Los atletas más importantes se pusieron a tono en la reunión británica.
Quedan 26 días para que den comienzo los Mundiales de atletismo y la Diamond League ha aterrizado este domingo en el estadio Olímpico de Londres para establecer una suerte de ensayo en el que dos nombres sobresalieron sobre el resto: Elaine Thompson y Mo Farah. Ni la velocista jamaicana ni el fondista británico encontraron rival en 100 y 3.000 metros y fortalecieron sus candidaturas de cara a la disputa por el oro mundial.
La primera, ganadora olímpica en 100 y 200, prosiguió su paso triunfal en 2017. Esta vez contó con la gran oposición de la holandesa Dafne Schippers, campeona mundial de 200, pero la líder del año con 10.71 se impondría con 10.94, tres centésimas más rápida que la neerlandesa. En la categoría masculina del hectómetro no brillaron tantos focos, ya que sin Bolt -astro de la reunión de 2016- deslució la victoria del británico Chijindu Ujah con 10.02.
En los 100 metros vallas saldría victoriosa la estadounidense Kendra Harrison. Un año después de batir uno de los récords más antiguos, venía de resplandecer en Hungría hace días con la mejor marca de la temporada y se volvió a reivindicar por delante Sally Pearson. En 110 vallas, por su parte, fue Aries Merritt, el favorito, el que sacó tajada de la cita y logró su mejor crono del año (13.09) para confirmar su ventaja como plusmarquista mundial de la especialidad.
La keniata Hellen Obiri inscribió su nombre en el libro ilustre de Londres 2017: arrebató uno de los récords más antiguos de la reunión londinense al ganar la milla con 4:16.56. Sólo la estadounidense Mary Decker-Slaney habría logrado acercase con 4:19.59, en 1985. Y la británica Laura Muir, segunda, hizo récord personal con 4:18.03.
En altura lució, por enésima vez, la rusa Mariya Lasitskene. Con el de este domingo acumula 17 triunfos en 2017. Sin embargo, esta vez no pudo alcanzar una marca hiperbólica y se quedó en los 2,00 (hace cuatro días marcó 2,06 metros). Pero sí probó suerte con el récord de la búlgara Stefka Kostadinova, situado en los 2,08 metros. No lo superaría. Ruth Beitia alcanzó a se sexta, con 1,90, a pesar de ser la vigente campeona olímpica.
En los 400 metros, Allyson Felix evidenció su clase legendaria para ganar a pesar de no haber corrido este año. La estadounidense, que es la atleta con más oros olímpicos de la historia (6), corrió para fijar el mejor crono de la temorada (49.65). Courtney Okolo, egunda con 50.29, y Ahamier Little, 50.40, quedaron con la boca abierta ante el despliegue de jerarquía de Felix. Vini, vidi, vinci.
El botsuanés Nijel Amos también sembró la mejor marca mundial del año en su categoría, los 800 metros. Se asomó a la cabeza de la prueba en el 600, y guió una escapada que le entregó la victoria con 1:43.18, en detrimento de Donavan Brazier (1:43.95) y del keniata Asbel Kiprop (1:44.43), tres veces campeón mundial de 1.500. Por último, la primera prueba de marcha en la historia de la Diamond League fue para el británico Tom Bosworth, que llegó por delante del español Diego García.