La ausencia de Juan Carlos I en el acto parlamentario de este pasado miércoles sigue sin ser explicada como es debido. Don Juan Carlos era el Rey de España en aquellas elecciones del 15 de junio de 1977 en las que se eligieron las primeras Cámaras de la democracia, siendo una pieza fundamental de aquel momento histórico, por el hecho innegable que emprender el camino de una transición democrática, a fin de cuentas, fue una decisión personal de don Juan Carlos
Precisamente por eso extraña sobremanera que no fuera invitado a un acto tan significativo. Bien por Felipe VI, por el Gobierno o por Congreso y Senado, lo cierto es que el monarca emérito debía de haber recibido una invitación. Monarquía actual, Ejecutivo y Legislativo no han estado a la altura en una descortesía protocolaria sin justificación alguna.
Es, por otra parte, un detalle que refleja una falta de sensibilidad considerable. Hasta el propio Pablo Iglesias admitía que la presencia de Juan Carlos I “habría tenido todo el sentido”. Un desatino para el que ya no hay arreglo posible, y que no debería volver a producirse.