El polémico arbitraje desató una escaramuza en los vestuarios.
Carlo Ancelotti se despojó este martes de la flema que le ha catalogado como uno de los entrenadores exitosos que menos charcos pisa y que más elegancia emana. Sobre todo dialéctica. El técnico italiano verbalizó el enfado con el que el Bayern de Munich abandonó España en la sala de prensa de Chamartín. El arquitecto de la Décima eludió hacer referencia a un trato de favor hacia su antiguo equipo, pero no escatimó en claridad para analizar, o más bien denunciar, lo que considera un escandaloso arbitraje del que se siente agraviado.
"El partido lo hemos planteado muy bien, merecíamos más. Después, las decisiones nos han penalizado mucho. La tarjeta de Arturo Vidal no era y después los dos goles de Cristiano eran en fuera de juego. No estamos contentos. En cuartos hay que meter a un árbitro con más calidad. Eso, o es el momento de poner vídeos porque hay demasiados errores a estas alturas", avanzó el transalpino, que se refirió a la posición antirreglamentaria del luso en los dos primeros tantos que decantaron la prórroga del lado español.
Carletto, visiblemente iracundo, consiguió templar su cabreo para manifestar que "si evalúo el partido del árbitro... Lo importante es no fallar. Ha fallado claramente. Muchas veces en las decisiones hay dudas, aquí no hay duda, no necesitaba el vídeo para ver que Vidal ha tocado el balón, lo he visto en directo. Al árbitro le he saludado al final y le he dicho 'good job'". "Es posible que Vidal tendría que haber estado más tranquilo porque vio la primera tarjeta muy pronto. La otra tarjeta no la ha merecido, ha sido un fallo del árbitro. Si evalúo el partido del árbitro... Ha hecho un mal partido. Punto", zanjó un entrenador que abandonó los micrófonos demandando el uso del video-arbitraje.
Pero lo más destacado de la reacción bávara no fue la comedida salida de tono del técnico, ni siquiera la reflexión hecha por Xabi Alonso en su despedida de la que fue su casa ("Hemos competido hasta que hemos podido, hasta que nos han dejado. La expulsión de Arturo Vidal ha sido decisiva. Con 11, habríamos competido hasta el final"). Tampoco fue lo más trascendental la queja de Thiago, que señaló que "estos partidos grandes se deciden por pequeños detalles. Lo que molesta es cuando te condiciona algo de fuera. Jamás he opinado de los árbitros pero a este nivel hay que tener a gente de nivel para arbitrar. La eliminatoria podía haber caído para cualquier lado y ha sido condicionada por elementos de fuera". Ni las palabras de Arturo Vidal, menos consideradas, resultaron lo más explosivo del post-partido.
"Es muy fuerte que te roben un partido así, han marcado dos goles en fuera de juego y yo estoy mal expulsado. Un robo así no se puede dar en una competición como la Champions. Teníamos el partido donde queríamos con 1-2, se asustaron y el árbitro empezó su show. Se notó mucho. Ha estado muy feo. En Múnich y aquí nos hemos quedado con uno menos y eso te hace dudar. Un partido como este no puede decidirse por la actuación de un árbitro. Nos quedamos fuera por él", denunció el chileno.
"Él" es Viktor Kassai, un colegiado húngaro que arbitró la semifinal del Mundial 2010 (España-Alemania) y la final de la Liga de Campeones 2011 (Barcelona-Manchester United), entre otros eventos de campanillas. El caso es que el trencilla al que Rummenigge se ha referido como el elemento que "ha condicionado enormemente nuestro trabajo" realizó este martes una actuación que rozó el absurdo. En efecto, la expulsión de Vidal fue injusta, ya que la segunda amarilla mostrada no es ni falta. Y la posición de Ronaldo en los goles protestados es más que dudosa. Incluso, ya en el terreno de lo debatible, pudo perdonar una segunda amarilla a Casemiro. Pero es que, además de todo eso, el centroeuropeo no expulsó al chileno en una acción que bien mereció la segunda tarjeta y tampoco anuló el gol del Bayern que forzaba la prórroga ("La labor de árbitro es una cosa muy difícil, que sea a favor o en contra no me meto porque a mí también me dijeron que en el segundo gol de ellos, Hummels está en fuera de juego", apuntó Zidane). Pero la actuación del colegiado en ningún caso puede ser objeto de intervención de la Policía Nacional.
Y es que, al término del duelo, varios jugadores se adentraron en el camarín del colegiado en lugar de dirigirse a la ducha. Según narran desde Atresmediia, Thiago, Lewandowski y Vidal persiguieron a Kassai hasta sus aposentos en las tripas del Bernabéu. Toda vez allí, desencadenaron su frustración a gritos, espetando insultos de todo tipo e idioma al desacertado regidor. El húngaro, que ya había sido aleccionado por otro jugador del Bayern antes de conducirse a los vestuarios (le enseñó en una tableta las imagenes de sus fallos), se vio tan acorralado que dio un toque al delegado de la UEFA y la Policía hubo de intervenir en el altercado, llevándose a la fuerza a Vidal y al delantero polaco. El chileno confirmó el lance en la zona mixta mientras que los rotativos teutones bramaban en sintonía con los catalanes. La polémica, que en la madrugada de este miércoles adoptó formas familiares (hubo tuit sarcástico de Piqué) y otras más rocambolescas, propias de otras latitudes y épocas, está servida.