La aprobación de la salida de la Unión Europea ha jaleado políticas y movimientos con tintes nacionalistas.
Irene Clennell fue conducida a un centro de internamiento para inmigrantes a principios de febrero hasta que este lunes se ha oficializado su deportación a Singapur. A pesar de llevar 27 años casada con un ciudadano británico y tener dos hijos de dicha nacionalidad, el Gobierno actual del Reino Unido, favorable a la desconexión con la Unión Europea y una más estricta gestión de la inmigración, ha dictado la orden el domingo argumentando el incumplimiento de la normativa consiguiente a pasar largos periodos de tiempo en el extranjero.
En efecto, según dicta el reglamento del país, el sistema de visados para matrinomios en los que participan extranjeros no comunitarios obigan al cónyuge local a demostrar una facturación anual de, como mínimo, 21.700 euros y circunscriben a la pareja a convivir en territorio británico durante amplias temporadas. Pues bien, según ha argumentado la BBC, Clennell -de 53 años, que se casó en Durham en 1988, recibió un permiso de residencia indefinido en 1992 y que ha sido expulsada hoy, con 14 euros en el bolsillo- y su marido se mudaron a Singapur en 1992, aunque él regresaría a la unión en 1998, acompañado de sus hijos.
La deportada cometió la tropelía jurídica -que le ha costado su resisdencia en Europa- de permanecer en el continente asiático cuidando de su madre. En aquel transcurso aseguró visitar Reino Unido en varias ocasiones, aunque cortas, hasta volver a habitar las islas entre 2033 y 2005. El relato avanza hasta 2007, año en que Clennell se topó por primera vez con la burocracia británica: le fue denagada la entrada al sistema parlamentario más antiguo porque las personas con residencia indefinida han de presentar un visado si permanecen más de dos años alejadas de las fronteras británicas y ella no lo hizo.
Pues bien, la polémica causada por la decisión gubernamental ha aglutinado más de 35.000 euros este lunes como protesta y en ayuda de la deportada. En paralelo, su cuñada manifestaba el sentir de la familia en The Guardian: "Resulta especialmente demoledor que lo hayan hecho en domingo para que no pudiéramos contactar a nadie para intentar frenarlo".
Esta polémica e inflexible directriz está encuadrada en el discurso abanderado en los últimos tiempos por Theresa May, primera ministra británica, que hacía alusión a la garantía de los derechos adquiridos por los europeos comunitarios que residen en la nación y los británicos residentes en el resto del continente como una prioidad. No obstante, según ha filtrado el Daily Telegraph, la dirigente anunciaría la censura de la libre circulación de comunitarios que pretendan acceder a Gran Bretaña el mismo día en que se oficialice el 'brexit', a través de la activación del artículo 50 del Tratado de Lisboa. Ese día está fijado para mitad de marzo.