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ESTADOS UNIDOS

El yerno de Trump confiesa sus nexos con Rusia pero niega boicots

El yerno de Trump confiesa sus nexos con Rusia pero niega boicots

EL IMPARCIAL
lunes 24 de julio de 2017, 23:38h

Jared Kushner es el yerno del presidente de los Estados Unidos y, además, el asesor de más peso que Donald Trump tiene entre el remillete de investigados por el FBI y el Congreso por sus vínculos con Putin durante la campaña electoral en la que derrotó a Hillary Clinton y, también, en el periodo de transición. Es este segundo hecho el que ha paralizado a la nación norteamericana sobre la comparecencia de Kushner ante el Comité de Inteligencia del Senado.

La polémica tiene meses de crecimiento y es uno de los principales quebraderos de cabeza que afligen al magnate. Este lunes su yerno iba a tratar de limpiar su nombre y el de la candidatura que llevó a la Casa Blanca al inesperado gobernante. "No cometí actos de colusión (pacto ilegal para dañar a un tercero) con Rusia, ni sé de nadie más en la campaña que lo hiciera", proclamó en una comparecencia ante la prensa en la residencia presidencial y de su suegro y jefe.

"No mantuve contactos inapropiados. No he dependido de fondos rusos para financiar mis actividades empresariales, y he sido totalmente transparente al proporcionar la información solicitada" por el FBI y el Congreso, ha recalcado una figura que ha sintetizado su quasi interrogatorio ante la inteligencia estadounidense.

Es más, tras afirmar que sí que ha mantenido una relación con el Kremlin, circunstancia tan prbada como dañina para Trump, Kushner ha relatado que la victoria del multimillonario en las presidenciales se debió, sencillamente, a que "tenía un mensaje mejor y dirigió una campaña mejor" que los demócratas, y añadió que "sugerir otra cosa ridiculiza a los que votaron por él".

A primera hora de este lunes, el yerno bajo sospecha distribuyó entre los medios de comunicación una declaración de once páginas que leería ante el Senado y que trataba de minimizar su implicación en la reunión que mantuvo con una abogada rusa y con otras seis personas con el fin de obtener datos dañinos para Clinton. Allí, en la cumbre que tuvo lugar en junio de 2016, también estaba el hijo mayor de Trump, Donald Jr, pero, finalmente, no consiguieron la información que anhelaban.

"Cuando llegué, (...) la abogada rusa estaba hablando sobre un veto a las adopciones en EE.UU. de niños rusos. No tenía ni idea de por qué se estaba hablando de ese tema y decidí rápidamente que estaba perdiendo el tiempo en esa reunión", expuso Kushner, quien no leyó ante las autoridades la cadena de e-mails que le reenvió Donald Jr. al pedirle que le acompañara al encuentro. Ni sabía con quién iba a reunirse y a los 10 minutos escribió a su asistente y le pidió llamarle al móvil para tener una excusa y poder irse de la cita, defendió.

Me comprometo a ayudar a las autoridades porque no tengo nada que ocultar", anunció antes de explicar que "los documentos que les proporciono demostrarán que tuve, quizá, cuatro contactos con representantes rusos dentro de los miles que sostuve durante la campaña y la transición, de los cuales ninguno tuvo un impacto en las elecciones y ninguno fue particularmente memorable".

La primera de esas citar aconteció en abril de 2016 y fue con el embajador ruso en Washington, Sergei Kislyak. Ambos se vieron en el hotel Mayflower de la capital, donde Trump dio un discurso sobre política exterior. Entonces, el yerno más famoso del presente americano conoció a Kislyak y otros tres embajadores, quienes le hablaron durante "menos de un minuto" y "expresaron interés en crear una relación positiva" si Trump ganaba las elecciones. Pero su relación con el embajador, según relata, era tan limitada que no recordó su nombre en noviembre, al día siguiente de la victoria electoral, cuando quiso contactar al diplomático para agradecerle la felicitación atribuida a Putin.

Sin embargo, el 1 de diciembre recibió a Kislyak en la Torre Trump de Nueva York, y le transmitió su "deseo de una nueva etapa en las relaciones", además de preguntarle por una posible persona de contacto entre el equipo de transición gubernamental y Putin. "No sugerí crear un 'canal secreto de comunicación'" con Rusia", sentenció en relación al informe del Washington Post, elaborado en mayo, que así lo afirma.

La versión de Kushner señala que el embajador le expuso que "los generales" rusos querían dar información sobre Siria a la campaña de Trump. Pero el yerno instó a su interlocutor a hablar del tema cuando Donald ya estuviera en el Despacho Oval. Según el investigado, Kislyak le pidió reunirse con Serguei Gorkov, a quien describió como "alguien con una línea directa" con Putin, y que encabeza el Vnesheconombank, un banco nacional ruso sancionado por EE.UU.

El 13 de diciembre se reuniría con Gorkov. Esta polémica reunión, según se ha apresurado a zanjar, tuvo un contenido general sobre las relaciones pero, de ningún modo, se trataron las sanciones ni los negocios privados de Kushner.

Por último, el yerno reconoció y definió como un "posible contacto" con Rusia un correo electrónico que recibió el 30 de octubre de un tal "Guccifer400", que "amenazaba con revelar las declaraciones de impuestos de Trump" si no le enviaban "52 bitcoines". Después de acudir al Servicio Secreto, ingonraría tal "intento de extorsión", procedente, según desliza, de un hacker cuyo nombre es muy similar al responsable del ciberataque a la sede del partido demócrata el año pasado, llamado "Guccifer 2.0".

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