El número dos del mundo abrió el cruce amenazando a la delegación nacional.
Mostró Novak Djokovic una voluntad irrefrenable de volver a las pistas tras el bajón de juego y físico que le alejó de la competición en este titubeante arranque de 2017. Necesitaba el serbio una catarsis y parece que ha asumido esta eliminatoria de Copa Davis ante España como el episodio adecuado para reconquistar la confianza y el hambre que deje atrás un intervalo de dudas -que aprovechó Murray para tocar el cielo-. El caso es que con un rendimiento serio, industrial pero firme, Nole ha inaugurado el casillero de su país en los cuartos de final del prestigioso torneo al arrodillar, sin despeinarse, a Albert Ramos (6-3/6-4/6-2).
No cedería ningún servicio el jugador balcánico al tiempo que robaba los breaks necesarios, sin estridencias, para asegurarse la ventaja suficiente que le entregara cada set. Con una ejecución desprovista de riesgos y rutilancia, Djokovic supo marcar el ritmo de juego y el segundo espada español, que plantó cara, no pudo más que tratar de amoldarse para terminar claudicando ante la pulsión competitiva, ora en defensa, ora con al inciativa, de su presitigoso contrincante. Sólo disfrutó Ramos de una opción de ruptura en la tercera mancga, con 3-2 en favor del local. Pero le temblaría el pulso al español y una derecha cruzada sublime del líder de la manada serbia zanjaría el brete. Una doble falta en el juego siguiente allanaría la primera muesca balcánica.
Tanto el primer saque como la astucia en la ejecución del segundo indigestaron a Albert el resto, convirtiendo la duración de los puntos en un corto pero abrasivo incordio. A pesar de que Djokovic no conectó los primeros servicios en una proporción lucida, su intensidad y convicción convirtieron el 3-0 en menos de dos horas. Triunfo incontestable para abrir la serie a pesar de un arreón inicial en el que no las tuvo todas consigo el aspirante el titulo. Ramos batalló también contra el tipo de pista y habrá de esperar a una concatenación de afortunados acontecimientos para que su partido, el quinto del encuentro, tenga algo en juego.
Después, Viktor Troicki ganó a Pablo Carreño por 6-3, 6-4 y 6-3, logró el segundo punto para Serbia y situó a España al borde de la eliminación, en los cuartos de final de la Copa Davis. Carreño, igual que Albert Ramos contra Novak Djokovic en el partido anterior, fue incapaz de plantar cara al número dos del cuadro balcánico, que cerró el compromiso por la vía rápida y después de una hora y 47 minutos.
El choque, el primero entre ambos jugadores, estuvo igualado hasta el octavo juego del primer set. Un mal juego de Carreño le costó la pérdida de su saque y un desequilibrio en el parcial que ya no fue capaz de enmendar. Perdió la manga. Después la situación fue similar. La rotura del balcánico fue en el séptimo. Carreño intentó la reacción y tuvo 0-40. Fue lo más cerca del 'break' que estuvo el español. Troicki logró cinco puntos seguidos, enmendó la situación y se apuntó el segundo parcial.
Pablo Carreño, finalista este año en Rio de Janeiro, acusó el bajón y perdió su saque en el arranque del tercero. Fue ya contracorriente Carreño, incapaz de arrebatar el servicio del serbio, que cerró el partido y logró el segundo punto a su equipo, a un paso de las semifinales.
Serbia, favorita, quiere alzar la Ensaladera este curso y su nómina de convocados así lo demuestra. El renacimiento del diestro que dominó la ATP en la era post Federer-Nadal no es una buena noticia para la superviencia de una armada que ha comparecido en Belgrado sin Nadal y Bautista, las dos raquetas en mejor forma en lo que va de temporada.