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TRIBUNA

40 Aniversario de las elecciones del 15 de Junio de 1977 (y 3)

Juan José Laborda
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1718lamartingmailcom/12/12/18
jueves 29 de junio de 2017, 20:03h

Estas fueron mis palabras en el acto celebrado en el Congreso de los Diputados que conmemoraba las elecciones de 1977, que fueron constituyentes:

Segundo momento estelar: el debate de los derechos históricos en el Senado.

Seré más telegráfico aún. Me refiero al debate sobre los derechos históricos, en concreto, el gran debate político y social que ocasionó la redacción y aprobación de la Disposición Adicional primera de la Constitución que establece: La Constitución ampara y respeta los derechos históricos de los territorios forales.

Ese fue el momento estelar del Senado durante el debate constitucional.

En realidad, la controversia sobre los derechos históricos se había producido durante el debate en el Congreso, cuando el PNV propuso una enmienda según la cual los territorios forales pactaban con el Monarca su integración en el Estado..

El Senado fue entonces el centro de un enorme remolino político, mediático y social. Además, ETA y sus secuaces ideológicos redoblaban sus acciones criminales cada vez que el proceso democrático daba un gran paso.

Aunque la tensión se produjo con el PNV por su pretensión de que los Fueros vasco-navarros quedasen por encima de la Constitución, durante el debate de la Constitución en el Senado se discutieron enmiendas que pedían directamente establecer el derecho de autodeterminación, sin tener en cuenta a los venerables derechos históricos.

No creo que sea falta de humildad -y según Oscar Wilde la humildad es la virtud de los que no tienen otra-, decir aquí que me siento bien cuando releo mi intervención parlamentaria -y lo acabo de hacer para esta ocasión- contraria al derecho de autodeterminación que defendieron senadores como Juan María Bandrés y Lluis María Xirinacs, en concreto al artículo 38 de la Constitución, que consagra en la Constitución la economía de mercado. Y es que, además, me salió un discurso provocativamente socialdemócrata.

Pero lo que yo quería poner de relieve esta mañana es la suerte que tenemos por contar con estas tres personas, estos tres admirados amigos, que están en esta mesa conmigo, cuatro décadas después de aquel debate sobre la Constitución y los derechos históricos.

Rodolfo Martín Villa, Landelino Lavilla y Alfonso Guerra estuvieron en medio de aquel debate. La Disposición Adicional primera fue resultado de su capacidad para el acuerdo. Tendría que mencionar muchos nombres más, pero la obligada selección me lleva a recordar al senador y vicepresidente del Gobierno, Fernando Abril Martorell, quien desde la tribuna de oradores del antiguo salón de sesiones del Senado defendió la constitucionalidad de los derechos históricos, y al tiempo, la vocación inclusiva de la Constitución del consenso.

Y ahora, unos pocos nombres más de quienes ya no están con nosotros.

Gregorio Peces Barba, que estuvo sufriendo con los derechos históricos hasta la aprobación de la Constitución.

Ramón Rubial, que además de vicepresidente del Senado, era presidente del órgano preautonómico del País Vasco, y sufrió por ello.

Joaquín Satrústegui, senador por Madrid, quien intentó con su enmienda que los nacionalistas vascos aceptaran plenamente la Constitución.

Antonio Jiménez Blanco, portavoz de la UCD en el Senado, que lo intentó también, y que fue durante toda su vida un convencido de las virtudes cívicas del consenso.

Cito aquí otra vez a Juan Mari Bandrés. Años después de aquel debate, en una reunión conmemorativa del referéndum que aprobó la Constitución, Bandrés manifestó con emocionada sinceridad que la Constitución de 1978 era una buena constitución, incluso amparando y respetando los derechos históricos.

Dos nombres más de senadores constituyentes, que felizmente están con nosotros.

Michel Unzueta Uzcanga, el portavoz del PNV en el debate de la Constitución. Hace unos pocos años, participé con él en un encuentro en Bilbao sobre la transición democrática y el Estatuto de Autonomía de Euskadi. Michel Unzueta reconocía que la Adicional primera de la Constitución había sido clave para el desarrollo de la autonomía del País Vasco.

Finalizo con el nombre del senador por Tarragona, Josep Subirats Piñana. Toda su vida, una vida apasionada con la democracia y la justicia social, se ha distinguido también por su compromiso en defensa del autogobierno de Cataluña y de los demás pueblos de España. Si de alguien puedo decir que es mi maestro en asuntos parlamentarios ese es Pepe Subirats.

Aprendí de Subirats que la democracia necesita de un compromiso con las ideas y que su moral nos lleva a buscar siempre acuerdos fundamentales.

Aunque pueda parecer antigua e imperfecta, esa moral democrática sigue siendo necesaria cuarenta años después.

Una coda final. Este 28 de junio, el rey Felipe VI se ha dirigido a las Cortes Generales. Como ha señalado Ignacio Varela, aunque sus palabras se referían a lo que sucedió entonces, conjugándolas en presente son una advertencia moral. Meditemos esta frase impresionante del Jefe del Estado: La convivencia tiene su mayor protección en la normas que la amparan. El respeto a esas normas, en democracia, no es una amenaza o una advertencia para los ciudadanos, sino una defensa de sus derechos. Porque dentro de la ley es donde cobran vigencia los principios democráticos. Y porque fuera de la ley sólo hay arbitrariedad, imposición y, en definitiva, la negación misma de la libertad. La libertad sigue siempre la misma suerte que las leyes: reina y perece con ellas.

Juan José Laborda

Consejero de Estado-Historiador.

JUAN JOSÉ LABORDA MARTIN es senador constituyente por Burgos y fue presidente del Senado.

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