El PP asume que la dimisión de Esperanza Aguirre era inevitable. Le habría sido imposible continuar con normalidad en el cargo tras el ingreso de Ignacio González en prisión. Pero no por esperada ha dejado de impactar la marcha de una histórica.
Aunque Génova se ha esforzado a lo largo de este lunes por asegurar que nadie de la cúpula 'popular' le había pedido a Aguirre su dimisión y desde la dirección popular calculaban cada gesto y cada palabra para evitar tensar aún más una cuerda ya demasiado tirante, lo cierto es que ya se daba a Aguirre por amortizada y aguarda su marcha desde hace días.
Especialmente, tras conocerse la dureza del auto del juez Eloy Velasco en el que se detallaban todo tipo de irregularidades e imputa al expresidente madrileño, Ignacio González, de numerosos delitos, entre ellos, el de organización criminal. Nadie en el PP pensaba que la impulsora de la carrera política de González no asumiera responsabilidad política alguna.
La relación de Aguirre con la dirección nacional del partido nunca fue la mejor, como muesra el hecho de que le haya comunicado la noticia de su dimisión a Mariano Rajoy a través de un SMS y al resto de la dirección nacional llamando solo al coordinador general, Fernando Martínez-Maíllo.
Aunque muchos dirigentes admiten que la situación de Aguirre era insostenible y no había más futuro que su retirada, reconocen del mismo modo que las condiciones en las que se ha producido la marcha nunca es buena para ningún partido.
Ahora toca renovar el partido en Madrid, cosa que ya ha pasado con Cristina Cifuentes, que tiene ahora la responsabilidad de buscar un portavoz de confianza para el grupo municipal. Habrá que buscar un peso pesado y se escuchará, como siempre, lo que diga la dirección nacional, pero todavía quedan dos largos años para ir haciendo quinielas.
Mientras, en la calle Génova esperan que las cosas se calmen en Madrid y se vayan dejando atrás los casos de corrupción.
Debía haber vigilado
Por su parte, el PP de la Comunidad de Madrid "comparte las razones" expuestas por Aguirre: "Debía haber vigilado con mayor eficacia los posibles casos de corrupción, lo que ha causado daño a las instituciones y al propio partido". Tras afirmar que "respeta y agradece" la decisión de Esperanza Aguirre de renunciar a su acta de concejal en el Ayuntamiento, el partido añade que "seguirá trabajando para restablecer la confianza de los ciudadanos en las instituciones madrileñas".
Un comunicado del PP madrileño recuerda: "El PP de la Comunidad de Madrid emprendió una nueva etapa bajo la Gestora constituida en febrero de 2016, tras la decisión que Esperanza Aguirre tomó entonces de abandonar la presidencia del partido". Esta nueva etapa, ratificada por la militancia en el XVI Congreso Regional, celebrado en marzo de 2017, está marcada por "una política beligerante con la corrupción que es irrenunciable y está basada en la más absoluta transparencia y tolerancia cero frente a cualquier posible indicio de la misma", continúa.