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CAYÓ EN LOS OCTAVOS DE FINAL DE WIMBLEDON EN UN PARTIDO ÉPICO

Wimbledon. Nadal demuestra que es el tenista con más coraje de la historia

Wimbledon. Nadal demuestra que es el tenista con más coraje de la historia

lunes 10 de julio de 2017, 18:47h
Actualizado el: 11 de julio de 2017, 08:52h
El especialista en hierba Müller le llevó al límite y le tumbó por 3-6, 4-6, 6-3, 6-4 y 13-15 en casi cinco horas de sublime esfuerzo. Por M. Jones

El sacador Gilles Müller se atravesó en el camino de Rafa Nadal hacia los cuartos de final de Wimbledon. Con la potencia y el juego en la red como armas, el luxemburgués alcanzó a sacar de eje al balear en los dos primeros sets. El español no conseguía leer la dirección de los cañonazos, pero a partir del tercer parcial reaccionó, pulió su servicio y su intensidad para defender y atacar con jerarquía.

Remontaría el manacorí, cosechando los dos siguientes parciales, mezclando golpes ganadores, dejadas, subidas a la red y saques punzantes que empequeñecieron el plan lineal y potente del rival renacido en este torneo. La hierba del All England Club decidió, pues, que ambos dirimieran el billete hacia la siguiente fase en un quinto set, con más de tres horas y media en las piernas, en el que los dos lucharon contra el desgaste físico y mental.

Recobraría el vigor de sus latigazos el espigado jugador centroeuropeo y Nadal se vería obligado a salvar dos bolas de partido antes de llegar al 6-6. Entonces, dos errores en la defensa de su servicio abrieron una ventana por la que Rafa no acertó a colarse. Otra vez el guión plano de Müller le sacó del hoyo. El español luchaba por ser el primer tenista que remonta a este jugador dos sets en contra (nunca nadie lo consiguió, y esa circunstancia se había dado casi una cuarentena de veces).

La mejor versión del luxemburgués, también desde el fondo de la pista, elevó el nivel del examen al que fue sometido el vigente ganador de Riland Garros y finalista en el Abierto de Australia. Por tanto, cada punto pesaba mucho y el balear concatenó, en el cierre del envite, cuatro juegos de saque seguidos con necesidad de remontar un 0-15. Cuando superó los 20 aces el zurdo legendario imprimió el empate a siete en un set final sin tie-break.

La relación de golpes ganadores frente a errores forzados favorecía al español (60/15 a 71/41), pero el rendimiento en el saque del gigante se disparó en el tramo final, convirtiendo en quimera el atisbo del anhelado break. La exigencia, por tanto, recayó sobre los hombros del mejor deportista español de la historia. El decimosexto cabeza de serie volvía a arrinconar al cuarto favorito después de los dos sets iniciales de monólogo.

"Soy consciente de que tengo un rival muy importante en la siguiente ronda, especialista aquí y muy incómodo. Tengo que jugar muy bien para tener opciones de ganar, estar valiente y jugar agresivo, creo que es la única manera", auguró en la previa del evento un Nadal que no tardaría en comprobar que iba a serle urgido su máximo del año para atravesar el muro del obrero de 34 años. Con 8-7 en contra, de nuevo defendería su saque con 0-15 de arranque.

Con 8-8 Nadal batalló y llevó el saque de Müller al deuce. Pero dos aces portentosos volvieron sostenerle. Sin bola de break concedida. Sin embargo, con 9-9 conduciría Rafael otra vez al límite a su contrincante y se granjeó cuatro pelotas para abordar la ruptura trascendental. Y, cuando se cumplían 4 horas de derroche, el luxemburgués escapó. Nuevamente. Con dos saques directos. Ese golpe de confianza lanzó al sacador para atacar en pos de un hito en su currículo. Con 0-30 en contra, el manacorí remontaría y salvaría otro par de bolas de partido.

Se quemó la frontera de las cuatro horas y media con 12-12 en el electrónico y una defensa tensa pero efectiva del saque. La asunción de riesgos flaqueó en este intervalo. Müller se apuntó un juego en blanco y Nadal respondió con un cómodo 40-0. Llevaba mucho tiempo el español bregando con la presión de jugar para empatar, no para ponerse por delante. Y el centroeuropeo, que apostó por ahorrar energía en el resto, se puso 0-30 en ventaja, otra vez, para rematar su gesta particular. No dejaría escapar las nuevas dos opciones de ganar. El 3-6, 4-6, 6-3, 6-4 y 13-15 final retrata la apoteosis vivida. El mejor partido del torneo ha se ha jugado.

Por otra parte, el croata Marin Cilic se ha impuesto en una hora y 41 minutos al español Roberto Bautista por 6-2, 6-2 y 6-2 en los octavos de final de Wimbledon. El séptimo favorito alcanza así por cuarta vez los cuartos de final Wimbledon.

El español se lamentaba: "No he tenido un buen día, las cosas no han salido como yo quería. Ha hecho un buen partido. Está claro que contra un sacador como él y un jugador que viene jugando muy bien, si no estoy bien del todo, me cuesta". "Está claro que algo falta o hay que cambiar", dijo Bautista sobre las nueve veces que ha logrado los octavos, sin poder rebasar ese límite en el Grand Slam.

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