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TRIBUNA

Europa desmantelada

Natalia K. Denisova
sábado 11 de marzo de 2017, 19:03h
Europa no sabe qué rumbo tomar. La reunión de Versalles, donde hablaron los cuatro “grandes” (Alemania, Francia, España e Italia), no ha resuelto nada sobre el futuro de la Unión. Más bien, su propuesta principal de “Europa a la carta” o de “varias velocidades” añadió más discordia entre los 27 miembros, sin contar la Gran Bretaña que está ya en el proceso de disociación. Los discursos de los líderes son tan melifluos como cursis. Parecen escritos para pasar a la historia de la estulticia política. Llamar a “más y mejor Europa”, a mayor integración entre sus miembros, como hizo Rajoy, es el síntoma cierto de que no hay ni habrá una política europea sensata. Porque para resolver el problema de la integración en la UE, antes que nada, es menester reconocerlo abiertamente. Los líderes europeos no quieren ver el callejón sin salida al que ellos han conducido la UE.

Hay un problema clave que marca la vida de los ciudadanos europeos y seguirá siendo determinante durante los próximos años. Una es la creciente inseguridad exterior e interior. Sin ejército, armamento ni estrategia común es difícil hacer frente a la inestabilidad en el Oriente Próximo, la Turquía totalitaria y el Mediterráneo indefenso. ¿Quién defenderá Europa en caso de conflicto? ¿Será el odiado Donald Trump o el temido Vladimir Putin? Pero antes de preocuparse por el enemigo externo, es urgente pensar sobre el que ya está instalado dentro. La semana pasada en Francia ha sido elaborado el mapa de la radicalización del país, según el cual allí viven cerca de 16 mil de islamistas radicales. La cifra es aún más impactante si la comparamos con los datos de marzo de 2015, cuando contaban con 3200 registros. ¿Saldrán publicados algún día datos parecidos en Alemania? Poco probable, porque hasta ahora el modo de informar sobre los sucesos trágicos como los ataques terroristas es bastante sospechoso. No hay que irse muy lejos para constatar la opacidad informativa de Alemania: el ataque en Düsseldorf, donde murieron nueve personas a causa, dicen las autoridades alemanas, de un yugoslavo con problemas psicológicos… ¿No será esa “locura” parecida a otros ataques llevados a cabo antes por los terroristas del Estado Islámico?

¿Alguien, entre los jefes de gobiernos de los Estados-miembros de la UE ha planteado este problema? La respuesta es clara: no. Entonces ¿por qué sorprende que se haya creado un núcleo de países que no quieren formar parte de la UE de fronteras abiertas? ¿Son ellos los nacionalistas empedernidos o hay alguna otra razón para preocuparse por la entrada descontrolada de refugiados? Parece que los jefes de Estados de la UE han olvidado que cualquier convivencia dentro de la Unión tiene que ir unida por una tarea común para los grupos dispersos y diversos. La unidad es, antes que otra cosa, un programa de colaboración. Parece que la reunión de Versalles le da a Trump la razón: la fragmentación de la UE es la cuestión de tiempo. La ausencia de las nuevas ideas es lo que ha parado la UE. 60 años del Tratado de Roma, se cumplirá el 25 de marzo, un pretexto para preguntarse ¿tiene todavía alguna viabilidad este tratado o está agotado? Sirve o es inútil para llevar a cabo la Europa que quería Ortega: un proyecto, un quehacer común, que hiciera fuerte a cualquier pueblo o unión de pueblos.
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