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JORNADA 29: MÁLAGA 0 ATLÉTICO 2

El Atlético también engatusa al Málaga y presiona al Sevilla | 0-2

El Atlético también engatusa al Málaga y presiona al Sevilla | 0-2

sábado 01 de abril de 2017, 22:34h
Actualizado el: 04/02/2017 02:55h
Los goles de Koke y Filipe culminaron otro ejercicio de defensa y mordisco efectivo. Por Diego García

El Atlético de Madrid aterrizó en La Rosaleda con siete bajas, la amenaza del hacinamiento exigente de partidos que propone abril (con visita al Bernabéu en siete días y cita con el Leicester en poco más), y la oportunidad para afianzar su plaza de Liga de Campeones y para presionar al Sevilla (a dos puntos). El pinchazo casero, simultáneo y sorprendente de Real Sociedad y Villarreal espoleó a un bloque capitalino que debía competir por los tres puntos en la cancha de un Málaga urgido. Sime Vrsaljko, Miguel Ángel Moyá, Nico Gaitán, Kevin Gameiro, Yannick Carrasco, Tiago y Augusto Fernández no serían de la partida, por lo que, como se preveía, el fondo de armario debía sacar a flote la temporada del exigido equipo de la ribera del Manzanares.

El ajedrez táctico fue definido por Michel. El entrenador madrileño reviró su esquema para desplegar a tres centrales, dos carrileros largos y una punta de lanza frenética. Keko, Sandro y Fornals desequilibrarían y Llorente, Miguel Torres y Hernández amarrarían las transiciones colchoneras con vigilancia al juego aéreo. Además, quería el bloque andaluz jugar con la posesión generando superioridades en fase ofensiva. Diego Pablo Simeone, por su parte, mantuvo el 4-4-2 aunque, obligado por las circunstancias, Torres acompañaría a Griezmann, Thomas y Saúl cimentarían la cohesión anclada por Gabi y Lucas entraba para dar descanso a Godín. Se trataba, por tanto, de un duelo de estilos y de objetivos, pues, amén de la pugna táctica se medía si el hambre por la supervivencia pesaba más que el anhelo elitista.

El partido se desarrollaría con un un inicio de gobierno alterno, en el que las imprecisiones y el respeto mutuo fraguó un paisaje de horizontalidad donde las porterías no resultaban importantes. Alternaron la cesión de metros con presiones elevadas ambas escuadras y las combinaciones verticales eran cercenadas por el colapso central decretado por ambos técnicos. Sólo estaban permitidos los avances exteriores, y por ese conducto tomaría el cuero un Koke en labores acertadas de mediapunta. El internacional español realizaría el único chut de los primeros 25 minutos con un lanzamiento desde la frontal que atajó Kameni.

Fue sintiéndose cómodo el Atlético en el juego con la altura de su defensa. Nunca llegaría a encerrarse pero sí a ceder el mando del cuero. Así, el envite fue pintando la pelota de blanquiazul. La movilidad de Sandro y Keko sobresalían en la apuesta malacitana, pero en estático le costaba inquietar a Oblak a la circulación local. Con espacios amenazaron en un par de salidas punzantes por los carriles y este hecho hizo compactarse a un cuarto clasificado contento con mantener su exigencia absoluta de precisión en la soga de reducción de espacios que estaban imponiendo. Aunque en fase ofensiva hubieran vuelto al pelotazo y tente tieso.

En el entretanto, Savic cayó sobre la anatomía de Miguel Torres y la lesión del zaguero malagueño provocó que los locales quemaran su primer cambio. Entraría el uruguayo Riccá, misma posición, y se mantendría la zaga de tres centrales que ya disparaba a Rosales y a Juankar, con Fornals creciendo en la distribución inocua pero controladora andaluza. Se atravesaban los 30 minutos con ambos contendientes plácidos en sus roles y, como acostumbran las últimas temporadas, sería el conjunto rojiblanco, agazapado, el que sacaría tajada. Un testarazo de Saúl a centro de Filipe, en transición, abrió fuego para que, de inmediato, Koke filtrara un balón interior que Fernando Torres recibió en la frontal. La excepcional maniobra de espaldas del fuenlabreño, a lo pivot de fútbol sala, permitió que su escorzo conectara con la incorporación de Jorge Resurrección, que batió a Kameni a placer desde dentro del área -minuto 25-.

