Explica por qué las estrellas del Barça no podrían entrar en Reino Unido. Por M. Jones
El nuevo presidente de la UEFA, Aleksander Ceferin, está empeñado en reconstruir la imagen de legitimidad del organismo que lidera y que fue emborronada por su antecesor, Michel Platini. En una entrevista concedida a The New York Times, el dirigente esloveno ha expresado este martes su preocupación con respecto al tratamiento que la libre circulación de personas está recibiendo en Estados Unidos y en el Reino Unido, donde a un futbolista que juega en el PSG le fue prohibida la entrada.
Serge Aurier, digno lateral diestro del club parisino y de origen costamarfileño, fue condenado en septiembre de 2016 por agredir a un policía francés. Pues bien, cuando el jugador se unió a la expedición del club que entrena Unai Émery para competir en territorio británico, las autoridades isleñas le impidieron pisar Inglaterra. A pesar de haberle sido concedido un visado el 18 de octubre, el Ministerio del Interior de Reino Unido le denegó la validez de tal permiso un mes más tarde, dejándole en la estacada porque el encausamiento que arrastraba el futbolista estaba todavía abierto, ya que recurrió la sentencia inculpatoria en su país adoptivo.
"Fue muy decepcionante para el PSG cuando no se permitió a Aurier entrar en Inglaterra y será peor cuando el Brexit se aplique, especialmente si es por razones de forma. Podemos tener un problema muy serio", declaró el dirigente esloveno con respecto al brete que provocó la enérgica protesta de la pomposa institución futbolística gala. Y fue más allá la nueva voz de la UEFA: "Si vemos que esos jugadores no pueden entrar porque tienen algún tipo de procedimiento en curso, simplemente tendremos que pensar si nuestros partidos europeos deben jugarse allí. Neymar y Messi los tienen. Este año la final de la Liga de Campeones es en Cardiff. Imagine si no les permiten entrar. Es un gran tema para nosotros".

La conjetura de una final de la Liga de Campeones en un estadio británico en la que participe el Barcelona pero no sus dos estrellas encausadas en España argumenta la crítica que Ceferin ha verbalizado en forma de preocupación. Aunque sea una hipótesis que pasa por múltiples factores -la remontada culé al 4-0 sufrido en el Parque de los Príncipes, las condiciones particulares que a ese respecto se generen tras la activación de la desconexión de la Unión Europea de Gran Bretaña o la rigidez de una lectura nacionalista del reglamento que alejó a Aurier de su derecho al trabajo extramuros- el mandatario ahondó: "El problema sería si los jugadores de Inglaterra pueden viajar a cualquier sitio, pero los futbolistas de otros países no pueden viajar a Inglaterra".
"La libre circulación en Europa es mucho mejor. Incluso en 2020, si el Brexit se ha consumado puede ser un gran problema para los aficionados que quieran acudir a la final de la Eurocopa (se disputará en Londres). Hablaremos con el gobierno británico y estoy seguro de que la Asociación Inglesa nos ayudará", sentenció en un diagnóstico que llega horas después de la deportación exprés que las autoridades isleñas ejecutaron sobre una ciudadana singapurense, con permiso de residencia desde 1992 y casada con un ciudadano británico desde 1988.
Pero la refrescada participación de la UEFA en los temas sociales -que empezó el presidente electo hace meses con su asunción pública del problema de la evasión fiscal de clubes, jugadores y agentes de futbolistas en los países del Viejo Continente- no se quedó en las fronteras europeas. Ceferin, que está cimentando una repercusión particular por su participación en la gestación de la opinión pública al pisar temas políticos en sus declaraciones, aprovechó su comparecencia ante el medio neoyorquino para ofrecer un punzante ataque a Donald Trump. No obstante, la Federación de Fútbol de Estados Unidos aspira a organizar el Mundial de 2016 y, aunque la adjudicación del evento escape a su jurisdicción continental, el esloveno no ha desestimado la oportunidad para criticar la política migratoria del magnate.
"Las restricciones de entrada de extranjeros (al país estadounidense) entrará en los capítulos de evaluación y estoy seguro de que no ayudará a que Estados Unidos gane la organización. Si los jugadores no pueden viajar por decisiones políticas o populistas la Copa del Mundo no se puede jugar allí. Esto es válido para Estados Unidos y para cualquier otro país que quiera acoger el Mundial", arguyó el dirigente. El caso es que el ente balompédico norteamericano sopesa la candidatura conjunta con México y Canadá, aunque el equipo de Trump no ha hecho oficial ningún tipo de apreciación al respecto.