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TRIBUNA

O con las víctimas o con los terroristas

lunes 10 de julio de 2017, 19:37h
Actualizado el: 07/10/2017 23:54h

Carmena, la alcaldesa de Madrid, es filoterrorista. Claro. Ella lo ha dicho muchas veces: al asesino hay que tratarlo con delicadeza y cariño. Carmena, la alcaldesa de Madrid, es filoterrorista. Siempre lo fue. Repasen su historia individual y se llevarán más de una sorpresita. Los lugares en los que ha militado siempre han estado cercanos a las posiciones de odio a España ¡Para qué escribir de lo que todos saben! Del filoterrorismo de Carmena sólo se extrañarán los imbéciles o las almas bellas. Siempre fue amiga de los de ETA y, de hecho, creo que, además de los socialistas, son los filoterroristas de Podemos o cómo se llame esa gente que mantiene en la poltrona del ayuntamiento de Madrid a la tal Carmena.

Nada de eso es nuevo. Más bien diría que es lo cotidiano. Es imposible analizar nuestro débil sistema de derecho sin este dato escalofriante: bajo la sangre de las víctimas de ETA, bajo un cementerio de muertos españoles, se construye esta cosa que llamamos Estado de Derecho a la española, un anormal Estado de Derecho porque todo el poder judicial depende del Ejecutivo. A la altura de esta película, que llamamos fin de España, no hay nadie con dos dedos de frente que pase por alto los miles de asesinatos de ETA para entender el tinglado político y social de la actual nación de naciones, un moribundo Estado-nacional, que llamamos España. Todavía cuesta creerlo para las “almas bellas” y estultas, pero es así. Real como la vida misma. No se den golpes de pecho ni despotriquen contra el heraldo que les levanta acta de la realidad. Lo único cierto en España es que este régimen político, pónganle el adjetivo que quieran, se instala sobre la sangre de las víctimas del terrorismo. El resto es faramalla.

A mi amigo Salvador Ulayar no le va a resucitar a su padre, que lo asesinaron los de ETA delante de él cuando era un adolescente, ni le van a reconocer su dignidad civil y democrática por no haberse vengado de los hijos de puta que truncaron su vida. Lo primero es terrible pero, por desgracia, lo segundo es cruel. La acción criminal de los primeros es llevada a cabo por unos cuantos, pero la “legitimación” corre a cargo de miles y, a veces, de millones de seres desalmados. Hoy por hoy en España, nadie se engañe, lo decisivo sigue siendo ocultar el dolor, el crimen y la sangre de los miles de españoles que han muerto sólo por ser españoles. No los mataban por pertenecer a un partido determinado, o por ser policías o ingenieros, o por ser de Valladolid o Tarragona, los mataban única y exclusivamente por ser poseedores de un carnet de identidad español. Los terroristas, los nacionalistas de Cataluña o el País Vasco, o sus esbirros comunistas o cómo se llame ahora esa gente odiaban España, la nación española, y la siguen odiando.

Ahora no nos matan físicamente sino civilmente, o mejor, la muerte civil de la víctima siempre la cultivaron con especial delectación estas bestias, pero ahora lo hacen con el poderío que les da controlar las instituciones. Zapatero y otros políticos similares, entre los que se encuentra Rajoy, hicieron el trabajo más sucio: abrirles el camino para que tomarán las instituciones… Entonces, ¿cómo va a poner Carmena un cartel recordando el único acontecimiento genuinamente democrático que ha dado España en estos cuarenta últimos años? Eso sería cavar su fosa. Eso sería acabar con lo que da sentido a la existencia política de todos estos grupos políticos: el odio a la nación democrática española. El espíritu de Ermua, el espíritu de millones de españoles, levantados en las calles para terminar con el terrorismo fue tan bello como evanescente. El mismo día de la manifestación de Bilbao contra el asesinato de Miguel Ángel Blanco, o sea, el mismo día que estaba en su máximo apogeo el espíritu democrático de este país ya estaban los nacionalistas y el resto de filoterroristas matado el espíritu de Ermua. ¿Dónde estaría ese día Carmena? Sospecho que ese día Carmena no estaba al lado de Aznar, y si no acompañaba al presidente que más y mejor ha luchado contra el terrorismo en España, ¿dónde estaba? ¿Quizá iba detrás de la otra cabecera de la manifestación de Bilbao que presidía el cínico y filoterrorista José Antonio Ardanza?

En fin, no nos rasguemos las vestiduras. Filoterroristas en España hay por todas partes. La sociedad española está llena de cobardes, hijos de puta y basura política que vive todavía de los crímenes de ETA. Los criminales hace tiempo que están en la calle y los pocos que quedan en las prisiones pronto serán excarcelados por Rajoy. Forma parte del paisaje, pues, la negativa de Carmena para recordar el asesinato de Miguel Ángel Blanco. Y, además, es coherente con las tendencias filoterroristas que ha exhibido durante toda su vida. Lo extraño es que la gente se extrañe de eso. Lo raro es el comportamiento cínico de los grupos políticos de la oposición que dan grititos de monjas asustadas. Mamarrachos. El PSOE, el PP y todos los demás grupos políticos han hecho de la manipulación de las víctimas del terrorismo una manera de vida política propia de sociedades salvaje: tapar con sus propios pies la sangre, el dolor y la muertes de las víctimas. La indignidad moral es la base de nuestra vida política.

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