Respondió con personalidad el equipo dirigido por Míchel. Asumió con mayor vehemencia el dominio del balón y se jugaría siempre en cancha visitante. Dio un paso atrás el Atlético para gestionar, desde el repliegue, la ventaja lograda por un aguijonazo descontextualizado que penalizaba un apagón de concentración defensiva local (el balance posicional era seis defensores y dos atacantes). Pero la total disposición de la iniciativa (60% de posesión), que provocó un ascenso de la confianza malagueña, no podría traducirse en peligro. Un taconazo de Keko a centro de Rosales que atrapó Oblak -minuto 42- constituiría todo el bagaje ofensivo de un Málaga en el que Fornals mandaba pero no entre líneas. Gabi, Saúl -mucho más entregado a la destrucción en el mediocentro- y Thomas bloqueaban cada pase interior y el achique colectivo neutralizó el magnetismo al galope de Sandro y Keko. Una exhibición defensiva, que se cobraba a Griezmann como víctima, le valía al vigente subcampeón europeo para cumplir el trabajo sin despeinarse.

El Cholo leyó lo idóneo de recuperar la pelota para su guión y el Atlético entraría en el debate del manejo del cuero para anestesiar la dinámica en la reanudación. Sin pretender verticalidad, congeló el arreón inicial de un Málaga que vio cómo se trompicaba el ritmo buscado. Entonces, en el 53, Simeone tomó una decisión que terminó de confirmar la querencia de un mayor protagonismo: sacó a Thomas para dar entrada a Correa. Añadía clase para mantener la esférica y dispararse a la contra con ánimo de sentenciar pero arriesgaba con respecto al equilibrio, pues el africano había ejercido como sensacional pegamento interlineal. Y se darían ambas posibilidades, ya que Juanfran y Filipe ganaron asiduidad atacante y los de Míchel mutaron al juego vertical hacia Sandro y Keko. El técnico argentino modificó el pentagrama y el madrileño cambió a José Rodríguez (intrascendente) para incluir a Recio, mejor dotado técnicamente, para batallar por el patrón de juego a falta de media hora.

Pasó al 4-4-2 el apurado club local. Escalonaba a Recio, Fornals y los puntas pretendiendo fluidez en las asociaciones. Esa fue la solución ideada por el entrenador campeón en Grecia con el Olympiakos y se trazó un intervalo que hizo volver la pelota al redil malacitano. Refrescó la presión el sistema local y constriñó al Atlético al modelo de encierro, robo y salida. Una volea a las nubes de Juankar -a la salida de un córner de Sandro- corroboró la inflexión de la trama. Pero el escuadrón atlético, astuto, se revolvía lanzando presiones elevadas. Keko (de más a menos) dejó su escaño a Michael Santos en la refutación de la ambición local.

El epílogo incierto se inauguró con una pérdida en la salida malagueña en la que Correa, Torres y Griezmann facilitaron al galo un chut que lamió el poste. A continuación, otra emboscada adelantada de los colchoneros confluiría en el pase de Torres hacia el desmarque de un Filipe deslocalizado pero con la calidad suficiente para sentenciar. La sedosa vaselina del lateral abortó la angustia de ambas tribunas en el minuto 75 y premió la jerarquía del favorito, capacitado para rematar a su presa con un simple decreto de efusividad táctica.

Sandro estrenó su cañón en el 78 de combate. Oblak detuvo el latigazo desde la frontal del faro malagueño y también detendría la parábola que pintó el canterano culé en una diagonal sublime -minuto 82-. El esloveno se estiraría para zanjar un cañonazo de Santos, que también lo intentaría de cabeza, y un remate de Rosales. El testarazo desviado de Llorente, con todo a favor, sedujo a Simeone para amarrar el triunfo metiendo a Godín por Griezmann (mártir del colectivo). No quería que el respingo orgulloso del Málaga le complicara el cierre de partido. Había rematado la escuadra andaluza siete veces en cinco minutos (llegó a tirar 21 veces, hito en este curso sobre la portería rojiblanca) y también jugaría Giménez (por Filipe). Los tres puntos ya tenían dueño y, aunque Correa se opusiera, el electrónico no se movería. Otra obra silente colchonera (sin derrota en 2017) se sumaba a la mochila que ya les coloca en la tercera plaza.

- Ficha técnica:

0.- Málaga CF: Kameni; Rosales, Luis Hernández, Torres (Ricca, m. 14), Llorente, Juan Carlos; Keko (Santos, m. 72), Camacho, José Rodríguez (Recio, m. 59); Fornals y Sandro.

2.- Club Atlético de Madrid: Oblak; Juanfran, Lucas, Savic, Filipe Luis (Giménez, m. 87); Thomas (Correa, m. 52), Gabi, Saúl, Koke; Griezmann (Godín, m. 83) y Fernando Torres.

Goles: 0-1, M. 26: Koke. 0-2, M. 74: Filipe Luis.

Árbitro: Trujillo Suárez (Colegio Tinerfeño). Mostró tarjetas amarilla a los malaguistas Juan Carlos (m. 76) y Recio (m. 76), y a los futbolistas del Atlético de Madrid Lucas (m. 18) y Savic (m. 30).

Incidencias: Partido correspondiente a la vigésima novena jornada de Liga de Primera División diputado en el estadio de La Rosaleda ante 30.000 espectadores.

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