www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

Un gran tanto para Uribe

viernes 04 de julio de 2008, 00:33h
Muchas son las razones para alegrarse de la liberación de Ingrid Betancourt. La más importante, por supuesto, es la que parte del sentimiento más humano de congratularse porque, por fin, una persona que llevaba seis años secuestrada, padeciendo todo tipo de agresiones, vejaciones y enfermedades que hicieron temer por su vida, ha recobrado su libertad. Junto a ella, además, también han sido liberadas otras catorce personas retenidas por las FARC. Pero el detalle que engrandece, aún más si cabe, la ansiada liberación de la ex candidata presidencial es que ésta se ha logrado a través de una brillante acción militar en la que no se ha disparado ni un sólo tiro -en el operativo, realizado gracias a militares colombianos infiltrados en las FARC, no hubo ningún herido- y que viene a sumarse a la larga lista de durísimos golpes que está sufriendo la narcoguerrilla colombiana en los últimos meses. Es preciso recordar que gran parte de estos éxitos viene gracias a la excelente labor que la inteligencia colombiana. El estrecho cerco que se cierne en torno a las FARC ha hecho que la media de abandonos se mueva en torno a los 100 mensuales, frente a sólo 84 captaciones, que se realizan, además, debido a la urgencia en completar filas, sin comprobar los antecedentes ni el nivel de fidelidad. Este hecho ha sido aprovechado por el ejército colombiano y hoy por hoy, hay alrededor de 250 infiltrados en la narcoguerrilla.

Pero si hay un gran beneficiado de la liberación de Betancourt, éste ha sido el presidente, Álvaro Uribe, cuya popularidad ha subido como la espuma, en un momento delicado para él, con el debate sobre la posibilidad de un tercer mandato en pleno apogeo. Después de meses aguantando las presiones de los defensores de la negociación con los terroristas, encabezados por el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, la exitosa operación ha venido a refrendar las tesis del presidente colombiano, que siempre ha abogado por acabar con el terrorismo de raíz, huyendo de las conversaciones y negociaciones políticas. Todo ello, sin embargo, no puede convertirse en un sofisma que venga a ocultar la profunda crisis institucional a la que Uribe estaba conduciendo al país con sus continuos enfrentamientos con la Justicia. La liberación de Betancourt trae consigo un fuerte respaldo popular, que puede ayudarle en su pugna contra la Corte Suprema de Justicia que justificadamente cuestiona el proceso de elección de actual mandato. La alegría ante este acontecimiento no puede ser una excusa para abrir la puerta de par en par al debilitamiento de la democracia colombiana que puede ocasionar la erosión de la separación e independencia y solidez del poder judicial colombiano. Uribe ha sido un buen presidente y será recordado por sus enormes logros en la lucha contra las FARC, pero el espíritu de la democracia se basa en el respeto a sus normas y, por loable que sea su objetivo de acabar hasta con el último terrorista, éste no puede anteponerse al respeto a las leyes que rigen ese sistema que quiere defender.
¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (4)    No(0)

+
0 comentarios