Fernando Alonso y Carlos Sainz no pudieron terminar la carrera.
Sebastian Vettel triunfó en el circuito de Shakir, tras efectuar una sensacional salida que le permitió distanciarse e hilvanar un ejercicio -sincronizado con su equipo- de dominio que le otorga el liderato del Mundial de pilotos. La estrategia, el pilotaje y las prestaciones de su monoplaza volverían a confeccionar una fórmula que relegó a Hamilton a la segunda plaza. Bottas, poleman, hubo de conformarse con la tercera posición y último peldaño de un podio que, prácticamente, quedó zanjado desde los primeros giros.
Vettel acumula ya 68 puntos, siete más que el vigente subcampeón británico. Ambos partían empatados a 43 antes de que diera comienzo un Gran Premio de Barein que situó a Bottas tercero en la general (38 puntos) y que sepultó la imagen de McLaren-Honda. La escudería de Fernando Alonso clausuró la tercera fecha con seis abandonos, ya que el español fue apartado en la última vuelta de cruzar la línea de meta (problemas en el motor) y su compañero Stoffel Vandoorme no pudo ni tomar la salida. El pleno de fiascos no hace sin corroborar el solar que representa el bagaje de la presente temporada. Un balance que no hace extrañar que el asturiano busque motivación fuera de la Fórmula Uno para que su clase no se mustie.
"Nunca en mi vida he corrido con menos potencia", denunció por radio el doble campeón del mundo, cuando rodaba decimotercero y bregaba por trazar adelantamientos. "Durante la carrera había veces que por el retrovisor veía a pilotos a 300 o 400 metros. Luego, tras mirar el volante y escuchar algunas instrucciones, volvía a mirar y al frenar ya estaban pegados", confesó a los micrófinos, antes de avanzar su planteamiento en el corto y medio plazo: "Ahora vamos a centrarnos un poco en las 500 Millas a partir de mañana. Estudiar un poco, tomar contacto con el equipo, ver las telemetrías, cómo son las cosas allí. Vendrá bien para refrescar la cabeza".
Además, tampoco fue el día de Carlos Sainz, cuyo Toro Rosso quedó herido en un choque con Lance Stroll. "Ha sido una faena. Venía haciendo una carrera muy buena, en la que pasé del decimosexto al undécimo puesto", se quejó el madrileño, aunque expuso que cree que Stroll no se dio cuenta de su maniobra el lance que le casó de la competición se debió a un descuido no intencionado.
Y en el redil de los puntos concluirían el otro Ferrari de Raikkonen (cuarto) y por detrás llegaron Daniel Ricciardo, Massa, Sergio Pérez, Romain Grosjean, Nico Hülkenberg y Esteban Ocon. Max Verstappen, el otro piloto de Red Bull, salió de la clasificación al pagar una imprudencia de novato que le sacó de pista y le relegó al olvido.
La de este domingo resultó la victoria número 44 de Vettel en acumula Fórmula Uno y, lo que es más importante para el presente, su segunda en 2017 tras la conquistada en la jornada inaugural australiana. Con la de este gran premio, el cuatro veces campeón mundial acumula tres entorchados en Barein (ganó en 2012 y 2013), hecho que le hace empatar con la mochila de Alonso (que triunfó en este trazado en 2005 y 2006, con Renault, y en 2010, con Ferrari). El Caso es que en la FIA habían prometido una mayor igualdad, velocidad y espectacularidad en las carreras y en este inicio de curso se está cumpliendo, aunque la brecha entre Ferrari y Mercedes y el resto de escuderías parezca un abismo.
La primera curva podría haber sido destacada como la que declinó el resultado final. En ella, Bottas mantuvo la primera plaza pero el alemán frenó mucho más tarde que Hamilton, que salía el segundo de la parrilla. El finlandés pudo mantener por detrás a Vettel en los primeros giros, y con el inglés ya un poco descolgado, hasta que el equipo italiano decidió implementar una estrategia agresiva que, a la postre, el entregaría la gloria: el teutón paró en la undécima vuelta.
Ya en el liderato, Vettel asistió a la salida del safety car tras el accidente entre Stroll y Sainz y al cambio de planes de Mercedes, que adelantó la entrada en boxes de sus dos pilotos. En ella, Hamilton ralentizó su acceso para detener el ritmo de Ricciardo, hecho que le supondría una losa, ya que ese movimiento le costó una sanción de cinco segundos que cumpliría en la segunda parada. Aunque Bottas le cediera el paso, el británico no legaría a discutir el mandato de un Vettel que supo gestionar su ventaja a pesar del empuje del perseguidor primordial en los últimos giros.