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CUARTOS DE FINAL - IDA

La 'Primera' del Atlético de Madrid pasa por domar al Leicester

La 'Primera' del Atlético de Madrid pasa por domar al Leicester

miércoles 12 de abril de 2017, 02:58h
Actualizado el: 12 de abril de 2017, 14:58h
Simeone se mide al reflejo integrista de su libreto. Por Diego García

La obra que ha encumbrado en el último lustro al Atlético de Madrid se enfrentará al reflejo de su estilo campeón de Liga en 2014. El Leicester ha aterrizado en la capital española sin complejos, explicitando una firme seguridad en su competitividad que trata de arrancar un estatus continental que todavía no tiene y mostrando la humildad de aquel que se sabe segundón pero con colmillos y sudor como para ganar a cualquier coloso. Ese era el semblante colchonero cuando conquistaban ciudades, países y rozaron la Champions en Lisboa. "Sabemos que ellos son mejores pero nosotros jugaremos sabiendo eso y conociendo nuestras virtudes", declaraba Simeone de manera machacona hasta que su proyecto empezó a ser pieza a eludir en los sorteos. Y este miércoles el técnico argentino afronta una suerte de deja vu. Su libreto de orden e intensidad desaforados, de cuna anglo-italiana, se ha uniformado de enemigo íntimo a batir. Y es el primer peldaño a escalar de cara al objetivo primordial de la temporada.



"La experiencia y la vida te depara estas cosas. A veces nos pellizcamos para darnos cuenta de que estamos aquí. Estos son los partidos que hemos soñado siempre jugar, los que te motivan. Sientes cierto cosquilleo. Queremos disfrutar de la experiencia, pero para disfrutarla bien hay que lograr un buen resultado", confesó Shakespeare, el sustituyo que llegó al club en 2008 y ha contemplado la resurrección de una institución que ha pasado por varias categorías hasta asentarse en la Primera inglesa en los últimos tiempos. "Es la primera vez que jugamos esta competición y la estamos disfrutando, pero que nadie se equivoque, venimos a competir. Los jugadores han llegado aquí por algo y vamos a intentar aprovechar la oportunidad", advirtió, sin embargo, el preparador. "Sabemos las virtudes del Atlético de Madrid, pero también las nuestras", comentó, en un planteamiento irreverente similar al que paseaba la rojiblanca por el Viejo Continente hace un puñado de cursos.



"No es que no quieran la pelota", ha corregido el Cholo a un periodista que retrataba a los pupilos de Ranieri (el técnico que les convirtió en estrellas ha sido despedido pero su esencia sigue alimentando el rendimiento y la factura del equipo) como un escuadrón feo a la vista. En la repleta sala Vip del Vicente Calderón, en la que ambos estrategas han intercambiado halagos y han esquivado ofrecer claves tácticas -sólo se han limitado a confirmar la ausencia del central nuclear Morgan y la participación de Gaitán-, el ideólogo del vigente subcampeón de Europa quiso aclarar términos con respecto al oponente y, al tiempo, defender el libreto que fue suyo: "No creo que el Leicester renuncie a la pelota. Creo que elige por sus características jugar al fútbol que le viene mejor a las características de sus jugadores". "Está claro que cuando la pelota pasa por Mahrez, Vardy y por su velocidad en ataque tiene un fútbol muy vertical, hasta por momentos preciso por su intensidad, ya que no es fácil jugar a ese ritmo", especificó antes de sentenciar que "potencia las características de sus futbolistas y eso les lleva al lugar que tienen en Europa".



No falla el diagnóstico Diego Pablo sobre el punzante bloque al que hará frente sobre el verde de la ribera del Manzanares. A pesar de verse desplomado en la Premier, el risorgimento de la lógica ganadora tras la exclusión de Ranieri ha despertado la mezcla de ardor, hambre, tacticismo, verticalidad y veneno (incluso un saque de banda hiperbólico de Fuchs es solución ofensiva) hasta instaurar una racha inmaculada de victorias que sólo se ha visto truncada el pasado fin de semana ante el Everton. "La primera victoria con el Liverpool nos dio confianza (partido inmediatamente posterior a su derrota en el Pizjuán y despido del arquitecto italiano). No hemos mirado atrás, hemos seguido adelante y jugamos el domingo un partido complicado con el Everton que perdimos, pero tenemos mucha confianza en nuestras posibilidades", señaló Shakespeare, el nombre que ha retomado las riendas de la exigencia anatómica en un esquema muy capaz de desbordar al contrincante tras conducirle a la extremada disciplina física. Y, ojo, su trayectoria europea no admite discusión: es tan plácida y rutilante como la de los españoles.



