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TRIBUNA

Turismo y banderas azules

viernes 11 de agosto de 2017, 20:10h

Estamos en plena época veraniega llena de turismo. El turismo, como todo el mundo sabe, es la principal fuente de riqueza de ciertas zonas de España y una de las principales fuentes de ingresos del erario público, aunque algunos se hayan manifestado en contra. Ciertamente todos tienen derecho a la libertad de expresión y a manifestarse, pero de ninguna manera puede tolerarse la violencia. Están haciendo mucho daño a nuestra economía y a nuestro porvenir, tanto las manifestaciones violentas de ciertos grupos radicales en contra del turismo como igualmente los excesos de ciertos grupos de turistas que vienen aquí a emborracharse y hacer lo que no les permiten en sus países de origen. No es necesario describir tales hechos pues, de tiempo en tiempo, la prensa y los medios de comunicación, incluso a nivel internacional, están publicando tales excesos, ya muy manidos. Hay un tema, sin embargo, que no se ha tratado tanto y también tiene su importancia; pues incluso nos afecta a los que vivimos en zonas turísticas todo el año y pasamos el verano en nuestra tierra, intentando disfrutar de nuestras playas y de nuestro mar. Nunca había indagado antes sobre las condiciones requeridas para que muchas de nuestras playas hayan sido dignas de obtener, por lo menos alguna vez, la tan preciada bandera azul.

España es el país que más banderas azules ha obtenido durante muchos años y nuestras zonas de turismo han sido proporcionalmente las que más distinciones anuales han obtenido de dicho galardón a nivel internacional. En el año 2017 han sido concedidas 579 banderas azules a las playas de España, De todas formas, no me extraña en absoluto que no se haya concedido este año la bandera azul a ciertas playas, como la de Palma de Mallorca, que tradicionalmente venía recibiendo tal galardón, dadas las condiciones exigidas por el organismo que las concede.

La bandera azul constituye un sello de garantía de calidad para las playas que reúnen una serie de requisitos de saneamiento y medio ambiente impuestos por el organismo que califica los méritos para poder obtener dicho galardón. Los criterios para obtener la bandera azul se dividen en cuatro áreas fundamentales: Calidad de las aguas de baño; información y educación ambiental; gestión ambiental y seguridad; servicios e instalaciones. Entre tales requisitos que se exigen por la Fundación Europea de Educación Ambiental, que otorga la tan preciada bandera a playas y puertos, están los siguientes: No puede haber vertidos industriales, de aguas residuales y de otro tipo de sustancias contaminantes o basuras, que pueden afectar o la playa o a su entorno; debe contar con baños adecuados y limpios, sin vertidos incontrolados o ilegales de sus aguas residuales; debe estar expuesta información actualizada sobre la calidad de las aguas de baño; observarse el cumplimiento de los requisitos y estándares de una calidad excelente de las aguas de baño; debe mantenerse la señalización y el control de las zonas específicas para actividades incompatibles con el baño (deportivas, patines acuáticos, etc.). Y, por su puesto, el municipio debe cumplir los requisitos establecidos para el tratamiento y posterior vertido de las aguas residuales urbanas.

Como fácilmente puede observarse, de entre tales requisitos expuestos -que no están todos- muchos no se cumplen para poder obtener la ansiada bandera azul en algunas de nuestras playas. Ya no digamos de los requisitos exigidos para la obtención de banderas azules para barcos, tales como: No tirar basura al mar ni a lo largo de la costa; no arrojar aguas fecales (procedentes del baño del barco) en aguas litorales ni en áreas sensibles; no arrojar residuos tóxicos o venenosos (diésel, pintura, baterías usadas, agentes limpiadores, etc.) en el mar; llevar esos residuos a los contenedores del puerto; promocionar y usar plantas de reciclaje.

Creo que muy pocos pueden presumir de cumplir con tales exigencias. Yo mismo he visto flotar en algunas playas plásticos, condones, latas, e incluso excrementos que lanzan las embarcaciones que están fondeando cerca de la playa. ¿Cómo queremos obtener así la bandera azul? Falta mucha educación y formación cívica. Además del mutuo respeto que deberíamos tener todos para disfrutar de nuestro medio ambiente, no estaría de más que se les entregara a los turistas, al llegar al hotel, sean ciudadanos españoles o extranjeros, una lista de las exigencias que se requieren no sólo para poder obtener la bandera azul, sino para una convivencia cívica en paz. Ya me conformaría, por el momento, con dos cosas: Primera, que tirasen todos los restos de plásticos, comidas, bebidas y demás utensilios, que se dejan por las playas, en las papeleras y contenedores dispuestos a tal efecto. Segundo: que las embarcaciones procurasen vaciar sus depósitos fecales, al llegar a puerto, en los lugares para ello dispuestos. ¡Mantengan, por favor, limpias las playas y el mar! La naturaleza no perdona. Seguro que no habría tantos suicidios colectivos de cetáceos y otros seres marinos que sufren y mueren cada día por atragantarse con plásticos y otras inmundicias de los humanos. Que, además de Neptuno, nos oigan las autoridades responsables y pongan de una vez remedio a tanto desconcierto y desorden, antes de que sea demasiado tarde.

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