RAYO VALLECANO
El Rayo ficha a Míchel para que sea el entrenador que evite su destrucción
EL IMPARCIAL
miércoles 22 de febrero de 2017, 00:33h
Actualizado el: 22/02/2017 03:03h
El equipo circula en la cola de salida de la Segunda División.
El club de Vallecas ha contratado este martes al tercer entrenador del curso. En su regreso a la Segunda División del fútbol español el Rayo está sufriendo una de las temporadas más dramáticas de su historia. Con un ambiente enrarecido desde el descenso del pasado verano, la escalada de la temperatura en el enfrentamiento entre afición y presidencia ha aliñado un desempeño deportivo tan deficiente que lejos de apuntar hacia la vuelta a Primera apunta hacia la Segunda B.
El caso Zozulya quizá sea el episodio más notorio del recorrido de la entidad madrileña en este ejercicio. Pero, a pesar de los focos que todavía pesan sobre la cesión del ucraniano repudiada por las peñas y los Bukaneros -su facción radical-, el calendario se inició con peleas intestinas, entre el vestuario y el entonces jefe del proyecto, Sandoval. De hecho, la salida del entrenador se precipitó, amén de los pobres resultados, por la distancia de su liderazgo para con la voluntad de la plantilla. Todavía se comenta en los pasillos del estadio vallecano la escaramuza física que el técnico mantuvo con Miku, el delantero estrella de la formación franjirroja.
Voces del vestuario comentaron entonces que el preparador agredió al punta venezolano y acusó al capitán, Roberto Trashorras, de malmeter y generar una atmósfera de trabajo adversa. Ahora, meses después de la salida del entrenador y tras el paso, transparente, de Rubén Baraja (que recibió una alternativa que no supo acometer), la discutida directiva confía en Míchel, un hombre de la casa, para que salve los muebles.
La situación de convulsión casi continua ha colocado al equipo a un punto del descenso (con un partido menos). Ha de ser el ex futbolista del club Miguel Ángel Sánchez, Míchel, que disputó dieciséis temporadas -hasta 2012-, el que ha de afrontar la construcción de una dinámica positiva dentro de la guerra de guerrillas presente. El que fuera entrenador del juvenil del Rayo y ayudante de Paco Jémez tiene por delante la responsabilidad de reflotar a una plantilla sin asideros. Lo que comenzó como un diseño destinado a ascender se ha tornado en un solar tenebroso.
Así, Martín Presa ha elegido hacer un guiño a la tribuna que tan en contra tiene para aunar esfuerzos y gargantas en pos de superar el tramo final de temporada con la mejor cara posible. Míchel, canterano de la entidad y que jugó 424 partidos oficiales y marcó 67 goles con la franja roja, tiene ante sí el desafío más pesado de su experiencia posterior a su etapa como futbolista -que le vio pasar por Almería (1996-1997), Murcia (2003-2004 y 2005-2006) y Málaga (2004-2005)-. No en vano, la caída hacia la Segunda B complicaría sobremanera la supervivencia económica de una institución que dibuja una senda de autodestrucción notable.