www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

Zapatero abre la espita del déficit

jueves 03 de julio de 2008, 02:16h
José Luis Rodríguez Zapatero ha comparecido este miércoles ante el Parlamento para dar cuenta de la situación económica y de los medios que piensa poner el Gobierno para abordarla. No lo tenía fácil, precisamente hoy que hemos conocido el mal dato de parados y, especialmente, el muy preocupante dato de caída en la afiliación a la Seguridad Social de nada menos que 200.000 personas. Es la primera caída que se produce en una década y su interpretación sólo puede ser negativa. Seguramente el ritmo de crecimiento haya caído notablemente por debajo del 0,3 por ciento del primer trimestre.

Pese a que Zapatero ha acudido con estos y otros malos datos en la mano, ha comenzado bien, reconociendo la gravedad de la situación, aunque haya vuelto a recurrir a nuevos eufemismos con tal de evitar la palabra “crisis”. Se le puede criticar porque su reconocimiento es tardío, pero lo más criticable es que el hecho de que el Gobierno, imbuido del “optimismo antropológico” de Zapatero, se ha visto llevado a la inacción y ha conducido a los españoles a sufrir por esa causa un agravamiento de la economía. Si Zapatero hubiese hecho un ejercicio de honestidad y hubiese escuchado las previsiones de los expertos, hoy estaríamos en mejor situación para afrontar las presentes dificultades.

El presidente ha vuelto a exponer sus medidas económicas y alguna de ellas pasa ya por la quinta vez que se presenta. Ninguna de ellas, a excepción acaso de los 400 euros, está a la altura de la situación económica. Pero llama la atención el cambio de discurso de Zapatero respecto del superávit. Hasta hace una semana, cuando todavía hablaba de él Rodríguez Zapatero ante el Consejo Económico y Social, era uno de los botes salvavidas de nuestra economía. Hoy es un objetivo prescindible.

Es más, Zapatero ya ha anunciado que realizará una política expansiva fiscalmente, que es lo que se corresponde con su llamamiento a la “estabilización” fiscal en una época de desaceleración. Y piensa recurrir a la deuda pública, como también ha sugerido ante los diputados. El recurso al gasto público, justificado con alusiones constantes a la política social, tiene evidentes riesgos, como evidenció nuestra experiencia en época de Felipe González. Zapatero debería aclarar, además, cómo va a hacer compatibles su estímulo fiscal a la economía y la lucha contra la inflación.

Mariano Rajoy no ha dejado pasar la oportunidad para echárselo en cara. Ha estado ciertamente duro, recordándole a Zapatero de forma retórica que fue él quien dijo que la economía no crecería menos del 3,3 por ciento o que la inflación bajaría milagrosamente después de las elecciones. Pero, adelantándose a las críticas que hubiera recibido por parte del Gobierno, le ha ofrecido sus propias medidas y con ellas la colaboración con el Ejecutivo para salir de la crisis. Sólo podemos felicitarnos de esa actitud que a los ciudadanos conviene.
¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (4)    No(0)

+
0 comentarios