www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

JORNADA 22: ATLÉTICO 3 CELTA 2

La resaca de Copa sienta peor al Celta que al Atlético | 3-2

domingo 12 de febrero de 2017, 22:36h
Los colchoneros renacieron en los últimos minutos para no alejarse del tercer puesto. Por Diego García

El Celta de Vigo casi volvió a tomar el Calderón -como ya hiciera en la edición pasada de la Copa del Rey- gracias a una exhibición de rigor táctico y consistencia. El gol de Guidetti, en los últimos 10 minutos, redondeó una ejecución notable de los pupilos de Berizzo, que se demostraron a sí mismos su capacidad competitiva tras la dolorosa derrota sufrida en las semifinales coperas ante el Alavés. El Atlético, por su parte, pagó el esfuerzo (sobre todo mental) del resplandeciente partido en Barcelona y fue cazado a la contra, pero pudo arrancar los tres puntos en la recta final por medio de una explosión goleadora de Carrasco y Griezmann.

Quiso Simeone prolongar las sensaciones que conquistaron sus jugadores ante el Barcelona el pasado martes. Salió con el centro del campo arquetípico y con la intención de dominar la pelota y ahogar a sus rivales por medio de la intensidad y la presión elevadas. Sin embargo, el partido, la fortuna y el experimentado rival opusieron resistencia al libreto del Cholo. Un despeje garrafal de Moyá al saque de esquina cetiña dio el primer tanto visitante a Cabral. En el tercer minuto y en todo un aviso de lo venidero.

No acusaría el conjunto rojiblanco el golpe, pues prosiguió su pugna por el control del ritmo, incandescente, y alcanzó a empatar con rapidez -en el minuto 10-. Lo hizo con una jugada que inició Carrasco (el líder ofensivo de su equipo). El belga trazó una diagonal que recogió Torres con un control procedente. Sin pausa, El Niño dibujó una pintura que asendió a la cima de su galería: ejecutó una media chilena desde el área grande que se coló en la meta viguesa con factura de vaselina hacia el segundo poste.

La explosión goleadora inicial supuso un aperitivo de un primer acto jugado desde lo espectacular, negando a Simeone y a Berizzo su gusto por el equilibrio y el tacticismo. El encuadre general mostraba una mayor posesión del conjunto capitalino y una mayor predisposición al contragolpe visitante. Pero, como si ambos púgiles hubieran soltado la tensión copera para disfrutar este domingo sobre el verde, se desplegó un primer tiempo de oda ofesniva. Así, las ocasiones de gol se multiplicaron, con Pione Sisto y Carrasco como punzones y los porteros en continuo ajetreo. Cada presión superada suponía una aventura con espacios que ambos equipos aprovechaban. No se registrarían más goles antes del entretiempo, pero fue por pura casualidad.

La madera negó a Jozabed y a Torres sus merecidas dianas. El primero coronó una de las sublimes combinaciones gallegas que desactivaron el plan del Cholo con un remate al poste y el segundo se topó con el travesaño en la transformación infructuosa de un polémico penalti. Además, ante la ausencia de gobierno en la medular, la acumulación de centros sin remate o con lanzamiento desatinado se desbarató, con peor cara de Simeone. No obstante, Berizzo había apostado por rotar y el técnico local buscó con su alineación (incluyendo a Gabi como ancla) un mayor dominio del devenir.

Y los primeros 45 minutos de anarquía sobrevenida como victoria del técnico visitante todavía cabría la lesión muscular de Juanfran -superado con creces por Sisto y sustituido al descanso por Vrsaljko-, el mano a mano marrado por Yannick, los intentos de Pione, Aspas y el Tucu Hernández a los que respondió Moya o desvió la falta de puntería y un posible penalti no señalado por derribo de Torres. Todo lo narrado confeccionó el primer acto perfecto para combatir el frío que arreciaba en la ribera del Manzanares. La tribuna estaba satisfecha por lo vibrante del evento pero no tanto por las tablas, pues la tercera plaza se salía de foco de permanecer este resultado.

La grada del Calderón degustaría, en la reanudación, un requiebro de la trama hacia los parámetros más familiares de cada entrenador. Ya estaba bien de descontrol y era hora de ponerle un lazo al exhibicionismo para jugarse los puntos desde la seriedad identificable en las propuestas de Atlético y Celta. De este modo se zanjó el paroxismo atacante y la intensidad se redefinió como un arma de tanteo en el centrocampismo que se desplegaría. Entonces, parecía el vigente subcampeón de Europa volver a querer pautar el ritmo, ya anestesiado, pero lo haría con más precauciones, pues el Celta no tardó en recordar la amenaza en vuelo de su calidad.

