Los aztecas hubieron de remontar en la segunda parte.
México rozó ese miércoles un resbalón que podría haberle salido muy caro. Con un empate en la primera jornada, de no ganar ante la selección más débil del torneo podría haberse jugado el pase a las semifinales de la Copa Confederaciones ante el anfitrión y valiéndole un mero empate a Rusia para defender su orgullo en la fase eliminatoria. Ya lo habían avisado los profesionales del conjunto americano en la previa: la indolencia ante un equipo inferior técnicamente era el mayor peligro. Y así fue. El susto pronosticado se hizo real.
De hecho, los pupilos de Osorio padecerían dificultades para avanzar con la pelota desde el pitido inicial. La intensidad de los campeones de Oceanía les conduj0 a ejecutar una presión muy elevada que arrebató el protagonismo al favorito. El repliegue energético de los Kiwi les valió la neutralización de la creatividad mexicana y la seguridad para lanzar contras que inquietaron a Talavera.
El control de las transiciones ajenas se vio mermada por la lesión de Salcedo, que dio entrada a Héctor Moreno. Tanto fue así que cuando restabvan 3 minutos para el intermedio la campana tomó forma: un robo adelantado ofreció a Wood un mano a mano con el meta azteca que no perdonaría. El monólogo con la pelota, denso y horizontal, de México se tornó en una apatía que amortizaron lso neozelandeses con firmeza.
Osorio necesitaba implementar una reacción, pues ese resultado les complicaba sobremanera la supervivencia en el torneo. Y su charla en eld escanso dio frutos, pues en la reanudación fue México el que impuso el ritmo. Salieron en tromba los de la tri en busca del empate y, aunque Wood estuvo a punto de sentenciar el duelo aprovechando el riesgo asumido por el rival -Talavera le sacó el cuero de sus pies-, la valentía hiperactiva dio frutos.
Javier Aquino, protagónico, desbordó por su perfil zurdo y cedió al interior del área, donde Raúl Jiménez engatilló las tablas con un cañonazo sin rebate. Corría el minuto 54 y los mexicanios habían recorrido la mitad del camino con prontitud. Manirovic nada podría hacer para sostener la épica de los suyos y poco podría interponer también en el 1-2. El tanto que gestó el jolgorio americano sería obra de Oribe Peralta, el delantero nato que se vería favorecido de otra acci´no estelar de Aquino.
Con el viento a favor, hasta el final (restaban quince minutos), Nueva Zelanda dec idió jugársela en pos de un punto histórico. Adelantaron las líneas de forma rotunda y rozaron el paroxismo con un remate de Thomas que se topó en el travesaño. Ese sería el último rastro de balompié, pues el desenlace asistió a una escaramuza global que, VAR mediante, se resolvió con simple amarilla. Así, ahora México le saca un punto a Rusia y les vale con empatar en el duelo directo de la última jornada.
Ficha técnica:
2 - México: Talavera; Araujo, Salcedo (Moreno, min.33 ) (Márquez, min.68) Reyes; Alanis (Herrera, min. 46), Damm, Giovani dos Santos, Aquino; Peralta, Fabián y Jiménez.
1 - Nueva Zelanda: Marinovic; Durante, Wynne, Smith, Durante; Ingham (Patterson, min.82), Boxall Thomas, Lewis (Tuiloma, min.58); Wood y Rojas (Barbarouses, min.73).
Goles: 0-1, min.42: Wood. 1-1, min.54: Jimenez. 1-2, min.72: Peralta.
Árbitro: Garary Gassama (GAM). Amonestó a Thomas y Boxall, de Nueva Zelandia, y a Reyes y Herrera, de México.
Incidencias: partido correspondiente al Grupo A de la Copa Confederaciones disputado en el estadio Fisht de Sochi.