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Crisis humanitaria

El paso de Salahadín, única salida del cerco israelí sobre la Franja

domingo 27 de enero de 2008, 16:01h
Fuertes medidas de seguridad, formadas por militares egipcios y militantes de Hamas, se concentran en la parte egipcia de la frontera con Gaza para regular el tráfico de personas por el único paso que permanece abierto, el de Salahadín. El Ejército egipcio ha logrado después de tres días sellar las brechas abiertas en el muro el miércoles desde la Franja sin oposición alguna de los palestinos, a diferencia del viernes pasado, cuando 36 policías egipcios fueron hospitalizados tras los enfrentamientos en la zona fronteriza.

En estos momentos, dicho paso es el único que se mantiene abierto para el libre tránsito de personas y mercancías, mientras por el resto de accesos, los palestinos sólo pueden cruzar frontera en dirección a casa. El Gobierno egipcio, a pesar de haber mostrado su "solidaridad" con los gacenses, ha ordenado desplegar importantes controles militares para evitar que sus "hermanos palestinos" pudieran desplazarse de Rafah a otras ciudades egipcias en busca de provisiones.

El tráfico de personas se ha visto enormemente reducido en las dos últimas jornadas debido a la escasez de mercancías, y la consecuente revalorización de las mismas, además del imponente control establecido por las fuerzas de seguridad egipcias.


Primer respiro para Gaza desde el golpe de Estado de Hamas

Mahmoud Abbas, líder de la Autoridad Nacional Palestina, aseguró el domingo que está dispuesto a mantener abierta la frontera egipcia con Gaza para tratar de solucionar la crisis humanitaria que atraviesa la Franja como consecuencia del bloqueo israelí. El anuncio se produjo el mismo día en que el presidente egipcio, Hosni Mubarak, acordara delegar en Al Fatah, organización presidida por Abbas, el control de la frontera que divide la ciudad de Rafah.

De esta forma, el asfixiante bloqueo sobre la Franja que dura desde que el grupo terrorista Hamas se apoderara de ella mediante un golpe de Estado el pasado junio, se verá aliviado, al menos en parte, por primera vez desde hace siete meses.

Tanto el Gobierno israelí como el egipcio están de acuerdo en aplicar restricciones contra Hamas, de hecho, todas las salidas de Gaza permanecían clausuradas al tránsito de personas y mercancías, y los férreos controles militares sobre las fronteras sólo permitían el paso a aquellas personas que figuraran en la lista de espera para recibir atención médica en Israel. Muchos han muerto antes de ser atendidos por un médico.

Ha sido necesario llegar a una crisis humanitaria en la región para hacerles comprender, aunque no a todos, que el castigo colectivo contra la población palestina no perjudica a sus enemigos, sino que daña exclusivamente a los propios habitantes de Gaza.

Tal y como anunció Abbas el domingo, el paso de Rafah permanecerá abierto hasta que la situación mejore e Israel levante el cerco sobre Gaza, pero según el acuerdo establecido en 2005 entre Israel y la ANP, con la mediación del Cuarteto para Oriente Medio (EEUU, la UE, la ONU y Rusia), para reabrir el el paso fronterizo será necesario que representantes israelíes, de la ANP y un grupo de observadores de la Unión Europea puedan acceder al centro de control de Kerem Shalom, para poder así observar la evolución de los acontecimientos.

De cualquier modo, Israel tiene la última palabra. El Gobierno de Ehud Olmert puede forzar su cierre impidiendo el acceso a la terminal a los observadores comunitarios, por lo que una vez más, el destino del pueblo palestino depende de su principal enemigo.

Por su parte, Israel, que aún no tiene previsto levantar el bloqueo, pretende mostrar a la población de Gaza las consecuencias de apoyar a un grupo terrorista y de estar gobernados por una organización capaz de hacer cualquier cosa por eliminar a los judíos del mapa. Sin embargo, ni todos los habitantes de la Franja apoyan la lucha armada contra Israel, ni imaginaban que les iba a costar tan caro apostar por aquellos que defienden la causa palestina y que brindan seguridad y amparo a las familias de sus mártires.

Mientras tanto, Egipto, que hasta el domingo supervisaba la frontera, la mantenía cerrada desde que Hamás se hiciera con el poder, pues considera a esta organización como una entidad hostil. La presión de la opinión pública egipcia fue una de las claves que llevaron a su presidente a permitir el paso de palestinos, lo que ha reforzado su imagen ante el mundo árabe. A pesar tratar de mantener buenas relaciones con el Estado Judío, Mubarak ha ignorado las peticiones del dirigente israelí, que ha ejercido una fuerte presión con el apoyo de EEUU, para que se clausurara de nuevo la frontera.

Hamas, lejos de haber "aprendido la lección", ha reafirmado su poder. Las terribles consecuencias del incesante lanzamiento de cohetes desde la Franja de Gaza contra territorio israelí no ha recaído sobre la organización terrorista. No cabe duda de que derribar el muro que separa Gaza de Egipto fue una jugada maestra y definitivamente han sabido rentabilizar el movimiento.

Una parte del mundo musulmán considera a Hamas como un héroe que recibe constantes agresiones de un enemigo muy superior, pero que continúa una lucha sin apenas posibilidades de victoria. David contra Goliath.

Ante el pueblo de Gaza, Hamas es la punta de lanza de su lucha diaria contra la ocupación, es portavoz de su causa y un hermano protector. Las brechas en el muro divisorio fueron más que un mensaje a Israel; no sólo aclararon que no pretenden claudicar ante la opresión israelí, sino que hicieron olvidar a los gacenses qué les había llevado a esa situación y les brindaron una nueva oportunidad. Sin embargo, los 260 cohetes lanzados contra territorio israelí justo antes del mayor bloqueo sobre Gaza desde la segunda guerra del Líbano, tenían nombre y apellidos.

Resulta paradójico ver como aquello que perjudica al pueblo palestino, beneficia a sus dirigentes y, aprovechando la coyuntura, los líderes de Hamas se han permitido el lujo de enviar a algunos miembros de la organización, camuflados entre la avalancha humana, a reponer su arsenal en el Bazar de Rafah, mientras que algunos afortunados vendedores de armas han agotado sus existencias.


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