Báñez también ha afeado el gesto de la presidenta de la CAM.
Polémica por la decisión de la presidenta de la Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes, de no irse de vacaciones este año porque “prefiere quedarse trabajando” en julio y agosto, debido a que le gusta “muchísimo” su trabajo, según sus propias palabras.
Han caído mal estas palabras entre los sindicatos. El secretario general de CCOO recogía el guante para reivindicar que las vacaciones "son un derecho conquistado por los trabajadores" y criticar que "una responsable política con su responsabilidad haga apología de su no disfrute".
En el mismo sentido, Alberto Garzón, líder de Izquierda Unida ha calificado las declaraciones como “indecentes”, ya que la política popular “no es una persona cualquiera” y sus palabras adquieren mucha influencia que “ayuda a destruir los derechos conquistados. En opinión de Garzón, lo que ha hecho Cifuentes es “cuestionar, aunque sea de esta forma indirecta, un derecho de los trabajadores como las vacaciones contribuye a deteriorarlo”.
Para el presidente de la patronal de las pymes Cepyme, Antonio Garamendi, que también ha entrado al trapo, irse de vacaciones "es bueno" y "un derecho en cualquier caso" y ha considerado que si Cifuentes no quiere disfrutarlas, "allá ella".
Incluso la ministra del ramo, Fátima Báñez, ha afeado el gesto de Cifuentes de no tomar vacaciones. Báñez ha recordado que el contrato de trabajo en España “da también derecho a vacaciones", si bien ha señalado que "respeta todas las decisiones personales".
Por su parte, la propia Cifuentes, ha lamentado que el tema de sus vacaciones se esté convirtiendo en "polémica absurda y artificial", y le parece "surrealista" que se cuestione su decisión puesto que las vacaciones "no son obligatorias".
"Se está haciendo polémica de un asunto sin mayor importancia y me niego a contribuir" a ella, ha dicho Cifuentes, al tiempo que ha defendido "de manera inequívoca" el derecho de los ciudadanos a tener vacaciones, algo que "queda fuera de toda discusión".