El presidente de la RFEF durante casi tres décadas es suspendido un año.
Se ha confirmado lo que era un secreto a voces tanto en la sede de la Real Federación Española de Fútbol como en la de LaLiga y en la del Consejo Superior de Deportes. El cerco sobre Ángel María Villar iba a concluir con su era polémica e interminable a los mandos del balompié español de forma abrupta y así ha sido: José Ramón Lete, presidente del organismo con potestad para hacerlo ha suspendido al jefe de la manada, actualmente caído en desgracia.
"La Comisión Directiva ha acordado por unanimidad suspender motivadamente y de forma cautelar y provisional por un año al señor Villar y al señor Padrón, que puede ser reconsiderada en virtud de los acontecimientos", ha proclamado el presidente del Consejo Superior de Deportes al término de la reunión que ha mantenido su comisión de máxima responsabilidad para abordar la espinosa cuestión.
Tras una hora de cumbre, Lete ha publicado la decisión que deja a Villar aislado del deporte después de permenecer encarcelado desde el 20 de julio. Acusado de administración desleal, apropiación indebida y/o estafa, falsedad documental y corrupción entra particulares por el juez de la Audiencia Nacional Santiago Pedraz, el dirigente que ha establecido una red clientelar entre las federaciones territoriales comparte reclusión con su hijo, Gorka Villar, y su mano derecha y vicepresidente primero de la RFEF, Juan Padrón.
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