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TRIBUNA

Conjeturas

Juan José Laborda
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1718lamartingmailcom/12/12/18
viernes 26 de mayo de 2017, 00:05h

Elegido Pedro Sánchez al frente del PSOE, nuestro sistema de partidos políticos está funcionando al completo y así seguirá hasta las próximas elecciones, cuando aparezca otra mayoría y otro Gobierno. Salvo que sucedan graves acontecimientos en Cataluña, el juego de los partidos políticos no alterará los rasgos políticos básicos que ya están presentes en este momento.

A continuación haré unas conjeturas sobre lo que puede pasar en los próximos años. Las conjeturas no son profecías, sino sólo lo que la Real Academia define: “juicio que se forma de algo por indicios u observaciones”.

Según esa definición, que conlleva prudencia lógica, la elección de Pedro Sánchez no supondrá cambios radicales en la política nacional, lo mismo en el escenario del Congreso de las Diputados, que en el de las Comunidades Autónomas.

No nos dejemos influenciar en nuestros análisis con lo que Pedro Sánchez dijo que haría, ni tampoco con lo que dijeron sus rivales en las primarias cuando las descalificaron como atentatorias a los fundamentos del PSOE o de la Constitución. Ni aunque Pedro Sánchez quisiera cumplir sus promesas, la realidad es tan sólida, o tan terca, que las convertiría en fiascos de los que no iba a sobrevivir políticamente.

Veamos indicios, como establece la Real Academia, y el sentido común. Aunque Pedro Sánchez se comprometió a consultar con los afiliados, le hemos escuchado algo tan sensato como intentar llegar a acuerdos con sus rivales en las primarias para confeccionar listas de delegados para el próximo Congreso Federal. Quiere contar con un número de delegados proporcional a los votos conseguidos por él, y lo logre o no, las negociaciones con los rivales, y con sus propios seguidores, evidenciarán para una parte de sus votantes que es imposible cumplir cosas, incluso las que no cuestan dinero, como consultar los nombres de sus delegados y darles satisfacción a todos cuantos se declaran ahora sus seguidores.

En cuanto a sus rivales en las primarias, aunque estuvieron muy firmes criticando, por ejemplo, las ideas de Sánchez sobre la soberanía nacional, ahora manifiestan sus deseos de pactar con él, y en cuanto a las propuestas de Sánchez de enmendar la ponencia marco de la Gestora, para recoger sus afirmaciones sobre “España nación de naciones”, como todo se remite a una quimérica reforma de la Constitución, salvo que alguien plantee una discusión conceptualmente seria, habrá acuerdos sobre la base de un texto aceptable por todos, un texto líquido, en el sentido que le dio Zygmunt Bauman al pensamiento de nuestro tiempo.

Felipe González, sorprendiendo una vez más a los que esperaban de él una reacción más hostil, después de los insultos de algunos partidarios de Sánchez, ha declarado que ahora “hay que apoyar a Sánchez. Es lo que quiere la mayoría. Pero Felipe González nunca tuvo una lógica elemental, y su pensamiento en política huyó siempre de silogismos como “el no es no”, sino que más bien funciona con premisas dialécticas, en el sentido de que una afirmación puede contener su negación. En otras palabras, Felipe González anticipa un tiempo en el que Sánchez no encontrará obstáculos en su política, fundamentalmente porque nadie en el PSOE quiere aparecer como causante de las pérdidas electorales de las que Sánchez será el único responsable.

Sin embargo, pienso que el futuro electoral del PSOE no será de graves pérdidas electorales, sino más bien de un estancamiento electoral. Incluso creo que en elecciones donde Sánchez figure como candidato, Podemos no logrará superar al PSOE de Sánchez, algo que será posible en elecciones municipales y autonómicas.

En cuanto a la colaboración con Podemos para hacer oposición al Gobierno de Rajoy, veo que Sánchez no puede apoyar a Pablo Iglesias, desde luego apoyando su moción de censura, pero también veo que Pablo Iglesias no hará nada para que Sánchez aparezca como una alternativa a Rajoy como presidente del Gobierno.

En esa suma cero de socialistas y podemitas, Rajoy tiene todos los ases de la baraja política de su parte. Lo mismo le ocurre al PNV, cuyos beneficios electorales, y de influencia en el Estado, no hacen sino aumentar día a día. Así que, con la salvedad de algún suceso imprevisto de la errática Cataluña, la legislatura va a durar mucho más de lo que pronostican los analistas que sólo atienden a la escasa mayoría del Gobierno. El presidente Rajoy no va a disolver anticipadamente las Cortes, esta situación actual le permitirá contar con apoyos de minorías regionalistas y nacionalistas -y no sería extraño que los socialistas tengan que apoyar al Gobierno popular, por ejemplo, en la votación del concierto y cupo vasco-, y si disuelve anticipadamente, será porque puede hacer responsables de la disolución a la oposición, que será presentada obstruyendo el camino de la recuperación económica.

De manera que la promesa de Sánchez de pedir la dimisión de Rajoy, se quedará en retórica promesa. Y si mi conjetura no yerra, ¿quiénes se enfrentarán en las elecciones de dentro de algunos años? Sin duda, Pedro Sánchez, y Pablo Iglesias. ¿Y Rajoy? Rajoy podría hacer como Aznar, nombrar su sucesor, que podría ser una mujer, pero en todo caso la imagen del PP habrá superado cualquier vestigio de la etapa de Aznar, y Rajoy será entronizado por encima de Fraga y de Aznar en el panteón de los dioses conservadores.

Juan José Laborda

Consejero de Estado-Historiador.

JUAN JOSÉ LABORDA MARTIN es senador constituyente por Burgos y fue presidente del Senado.

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