popular tiene lugar en Madrid cinco años después de la de Sevilla en 2012. Ahora, a diferencia de entonces, ya no hay mayorías absolutas, la legislatura está marcada por la política de la negociación y han surgido dos nuevos partidos de ámbito nacional (Unidos Podemos y Ciudadanos). Internamente, Rajoy, y solo Mariano Rajoy, decidirá cuánto y cómo cambia el Partido Popular.