Ambos necesitaron tres sets para superar a Fognini y Almagro. Por M. Jones
"A ver cómo viene y si todas esas dudas que le están pasando por la cabeza pasan dentro de la pista y puedo conseguir la victoria", deseó Nicolás Almagro tras superar a Tommy Robredo el martes y saber que iba a ser el primer rival de Novak Djokovic en el Masters 1.000 de Madrid. El número dos del mundo se medía frente al 76 del ranking ATP en un cruce de inercias similares. Porque esas dudas de las que hablaba el jugador español en la previa son una constante en su carrera y una coyuntura en el cambio de año del balcánico que dominara el tenis en la era post Nadal-Federer.
El partido entre ambos abrió la jornada en la Pista Manolo Santana y el encuentro no defraudaría. El serbio, que entró congelado a la arcilla para ceder su saque en el primer juego, quiso disipar los fantasmas que le persiguen desde temprano, imponiendo su intensidad y técnica con rutilancia para abrir brecha en un primer set fugaz, de nítido dominio visitante. Con un 6-1 en favor de Novak, en ejecución sin matices, se disparaba el combate a un descanso que le sentó mucho mejor al murciano. Y es que la falta de ritmo del coloso se notaría en las mangas siguientes, hecho que el jugador español supo amortizar alzando su exigencia y precisión hasta el punto de sostener la ventaja a lo largo del segundo set (que acabaría 4-6).
Era el segundo set que le ganaba Almagro a Djokovic en sus cinco enfrentamientos directos. Y el periodo definitivo arrancaría con un 3-0 que daba alas y legitimidad al rendimiento de Nicolás. Pero, con la pista llena y ardiente ante los vientos de campanada, la racha de cinco juegos consecutivos se vería frenada por una mala gestión de su servicio con 3-1 a favor y la reacción del irregular Djokovic terminaría por completar una remontada que anuncia un respingo que apunta a Roland Garros. Sufrió mucho el serbio, no en vano Almagro restó para ganar el enfrentamiento (con 5-4 a favor) pero en los instantes decisivos acumuló errores que la segunda mejor raqueta del planeta no perdonaría. Rozó la cima el murciano pero la dignidad expuesta se tornó en aridez en base a un desenlace resuelto con jerarquía por el favorito. "Dejar pasar estas oportunidades con estos jugadores se paga caro", se lamentó el aspirante.
Dos horas y 15 minutos duró una batalla resumida por el ganador del siguiente modo: "Almagro es un jugador muy potente y con mucha calidad sobre esta superficie y he tenido mucha suerte de ganar este partido. El 3-0 del último set era una situación no muy buena, he estado muy concentrado y he tenido suerte".
El segundo plato fuerte del día fue el estreno de Rafael Nadal, aplazado por una otitis imprevista. El balear, que debutaba en el torneo de la capital, plagió la entrada anestesiada de Djokovic y la irreverencia exquisita de Fognini, que pasea en lugar de correr y cambia el ritmo con derechas ganadoras, globos o dejadas, tomó la escena. Consiguió un break precoz y tuvo tres bolas de ruptura para colocarse con 4-1 el italiano. Pero el saque y el oficio del español, que entró en ritmo, al fin, remontaron hastaempatar a 3 con celeridad. Ese prólogo de dominio técnico y relamido transalpino avisó del nivel del combate.
Y el zurdo legendario asumió el reto desde la sufrida defensa. Pero la mezcla de tempo y variantes de Fognini le allanó el set (5-3). Y su irregularidad elevada se lo trompicó, pues sobre sus imprecisiones Rafa volvió a remontar. Pero dos dobles faltas seguidas del manacorí complicarían una manga de tensión excelsa que supo rematar el balear. Con 5-5, levantó el local tres bolas de break para ganar por 7-6 (después de una hora y 20 minutos). Cometió 16 errores no forzados un Nadal incómodo. Se había jugado sobre el líquido libreto de su rival y no sobre su propia solidez mental. Sólo el primer saque le resultó digerible a un Rafael necesitado de reacción pero ganador. "El cuadro no es el soñado", confesó el español y, en efecto, su primer obstáculo refrendaba ese análisis.
No mejoraría el acierto de Nadal, quizá mezcla del cansancio propio de la altura y del cambiante viento. La exigencia impuesta por el italiano hizo el resto para que Fognini rompiera el saque del zurdo y se colocara 4-1. Esta vez sí aprovechó el jugador que perdía 8-3 en los enfrentamientos directos con Rafael Nadal, superando sus vaivenes psicológicos. Así mantuvo su ventaja el italiano, salvando varias ocasiones con las que contó el español para devolver la rotura. Al final, otra larga segunda manga cayó del lado de Fognini por 6-3.
En el definitivo tercer set, la igualdad y el cansancio hicieron mella en los jugadores, que pasadas las dos horas y media de partido estaban con 2-2 en el marcador. Pero en el sexto juego, Nadal no desaprovechó las dos bolas de rotura que tuvo con el 15-40 y a la primera logró el break que le dio la ventaja suficiente para tener la tranquilidad con la que ir a por el partido. Pero el italiano no estaba por la labor de facilitar el triunfo de su rival y devolvió la rotura. En su intento de consolidarla con el saque, Fognini se encontró con su primer punto de partido en contra, que logró solventar no sin la dosis de sufrimiento convertida en constante a lo largo del duelo. Pudo con la primera, pero no con la segunda, producto de los nervios tras una doble falta y un error no forzado en el segundo match ball. Así, Nadal logró el pase de ronda tras tres horas de partido y con el marcador final de 7-6, 3-6 y 6-4.
Además, el japonés Kei Nishikori, sexto cabeza de serie -finalista en 2014-, derrotó al argentino Diego Schwartzman (por 1-6, 6-0 y 6-4) y se medirá en octavos de final a David Ferrer, que se clasificó directamente a la tercera ronda del campeonato ante el abandono de su rival, Jo-Wilfried Tsonga (se dio de baja por un infortunio en el hombro). También pasaron el filtro de los 16 tenistas que competirán por el trofeo Raonic y Kyrgios. El canadiense ganó a Muller, 26 del mundo (por 6-4 y 6-4 y en 70 minutos) y el australiano hizo lo propio ante Harrison (doble 6-3, en menos de una hora). Y Feliciano López, que venció al francés Guilles Simon, finalista en 2008, por 6-3, 3-6 y 7-6 (3) en dos horas y 11 minutos se confirmó como el próximo rival de Novak Djokovic.
En el cuadro femenino, la rumana Simona Halep, tercera favorita, mantiene sus opciones de reeditar el título tras vencer a la australiana Samantha Stosur por 6-4, 4-6 y 6-4 en una hora y 51 minutos y lograr los cuartos de final. Y la estadounidense CoCo Vandeweghe, semifinalista del Abierto de Australia, fue la verdugo de Carla Suárez (5-7, 6-4 y 7-5), y será la próxima rival de Halep. También se situó en cuartos la letona Anastasija Sevastova, 22 del mundo, al derrotar a Lara Arruabarrena, por 7-5 y 6-2.