ESCRITO AL RASO
El regreso de Sánchez, el hombre-traje
lunes 22 de mayo de 2017, 23:18h
Actualizado el: 23/05/2017 00:30h
Todos y todas, afiliados y afiliadas, militantes y militantas, progresistos y progesistas, primarios y primarias… Esto es cosa hecha. El ayer dimisionario Pedro Sánchez y hoy invicto ha tumbado a Susana Díaz, aquella concejala de juventud que hacía “botellonas”, y a un agostado desde hace años Patxi ‘de la Nada’ López. Su programa ha abanderado la promesa de dos falacias: la primera, liderar una coalición política con Rivera e Iglesias que ofrezca una alternativa a la derechona. Falso, y para prueba el espectáculo ya ofrecido en la primavera del año pasado. Segunda, liderar un partido que no es partido, sino reino de taifas, y hacia la izquierda, tarea inviable vista la derechización del PSOE de unas décadas a esta parte. Las Begoñas de Pedro y Patxi, entre el sol del mediodía del domingo y el rojo caedizo del atarceder, rojo de puño y rosa, lloraban con la satisfacción de la pelea de sus machos alfa.
Que sea en buena lid, pensaban en Ferraz en esa gimnasia colectiva que algunos aborrecemos de los palmeros en la sede del partido, mientras el Real Madrid ganaba la Liga y las hordas de ciudadanos extenuados por los impuestos celebraban los contratos multimillonarios de sus astros del balón a voz en grito, y Cristiano Ronaldo que no soltaba el micrófono –sí, el del desvío de 150 millones de euros a las Islas Vírgenes Británicas, según Football Leaks–. El PSOE y el Real Madrid han ganado un domingo offshore, como son casi todos los domingos en Madrid, periclitares fructuosos en el Retiro antes de la golpiza del lunes de depresión y la Gran Vía convulsa de traiciones. Del fin de semana nos llevamos la borrachera dulce de la cultura, a pesar de estas trifulcas político-futboleras tóxicas y contaminantes: la fiesta y cata de vinos a la que nos convocó Alberto Guerra Obispo, poeta y editor de Séxtasis, en las noche golfas de Capitán Haya; un espectacular Les Follies. París. Berlín. New York de Cristiane Azem con las “cancaneras” del Moulin Rouge, el hada Verde de la absenta y hasta Toulouse Lautrec en el Teatro Alfil; y un inolvidable Sueño de Andrés Lima en el Teatro la Abadía con nuestro querido José Ramón Trujillo, sabio, romántico y amigo filólogo y profesor, cómplice de tantas cosas buenas…
Una nota de color: Sánchez tenía menos avales que Díaz, pero ha obtenido 20.500 apoyos más de la militancia. Lo cual sólo puede significar que el apparatchik no escucha a sus bases. El redivivo, el Renacido ha dicho que quiere hacer del PSOE “el partido de la izquierda de este país”, pero no nos engañemos: ese territorio le pertenece por derecho propio a Izquierda Unida, a ser posible sin Alberto Garzón, por favor, enamorado de Pablo, de cuyo brazo camina por la Puerta del Sol ante el disgusto de Gaspar, que lleva siete puñales a la espalda. Algunos fuimos seguidores del rojerío auténtico, el del filósofo y profesor Juan Antonio Pérez Tapias: acuérdense de aquellas primarias de 2014 que perdió por pedir la renuncia de los por entonces imputados por prevaricación. Hoy el catedrático y autor del emblemático Filosofía y crítica de la cultura (1995) apoya al hombre-traje cuya tesis doctoral, leída en noviembre de 2012, no apareció indexada hasta –¡milagro!– diciembre de 2015, en víspera de las elecciones generales. Esas contradicciones posmodernas de los tiempos en que vivimos…
Imagínense otro debate a dos, a tres… a cinco candidatos en televisión, con Manuel Campo Vidal convertido ya en objeto de anticuario, reliquia catedralicia, momia de la Dinastía XVIII del Antiguo Egipto. Y Andrea Levy con esos labios que se me ha puesto para soliviantar los ánimos de los feromonales chicos de Mariano. Que Dios nos asista. Sólo hacemos una lectura positiva de las Primarias o Primitivas de los socialistas: la dimisión del insufrible y cambiante Antonio Hernando –del “no es no” a la abstención– como portavoz en el Congreso. Salió pues, Pedro, en pleno ataque de tenorismo, a saludar a la afición desde el balcón de Ferraz, en un tono de piel verde enfermo, coloral y de trasnoche, mientras los vítores de sus conmilitones se mezclaban con los alaridos madridistas que quemaban los cláxones en Pintor Rosales.
De todas formas, que el hombre-traje se ande con ojo: su grupo parlamentario mantiene en el Congreso una mayoría de “susanistas”. No sería de extrañar que le hiciesen otra vez la cama y le ocurriese que, de nuevo, subiera bajando, en plena contradicción barroca. Por aquello de la “botellona” mental que compartes con tu rival, Pedro, más que nada.
Twitter: @dfarranz