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Miles de aficionados en colón

España deslumbra en Europa

domingo 29 de junio de 2008, 20:26h
La historia nos ha enseñado a los españoles que, en competiciones internacionales, el escepticismo es lo más seguro. La experiencia previa explica, por tanto, que en un principio, nadie apostara un duro por una victoria de la selección en la Eurocopa de Austria y Suiza. Sin embargo, el tesón de unos jugadores que se han entregado en cuerpo y alma por su nación, ha convertido a España en campeona del Viejo Continente después de una gran competición y de un maravilloso encuentro final.



Ha triunfado el fútbol. La técnica, la belleza y la estrategia. Ha vencido España porque merecía este título. Ha ganado un equipo que a punto estuvo de quedarse atrás, como Inglaterra, en la ronda clasificatoria y cuyo destino le llevó a enfrentarse a la campeona del mundo nuevamente en cuartos. Unos jugadores que golearon en dos ocasiones a Rusia y que han sido capaces de desmontar a Alemania en la final para conquistar Europa. Una selección que ha demostrado en cada partido sus ansias de ganar, su fuerza de voluntad y su capacidad de luchar por lo que 46 millones de españoles deseaban. Gracias, selección, por esta justa victoria. La necesitábamos.

Al final, después de una majestuosa victoria ante Alemania, Michel Platini, el hombre que con su gol privó a España de la Eurocopa de 1984, entregó la copa que, junto al capitán de la selección española, Iker Casillas, levantaron todos los españoles en una explosión de euforia.


España, al borde de la perfección
Los de Luis Aragonés jugaron una primera parte prácticamente perfecta, exceptuando los primeros minutos del encuentro. Hasta el minuto 15, la selección alemana ejerció una asfixiante presión muy por detrás de la línea media de España, lo que impidió que llegara el balón a los centrocampistas. La selección española sin la posesión del esférico pasó apuros y fue demasiado vulnerable en esos minutos iníciales, en los que sufrió varias ocasiones importantes de gol.

Alemania dejó claro que no era un rival fácil y mantuvo, durante todo el encuentro, una actitud atacante y muy agresiva, fiel reflejo de sus ansias de victoria. Pero la selección española planteó con gran inteligencia un encuentro extremadamente complicado, en el que su sangre fría pudo con la presión propia de la final de una Eurocopa. Así, y cuando logró hacerse con la posesión del balón, puso en apuros a la defensa alemana y consiguió, en el minuto 33, el primer y único gol de la final.

Los minutos jugaron a favor de España, menos desgastada en los primeros instantes del encuentro y que se enfrentaban a un rival temeroso de que un pase atravesara sus líneas, cada vez más desordenadas. Así, en el minuto 22, Fernando Torres comenzó a dar motivos de preocupación a los alemanes cuando estrelló el balón en el poste derecho de la portería de Lehman con un gran remate de cabeza. A partir de entonces, el encuentro vio incontables ocasiones de gol por parte de las dos selecciones nacionales.


La obsesión alemana por no dejar jugar a España condenó a Alemania a jugar el partido a expensas de lo que hiciera la selección española. Los teutones prácticamente desaparecieron del encuentro a partir del gol de Torres y sólo aparecieron de vez en cuando para recordar a España que se trataba de una final de Eurocopa.

Alemania, que en ningún momento dejó de buscar el gol, se diluía poco a poco y España encontraba con más facilidad la pelota y, con ello, el área rival. Así, en el minuto 33, el delantero del Liverpool, Fernando Torres, marcó un gol técnicamente perfecto de extraordinaria belleza cuando, después de un autopase a Lahm, el defensa más rápido de Alemania, levantó el balón con un sutil toque por encima del guardameta teutón, que nada pudo hacer para evitar que España se adelantara en el marcador.


A partir de entonces, los mediocampistas españoles fueron capaces de encontrar huecos inverosímiles entre la línea media de Alemania y su defensa, tejiendo una intrincada telaraña más allá del centro del campo que permitió a España desarbolar la disciplinada zaga alemana.

La segunda parte comenzó como terminó la primera. España dominó el encuentro y los alemanes permanecieron desaparecidos en combate hasta el minuto 60, cuando un disparo lejano de Ballack rozó el poste derecho de la portería de Iker Casillas. A pesar de ello, España fue inmensamente superior a Alemania durante toda la segunda mitad y contó con grandes oportunidades de sentenciar el encuentro que, sin embargo, se mantuvo abierto hasta el pitido final.

Torres, enorme
La envergadura de los centrales alemanes y su falta de velocidad permitió a Torres jugar el mejor partido de toda la Eurocopa. Así, el delantero del Liverpool, que ha sido nombrado mejor jugador de la final, estuvo soberbio, ganó la partida a la defensa germana en cada una de las ocasiones de que dispuso, desestabilizó a Alemania y su presión sobre Lehman fue fundamental. Torres, el autor del primer y único gol del encuentro, tuvo en sus botas grandes ocasiones de gol en las dos mitades del encuentro y mostró su calidad a Europa y al mundo.

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