Pero, pese a los nítidos paralelismos (mentalidad ganadora, humildad, ambición, fe y convicción en el cierre granítico y la escurridiza pegada a la contra), el Atlético está obligado a marcar un matiz trascendental en esta apertura de los cuartos de final. Y es que desde aquella hoja de ruta que relegaba la posesión al rol de extra en sus apuestas y tejía su rebelde inercia triunfal entre la ortodoxia de achique y el pelotazo rudo para relampaguear a la contra (actual plano de ejecución del visitante británico), el club madrileño ha equilibrado las proporciones de calidad y de entrega en su fórmula. Y en este combate se escudriñará hasta qué punto ha evolucionado el enriquecimiento estilístico implementado por el dúo Simeone-Burgos.



Porque es más que pronosticable que la altura de la presión, el ritmo acelerado y la puntería (por la reducción de espacios y de la producción ofensiva) pauten el devenir de la eliminatoria. Pero la clase que los colchoneros acumulan en todas sus líneas han de permitirle llevar la iniciativa en los tramos en que el Leicester se la entregue de manera descarada. Será exigido el Atlético a circular el cuero con precisión. Saúl, Gabi Koke y Griezmann han de constituir el desahogo entre líneas que tantas alegrías ha dado a los capitalinos en las últimas fechas -el precedente se vivió en el Bernabéu hace cuatro días-, con Torres amenazando en profundidad y Carrasco haciendo lo propio en un costado o fluctuando en diagonal. Definitivamente, la capacidad de ejercer el control del partido a través del toque horizontal y en estático es, quizá, el parámetro que más distancia la altura de unos y otros. O debería serlo.


Se dibuja, sobre el papel, una ajustada guerra de guerrillas, en la que los dos conjuntos preponderarán el cálculo de riesgos. Se cuidarán mucho de negar espacios para la transición ajena, un escenario en el que Mahrez, Albrighton y Vardy se manejan con similar soltura que el trío de ases locales. Pero DrinkWater y Ndidi no igualan la calidad de los mediocentros españoles, aunque sí superan su potencialidad anatómica. Es por ello que, aunque parezca contradictorio, un frenesí de toma y daca o un centrocampismo en el que se juegue a la segunda pelota podría resultarle contraproducente a la mejor defensa de Europa. La entrega al cuerpeo y el disparatado pentagrama es, ahora, más familiar a los ingleses. Además, las bajas que reducen el margen de maniobra en la maltrecha plantilla que manejan en el Cerro del Espino tienden las variantes disponibles hacia una domesticación pausada.



Por lo demás, combatirán dos equipos en los que rige más el espíritu competitivo, cohesionado, de coordinación en ambas fases de juego y estudio de los nichos a explotar que la creatividad o la improvisación. Los esquemas, variables desde el 4-3-3 al 4-2-2, en ambos casos, podrían conllevar una neutralización mutua y una densa capa de hieratismo productivo. Y la jerarquía de Oblak y Schmeichel tampoco ayuda a anhelar una explosión goleadora y espectacular. "Me imagino un partido muy peleado en los dos encuentros que vamos a tener y seguramente se resolverá en campo de ellos", auguró un Simeone que finalizaría su comparecencia rematando el carácter asimilado de los estilos (el balón parado, las fugaces contras y las superioridades por banda son reflejas) y los futbolistas que los ejecutan. "Me gusta mucho como delantero porque es potente, de los delanteros que siempre ha tenido el Atlético como características y un jugador que le da profundidad al equipo, que le da mucha lucha en la salida de la pelota del rival y lo hace muy peligroso en cualquier despiste que pueda tener la parte defensiva nuestra", describió a Vardy.



"Está claro que el fútbol es maravilloso porque nadie tiene la razón y la verdad en cuanto a cómo jugar", proclamó el Cholo en su despedida. "Está claro que hay distintos estilos, distintas formas y nosotros desde la humildad, el trabajo, el trabajar en equipo, el competir en todos los torneos, nos llevó a marcar un estilo en este último tiempo y posiblemente muchos equipos han mirado estas formas, porque existen distintas formas para jugar y distintas formas para ganar", arguyó un entrenador argentino que debe localizar las rutas para mentalizar a sus jugadores para "ser mejor en ambas áreas", la brecha decisiva por la que sangra de manera vehemente el City de Guardiola en la Premier (analizado dicho ámbito como esencial por el técnico catalán en contraposición a su tradicional y trasnacional juego de posesión y de control de los partidos). Si, en efecto, el Atlético no alcanza a mandar a través de su mayor calidad con la pelota, el tanteo de la efectividad determinará quién se sobrepone a las ráfagas de anárquica compresión que parece cernirse sobre el coliseo rojiblanco. Si los españoles nutren su desafío de imbatibilidad en 2017.

- Alineaciones probables:

Atlético de Madrid: Oblak; Filipe, Savic, Godín, Juanfran; Gabi, Saúl, Koke, Carrasco; Griezmann y Fernando Torres.

Leicester City: Schmeichel; Fuchs, Benalouane, Huth, Simpson; Ndidi, Drinkwater, Mahrez, Albrighton; Okazaki y Vardy.

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