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México: PRI y el tiempo recobrado

Carlos Ramírez
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carlosramirezhhotmailcom/14/14/22
miércoles 16 de agosto de 2017, 15:48h

México sigue sorprendiendo a los observadores extranjeros: a pesar de saldos negativos, de expectativas destructivas y de pronósticos adversos, el PRI sigue estando en el centro del dinamismo político. El PAN perdió su encanto con apenas dos sexenios en la presidencia --contra once del PRI-- y López Obrador encabeza las encuestas pero sin poner los ritmos en el juego de poder.

El ambiente político mexicano en las últimas tres semanas estuvo determinado por las discusiones en torno a la XXII asamblea nacional del PRI, clave para definir las reglas, tiempos y decisiones en torno a la candidatura presidencial y a las elecciones mismas, a pesar de una agenda de la crisis que requería a una sociedad más atenta a la diversidad de temas.

El primero de julio del 2018 se elegirá al presidente para los próximos se años, de diciembre de 2018 a diciembre de 2024. El escenario se puede desagregar de la siguiente manera:

--El PRI recuperó la presidencia en el 2012 y quiere ganar el 2018.

--La presencia política del PRI se ha recudido a un tercio electoral.

--Todas las encuestas señalan a López Obrador como puntero, pero con el dato de que PRI, PAN y PRD aún no tienen candidato.

--Y la más importante: la nominación del candidato del PRI no será la elección; en el pasado, el presidente designaba a su sucesor porque el PRI tuvo garantizada la victoria desde 1929 hasta 1994; perdió en el 2000 y 2006; y ganó muy apretado en el 2012.

Por primera vez, los escenarios de la elección de nuevo presidente en México están marcados por la pluralidad; en los hechos, habría cuatro partidos con posibilidades: el PRI que quiere mantener el poder, el PAN que ya ganó en dos ocasiones la presidencia, el PRD que tendría un candidato ciudadano competitivo y López Obrador más como candidato que como representante de su partido aún en formación.

Las elecciones presidenciales de México en el 2018, para quien esté interesado, tendrán cuando menos cuatro referentes decisivos:

1.- No se decidirán en encuestas, porque éstas han fallado, carecen de credibilidad, son susceptibles de retratar el instante y no identifican tendencias.

2.- No habrá una ruptura de sistema político; el rebelde López Obrador, que ya gobernó de forma tradicional la capital de la república en 2000-2005, ha construido a su alrededor a un grupo de poder que antes estuvo con el PRI. El populismo de López Obrador, aunque quiera, no será como el de Chávez-Maduro.

3.- No habrá ruptura de modelo económico. El populista López Obrador ya envió mensajes a la comunidad financiera internacional anunciando que no romperá con la condicionalidad del equilibrio macroeconómico basado en la inflación controlada por el lado de la demanda, ni se alejará del tratado de comercio libre, ni se rebelará contra el FMI.

4.- El verdadero centro de poder no estará en la presidencia de la república si gana López Obrador, el PAN o el PRD, sino en el Congreso donde el PRI sigue manteniéndose como primera minoría con el 45% de legisladores y hasta 52% con alianzas con partidos pequeños. La presidencia será el centro del poder sólo si el PRI gana las elecciones porque el PRI es un apéndice del poder presidencial.

Salvado el sistema político, garantizado el modelo económico estabilizador y sin ninguna variante en los programas sociales mínimos, la agenda del próximo presidente de la república se va a centrar en tres temas vitales: la inseguridad, la corrupción y reformas económicas que rompan el cerco de una tasa promedio del PIB de 2.2% para poder llegar cuando menos a 5%.

El gran debate político mexicano en las próximas semanas, hasta finales de noviembre, estará en el circo que siempre ha representado la nominación del candidato del PRI. El dato central de la XXII asamblea nacional del PRI giró en torno a mantener o quitarle al presidente priísta de la república la facultad metaconstitucional --pero histórica-- de designar al candidato del partido. Y la atención estará sobre el presidente Peña Nieto, quien ha fallado en la designación de candidatos a gobernador en 2015-2017 porque el PRI tiene hoy apenastiene el 47% de los gobiernosestatales --15 de 32-- y sólo dos gubernaturas de las diez que acaparan el 60% de los votantes.

La asamblea del PRI la semana pasada restauró el tiempo político del PRI. Las candidaturas presidenciales priístas de 1988, 1994, 2000 y 2006 fracturaron la cohesión interna del PRI; Peña Nieto ganó en el 2012 solo por la división en el PAN, elaparato electoral del PRI, un eficaz de manejo de imagen y el radicalismo rebelde de López Obrador. La asamblea priísta evitó las rupturas y reconstruyó la fuerza interna del PRI, dos de las ventajas para las elecciones del próximo año.

Los politólogos que han seguido los vaivenes del PRI vieron sin sorpresa que el PRI carece de liderazgos, que sólo hay algunas personalidades inquietas pero sin bases y que la gran lucha en el PRI es por la disminución de candidaturas por la baja de votos de 80% en 1982 a menos de 30% en encuestas del 2018.

El saldo final de la reunión de priístas se redujo a un punto decisivo: el presidente de la república será el encargado de designar al candidato del PRI a la presidencia, con la recomendación de que cuide el reparto de candidaturas entre los liderazgos medios y bajos. Y aunque en la lista de suspirantes hay continuistas del modelo económico, políticos preocupados por la estabilidad y jóvenes que quieren reinventar al país, en el fondo el mensaje del PRI fue el de la restauración del método de selección del candidato priísta como la garantía de cohesión interna.

Lo que falta es que el candidato designado gane las elecciones. Y eso ya no dependerá del presidente de la república, ni del partido, sino de la fuerza que pueda tener la oposición. Por lo pronto, las encuestas colocan al PRI en tercer sitio de las votaciones. Pero falta un año.

indicadorpolitico.mx

carlosramirezh@hotmail.com

@carlosramirezh

Carlos Ramírez

Maestro en Ciencias Políticas

Periodista, Maestro en Ciencias Políticas, columnista político desde 1990, director del Centro de Estudios Políticos y de Seguridad Nacional S.C., director del portal indicadorpolitico.mx

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