Giro de Italia. Dumoulin sorprende a Quintana y amplía su liderato en Oropa
EL IMPARCIAL
sábado 20 de mayo de 2017, 18:45h
Actualizado el: 20 de mayo de 2017, 19:53h
El colombiano, segundo en al general, cedió 24 segundos.
Tom Dumoulin asaltó el cielo este sábado para proclamarse como candidato firme al Giro de Italia en su edición centenaria. El hasta ahora líder de la carrera, especialista contra el crono y discreto escalador, sorprendió a propios y extraños al llegar en primera posición a la cima del puerto de Oropa, el final en alto en el que los analistas esperaban que Quintana y compañía empezaran a erosionar el boquete abierto por el centroeuropeo en la contrarreloj disputada hace días. Sin embargo, el holandés saldría muy reforzado. Y es que su exhibición resultó imperial.
Un trazado corto, de 131 kilóemtros, favoreció a la maglia rosa, que supo aguantar las crisis iniciales tras los ataques del jefe de filas del Movistar. Contemporizó, redujo los metros que les separaban y, reproduciendo la estrategia de Miguel Induráin, terminó por marcar un ritmo endemoniado que seleccionó a los mejores hasta el punto de soltarles (sólo el colombiano, Zakarin y Mikel Landa viajaban con él en ese punto agónico de la etapa). "La Mariposa de Maastricht", que confesaba al término del esfuerzo que "sólo podía soñar un triunfo así", plantó bandera en una cota mítica, en la que el propio Induráin las pasó canutas en su segundo Giro (1993) y donde Pantani contruyó su legendaria estela con una gesta (1999).
Nibali, Pinot y demás perseguidores se habían pegado a su estela toda vez que llegaba a la altura de Nairo. Allí, sin especulación que valga, descerrajó una aceleración seca, tersa, que quedó envuelta en un severo golpe en la mesa a la clasificación general. El holandés dispararía sus revoluciones para no sólo no perder tiempo en el santuario de la virgen morena de Oropa, sino terminar metiendo 2 segundos a Zakarin, 9 a Landa, 14 a Quintana, 35 a Pinot y 43 a Nibali. "Nunca imaginé ganar aquí, simplemente lo soñaba. Cuando me retrasé esperé, recuperé y al ver que Quintana no se iba me fui a por él, le alcancé y tuve piernas para atacar", sintetizó.
Tras este cataclismo sorprendente, Dumoulin refuerza su pretensión, a sus 26 años, y deja la general más despejada. Quintana es segundo a 2.47, Pinot a 3.25 y Nibali a 3.40. Mollema, el otro gallo en discordia, quedó arrasado y eliminado de la brega. Eso sí, todavía queda mucho Giro y un buen puñado de otapas de alta montaña con finales en empinados. "Ha sido un final algo diferente a lo que esperábamos. Pienso que he hecho una gran subida, intentándolo y gastando todas las fuerzas que tenía para probar a los rivales, pero hemos visto a un Dumoulin realmente fuerte. La pelea con él será en la tercera semana", proclamó Nairo.
La jornada fue establecida por la organización como un itinerario que honrara a varias figuras de este deporte en el Bel Paese. Así, la salida se decretó desde la localidad piamontesa de Castellania, de 89 habitantes pero cuna del inmortal Fausto Coppi, el "Campeonissimo" que alzó dos Tour de Francia y cinco Giros. A continuación se desplegaba un transcurso llano, unipuerto, y ante ese mapa no tardarían en confeccionarse las probaturas. La escapada del día sería, finalmente, la compuesta por Lagutin, Berhane y Martínez. Pero el pelotón, esta vez comandado por los equipos de los candidatos a lo alto del podio milanés, no estaba para bromas y fueron cazados a 17 kilómetros de meta.
Seis kilómetros más tarde sobrevino el Oropa, puerto de 11,7 kilómetros al 6,2% de pendiente media, con rampas del 13 por ciento y 700 metros de desnivel. Sin paredes hiperbólicas pero simiente del espectáculo que concluiría por desatarse. El Bahrain de Nibali efectuó una aproximación vertiginosa, confiando en que su líder respondería. Esa tensión obtuvo el relevo del Sky de un Landa ya desacreditado a la pugna general y centrado en las victorias parciales. Y, finalmente, el Movistar se dispondría a lanzar el ratio de esfuerzo, con Rojas y Anacona demasiado afanados en su empeño (Quintana les pediría una rebaja en el ritmo).
El ruso Zakarin abriría fuego a seis de meta. Resultaría inocuo. No se podría definir del mismo modo el repiqueteo efectuado por Quintana. El colombiano sangró, con una serie de aceleraciones, al personal. Tres fueron sus ataques, el último con aspecto determinante a 3,7 de la cima. Zakarin sería el único que le aguantaría el reto entonces. Unos metros más abajo se formó el grupeto de Nibali, Landa y Dumoulin, que empezó a marcar una pauta que colocó en su horizonte visual al cafetero y a 2.5 kilómetros de la llegada llegó a su altura. Tras ello, la maglia rosa cambió el compás y el ganador del Giro en 2014, Zakarin, Yates y Landa fueron los únicos capacitados en seguirle.
Zakarin volvió a intentarlo, en busca del triunfo de etapa, pero su intento sólo serviría del lanzadera para el hachazo final del imponente Dumoulin. Quintana, desfondado y penalizado por la, bonificación, perdió esta primera batalla. Hoy, sin duda, se ha asistido a la confirmación de la jerarquía del holandés. Y para este domingo se presente un recorrido salpicado de dos puertos que podrían dar juego para las estrategias de los aspirantes e, incluso, hacer pagar esfuerzos denodados ante los 199 kilómetros previstos.