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TRIBUNA

Guinea Ecuatorial microcosmos de África (V): Religión y brujería

Juan José Laborda
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1718lamartingmailcom/12/12/18
jueves 23 de febrero de 2017, 21:19h

Las sociedades africanas han demostrado una resistencia admirable a las agresiones de siglos. Ferran Iniesta refiere en su libro “Kuma. Historia del África negra” que sus sociedades permanecieron “intactas” a pesar de los traumas históricos.

La religión es una manifestación singular. Los africanos son muy religiosos, y no se comportan cultural y espiritualmente como las sociedades secularizadas y laicas de Occidente: su religión y sus creencias sobrenaturales se entrelazan con sus otras percepciones. Su visión del mundo integra las concepciones que tienen de Dios. El Islam y el cristianismo, religiones proselitistas del Libro, es lógico que en África se extendieran con la difusión de la escritura. Los Estados africanos, si no son dominados por grupos islámicos intolerantes, muestran una gran variedad de credos cristianos e islámicos. Los proyectos políticos que argumentaban que la modernización sería posible si la religión fuese neutralizada, o incluso prohibida, fracasaron estrepitosamente en África; y el ejemplo del gobierno revolucionario de Menguistu Haile Marian en Abisinia es tristemente un ejemplo de lo apuntado anteriormente.

Las estadísticas muestran que los africanos son mayoritariamente cristianos, excepto en el norte y este del continente donde el Islam es dominante. En muchos países existen minorías animistas y la proporción de agnósticos y ateos es muy baja.

Ferran Iniesta y otros expertos opinan que los que creen en el animismo no son una minoría, sino que esas creencias ancestrales se encuentran en la gran mayoría de los que se declaran cristianos o islámicos. Desde luego es mi opinión referida a los fang que conozco y que he visto en Guinea Ecuatorial. No es que su religión cristiana sea una delgada película de creencias europeas recubriendo sus auténticas convicciones, anteriores a las de los misioneros. Los fang tienen una narración del origen del hombre y de su caída en el mal que encaja con el relato bíblico del pecado original. Es la comprobación de que las culturas tradicionales, en grado sumo las religiosas, no sólo siguen “intactas”, sino que son operativas en nuestros días.

Y aquí nos encontramos con la brujería; entre los fang el brujo siempre fue respetado. La fortaleza de las creencias ancestrales, al reaccionar con la súbita inmersión en la cultura individualista de la modernidad, está ocasionando que la brujería se esté practicando mucho más en este tiempo que en la etapa colonial, y muchísimo más que en tiempos remotos.

Como el asunto es muy delicado, copiaré literalmente lo que Joaquín Mbana Nchama, actual embajador de Guinea Ecuatorial, escribe en su riguroso estudio “El Mbwo o la brujería. La humanidad caída”. Cuando escribió su libro, Joaquín Mbana Nchama no sólo era un intelectual que investigaba las costumbres de su pueblo, sino que con ello criticaba la moral de los dirigentes del régimen ecuatoguineano, que escondían sus abusos detrás de antiguas prácticas ancestrales.

Junto a esta sociedad clánica fang -escribe Mbana Nchama- existían las sociedades brujeriles, cuyas bases no descansaban sobre la solidaridad clánica ni sobre la hospitalidad humana, sino en relación con intereses sectarios e individualistas. Nadie puede dudar hoy honestamente de que la persistencia de este estado de cosas (la brujería) infligirá más daños a África que la propia esclavitud trasatlántica. Y más adelante escribe: “La brujería empezó con la aparición del evú. ¿Qué es el evú? Según los fang, el evú es un ser vivo de tipo bacteriano o reptil que vive en el vientre humano.” El relato cuenta que un jefe de poblado entró en el bosque y dejó que el evú entrase en su cuerpo. A partir de ese momento, quienes lo poseían, gozaron de poderes especiales. Joaquín Mbana Nchama explica lo que el evú exige a quienes lo poseen (hay quienes no lo tienen, de manera que no es universal como el pecado original bíblico): “¿Pues qué comes? -le replicó enojado el jefe. Yo -dijo entonces el evú- me alimento de sangre y huevos y de carne humana”. Más adelante escribe el autor: “Esta explicación aportaría luz al hecho de que hoy, efectivamente, ciertas personas encuentran gusto al comer a otras (canibalismo); incluso es vigente la crueldad de matar y profanar cuerpos humanos extrayendo de ellos órganos diversos para su uso mágico.” El autor precisa cuáles son las partes del cuerpo que comen los caníbales actuales: “Los órganos genitales representan el poder del sexo, la lengua el poder de la palabra, y las mamas el poder de la seducción femenina.”

En 2004, estando yo de observador en las elecciones al parlamento de Guinea Ecuatorial, un religioso español nos relató a varios que el candidato local había matado a su sobrina pequeña, para comerse su lengua, consejo que le dio el brujo de su pueblo, ya que la niña destacaba por su bien hablar. El religioso acudió a su funeral, y nos dijo que ninguna autoridad investigó y denunció un crimen que pasó como costumbre ancestral.

Las dictaduras nacionalistas como la de Obiang, como agravan el estrés de sus gobernados ante la globalización, ocasionan el desarrollo de la brujería y sus delictivas actividades.

Juan José Laborda

Consejero de Estado-Historiador.

JUAN JOSÉ LABORDA MARTIN es senador constituyente por Burgos y fue presidente del Senado.

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