El hecho extraordinario es una narración del filósofo Manuel García Morente sobre su conversión al catolicismo. El filósofo ateo, traductor de Descartes y Kant, íntimo amigo de Ortega y Gasset, a quien consideraba su maestro a pesar de ser más joven que él, en su exilio de España se hace católico por un fenómeno súbito de conversión.
Leo la narración de la conversión en una elegante y sencilla edición facsímil que ha hecho la Asociación Estudios de Axiología para conmemorar el 80 aniversario de la conversión: “El hecho ocurrió en la noche del 29 al 30 de Abril de 1937, aproximadamente a las dos de la madrugada.” Son 68 páginas escritas a mano en un cuaderno escolar. La letra es clara y limpia. Es una pieza literaria impecable. Muchos son los valores que contiene este texto; para analizarlos en la circunstancia de la filosofía de Manuel García Morente por un lado, y actualizarlos para aquí y ahora, para la circunstancia española, la Asociación Estudios de Axiología dedica su XXIV Curso sobre Valores Humanos al significado de la obra de este filósofo.
Si observamos el ambiente que nos rodea, tendremos que reconocer que un curso dedicado a la obra que reconoce la trascendencia de la conversión de un ateo al catolicismo es per se un hecho extraordinario. Ahora cuando unos levantan su voz en contra las misas televisadas, cuando ser católico parece un anacronismo y te convierte en el blanco de vejaciones y amenazas de muerte como las de Rita Maestre, es de una importancia extraordinaria seguir hablando y recordar a los pensadores españoles que levantaron acta de su creencia como lo hizo Morente. Pasada la Semana Santa, se debatirán varios aspectos de la filosofía del “converso” filósofo en el aula que lleva el nombre de otro grande de la filosofía española, José Ortega y Gasset. Por cierto, José Varela Ortega, gran historiador y ensayista, abrirá el Curso el día 20 de abril para ilustrarnos sobre la importancia de la relación de Ortega y García Morente para la cultura española. Una de las sesiones será asistida por Carmen Bonelli, la nieta de García Morente, que compartirá sus impresiones personales sobre su abuelo. También serán tratados aspectos como la importancia de García Morente para la axiología, es decir la disciplina dedicada al estudio de los valores; la religión y la razón vital; la idea de España, entre otros temas.
En fin, agradezco a la Asociación Estudios de Axiología la publicación facsimil del Hecho Extraordinario. La información de la contraportada de este texto merece la pena recordarla: “El a la vez catedrático y seminarista García Morente entregó en 1940 este manuscrito a Monseñor José María García Lahiguera, a la sazón Director espiritual del Seminario de Madrid, diciéndole simplemente que le agradecería que lo leyese. G. Morente se confesaba todas las semanas con él. Pero la semana siguiente, ni G. Lahiguera dijo nada, ni G. Morente preguntó nada. Nunca hablaron siquiera sobre el tema. G. Lahiguera comprendió que su silencio era suficiente respuesta para las dudas de G. Morente, y éste fue lo bastante inteligente para entenderlo así, apreciando además el respeto que su experiencia inspiraba a su confesor.
Fue motivo de enorme estupor que G. Morente, prestigioso Decano de la Facultad de Filosofía de Madrid y brazo derecho de José Ortega y Gasset en la Institución Libre de Enseñanza, pasada la Guerra Civil, se sentase en un banco con los demás seminaristas con la firme intensión de ordenarse de sacerdote. Nunca reveló a nadie el secreto de su conversión, a pesar de que fue criticado injusta y acerbadamente tanto por la derecha - le veían como un oportunista - como por la izquierda - le consideraron un traidor -. Nunca se defendió, ni de unos ni de otros. Se ordenó como sacerdote en 1940 y murió prematuramente en 1942.
Pasados catorce años desde que ocurrió el Hecho Extraordinario, Mauricio de Iriarte preguntó a Lahiguera si podría darle alguna información sobre Morente. Mucho más que una información, respondió Lahiguera. Y le entregó el manuscrito, que apareció publicado por Espasa-Calpe en 1956 en el libro El profesor García Morente, sacerdote. Sólo se pudo apreciar el heroico silencio de García Morente, y se supo cuál fue la verdadera causa de su espectacular conversión. Probablemente, no hay en la historia un caso de más honrada y lúcida introspección. Y está tan acreditado por la conducta posterior como pueda estarlo el mejor de casos similares.”