El proceso independentista en Cataluña, como se puede comprobar, sólo le interesa a los catalanes y ni siquiera a la gran mayoría de ellos. Pensarán los Puigdemont y compañía que si los españoles -muchos de ellos vecinos suyos- no quieren aceptar lo que ellos llaman su derecho a decidir si quieren vivir en una república catalana es porque les tenemos envidia, nos caen mal, no nos gusta el cava o vaya usted a saber por qué peregrino argumento.
El caso es que tampoco más allá de la señal en las carreteras que indica que se sale de la comunidad autónoma de Cataluña se tiene el más mínimo interés por un procés que, eso sí, distrae y mucho a sus dirigentes de los verdaderos y urgentes quehaceres para con la ciudadanía.
El último tortazo - y noticia- al respecto se lo acaban de dar al president en Dinamarca, cuando hasta Copenhague se desplazó para inaugurar una nueva ‘embajada’ de Cataluña y hasta esa delegación no se acercó ningún representante institucional danés.
Conocedores de que la falta de apoyo oficial internacional al proceso soberanista catalán resta credibilidad porque no hay nada peor que ser ignorado, desde la Generalitat han querido suavizar el ridículo montando un acto con parlamentarios de las principales fuerzas políticas de Dinamarca. Ahora hablarán de éxito de convocatoria, pero la realidad es que se han reunido con Puigdemont y su séquito porque los daneses son gente educada, pero hay que volver a constatar que ningún miembro del equipo de Gobierno danés se ha reunido con el presidente catalán.
Es más, estamos en disposición de confirmar que a esta hora el ministro de Exteriores de Dinamarca, al que se había cursado la solicitud para hacerle partícipe de la citada inauguración, sigue atendiendo sus compromisos con su país, asuntos serios que requieren totalmente su atención. En otras palabras, no está para tonterías.
Un plantón más que se suma al del resto de partidos europeos, que, como indicaban acertadamente desde Ciudadanos, son conscientes de lo que significan las reglas del derecho y "ninguno opta por apoyar aventuras independentistas, hoy en día en Europa, que no tienen ningún sentido".
Europa no entiende que un partido que se califica de democrático quiera ir contra su Constitución y muchos catalanes tampoco. Si en Bruselas y en EEUU no quieren saber nada de procesos independentistas catalanes será por algo.
La humillación es total. Por el bien de los catalanes, que Puigdemont se dedique a gobernar y que se deje de viajes que lo único que hacen es poner en ridículo en el extranjero a Cataluña, a parte de suponer una pérdida de tiempo y dinero evidente.