Se quemaron los minutos sin ocasiones claras, con los sistemas mejor asentados y afanados en la ocupación correcta de los espacios en fase defensiva, y los técnicos empezaron a mover las fichas. Tan sólo un cabezazo tímido de Carrasco se registró antes de que Berizzo empezara su maniobra -minuto 65-. El 'Toto' terminaría por recuperar su equipo preferido, al dar entrada al ordenador Marcelo Díaz -por un Iago Aspas vacío-, a la clase de Wass -en lugar de Jozabed- y a Bongonda -por un Sisto desaparecido tras la vuelta de vestuarios-. Y, en conscuencia, el Celta creció hasta refrescar su debate de la idea atlética.

Con más peso en el ecuador del terreno y una mejor capacidad para gestionar la pelota, los vigueses evolucionaron para protagonizar la aproximación al desenlace. Funcionaba su achique -sólo escapadas de Carrasco sin rematador salían del radar celtiña-, su temple en la creación en estático y su juego en profundidad -Iago ejecutó una volea por esta vía-. La superioridad física acompañó, además, a un bloque visitante que redondearía su catarsis de cohesión y acierto con dos contragolpes consecutivos en torno al minuto 75. El primer lo conectó Guidetti a las nubes, con todo a favor, y el segundo, de nuevo tras una salida delicada de pelota (Wass estaba haciéndose con la escena), lo conduciría a la red el delantero sueco para sellar el cataclismo local. Había empezado el duelo el club madrileño a siete puntos de la tercera plaza y a 10 minutos del final se mantenía la tenebrosa perspectiva.

Pero cuando la angustia se distribuía por cada rincón de la cancha Simeone ideó una convulsión que establecería otro de esos lapsos icónicos de garra y convicción tan propios de su reinado en el banquillo indio. Correa y Gameiro sustituyeron a Saúl -transparente- y Torres -muy cansado-, y el milagro aconteció en dos minutos: los que van del 86 al 88. Había cometido otro error de cálculo en un balón aéreo Moya que casi sentenciaba el choque y Sergio había tapado un remate de Carrasco tras el pase filtrado de Gabi. Pero el belga descorcharía el acto de fe con una volea soberbia desde la frontal y ajustada al poste. Y el descrito cañonazo certero, recogido de un despeje de Roncaglia (el Celta achicaga agua en este intervalo postrero), sería el pregonero del éxtasis. En la siguiente posesión, Correa ganó otro puñado de legitimidad al desequilibrar y centrar con lucidez hacia la posición de Gameiro. El francés, astuto, cedería para la mejor posición de Griezmann, que confirmaba la remontada sin haber asomado en todo el duelo.

El trascendental gol del pichichi rojiblanco prendió un delirio -también compartido por un desaforado Simeone- que rápidamente se trasnformó en congoja, pues Jonny tuvo en su cabeza un remate claro y Moyá endemdó todo lo anterior atajando otro testarazo, en este caso de Cabral. El sensacional colofón de la batalla, con chut de Gameiro al larguero, clausuró un asfixiante esfuerzo que dejó mejor resaca copera a los colchoneros. Es complicado calibrar cuál es el verdadero aspecto de este equipo bipolar, pero estos tres puntos y el respiro consiguiente a no disputar Liga de Campeones esta semana, parecen suficientes en el proceso silente de acopio de réditos. Los visitantes, por su parte, volvieron a amargarse tras un rendimiento meritorio que les aleja de la zona europea. Pero Berizzo, hoy, no tuvo nada que reprochar a su camarín. "Esta derrota es injusta", proclamó un entrenador que tiene que volver a suturar las heridas mentales de una plantilla muy dolorida tras esta semana.

Ficha técnica:
3 - Atlético de Madrid: Moyá; Juanfran (Vrsaljko, m. 46), Savic, Lucas, Filipe; Koke, Gabi, Saúl (Correa, m. 71), Carrasco; Griezmann y Torres (Gameiro, m. 75).
2 - Celta de Vigo: Sergio Álvarez; Hugo Mallo, Cabral, Roncaglia, Jonny; Radoja, Pablo Hernández, Jozabed (Wass, m. 63); Aspas (Marcelo Díaz, m. 84), Guidetti y Sisto (Bongonda, m. 68).
Goles: 1-0, m. 5: Cabral. 1-1, m. 11: Fernando Torres. 1-2, m. 77: Guidetti. 2-2, m. 86: Yannick Carrasco. 3-2, m. 87: Griezmann.
Árbitro: Hernández Hernández (C. Las Palmas). Amonestó al local Gabi (m. 90) y al visitante Guidetti (m. 41).
Incidencias: partido correspondiente a la vigésima segunda jornada de LaLiga Santander disputado en el Vicente Calderón ante unos 35.000 espectadores.
¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (4)    No(0)

+
0 comentarios