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La Turquía de Erdogan no puede estar en la UE

martes 05 de septiembre de 2017, 16:47h

En el reciente cara a cara televisivo entre Angela Merkel y Martin Schultz, líder del Partido Socialdemócrata alemán (SPD) con vistas a la próximas elecciones federales del próximo 24 de septiembre, merece destacarse uno de los asuntos que abordaron: la posible incorporación de Turquía a la Unión Europea (UE). Hasta el momento, el SPD era partidario de dicha incorporación, pero ahora su nuevo presidente, Martin Schultz, ha cambiado de postura y lo ha hecho en la dirección correcta.

En el debate, Angela Merkel ha señalado con convencimiento que “está claro que Turquía no debe convertirse en miembro de la UE”, y que comenzará a tratar la cuestión con otros dirigentes europeos con el objetivo de lograr una posición conjunta que paralice el proceso de adhesión turco, todavía abierto en la actualidad. En esta iniciativa, la canciller alemana contará con el respaldo del segundo partido más importante del país, lo que resulta decisivo. Así lo manifestó y a ello se comprometió Martin Schultz en el debate.

Hace tiempo que Turquía pretende formar parte de la UE, pero, en la práctica, no ha hecho otra cosa que dar pasos que no van precisamente encaminados a ese deseo. Especialmente desde el fallido golpe de Estado en Turquía, Erdogan se ha ido internando en una deriva autoritaria y en una serie de acciones que son incompatibles con el espíritu y las normas de la UE. Erdogan aprovechó la intentona golpista, para emprender una brutal purga en todos los sectores y ámbitos contra todos aquellos que consideraba seguidores de Fethullah Gülen, bestia negra de Erdogan aunque en otro momento aliado, al que considera instigador y, en definitiva, responsable del plan de descabalgarle de la presidencia.

Recientemente, Erdogan orquestó varios macroprocesos donde los encausados no tenían todas las garantías jurídicas exigibles. Amén de intensificar su acoso y derribo a los medios de comunicación independientes, auspiciar una Turquía de cerrado y sectario credo islamista, e incluso apostar por un posible restauración de la pena de muerte. Ante las reiteradas críticas de la comunidad internacional a las actuaciones de Erdogan, este viene proclamando de manera altanera que no le importan lo más mínimo. En estas circunstancias, la respuesta que Merkel propone que le dé la UE resulta absolutamente adecuada.
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