Venció a Schwartzman con claridad para seguir haciendo historia.
"Es algo que siempre he soñado pero a donde nunca pensé que podría llegar", declaró al término del partido de este martes Pablo Carreño. El jugador español, que nunca había llegado a los cuartos de final del US Open aprovechó su dulce momento de carrera para acceder a las semifinales del Grand Slam estadounidense. Lo hizo luciendo consistencia ante el argentino Diego Schwartzman por 6-4, 6-4 y 6-2, en un partido que duró una hora y 58 minutos.
Carreño, de 26 años y duodécimo cabeza de serie, enfrentará su ilusión al ganador del cruce entre Sam Querrey y Kevin Anderson, pero antes se deshizo de su oponente, a su juicio, porque "estuve concentrado y agresivo para dominar todos los puntos". Lo cierto es que el latinoamericano, un "luchador", según confesó el asturiano, no pudo imponer su estilo ante la efervescencia del nuevo nombre que resuena con fuerza en el tenis nacional masculini, después de un crecimiento exponencial entre 2016 y 2017.
No obstante, el ganador de este envite tampoco había llegado nunca a las semifinales de un gran torneo. El cuadro estadístico muestra su superioridad y la eficacia que le permite llegar a formalizar su mentalidad. Ganó a Schwartzman en saques directos (7 a 4), en puntos ganados desde el primer y el segundo saque, en golpes desde la red (12 a 7) y en breaks ganados (6 a 2).
Por si fuera poco, también al resto se mostró impecable (49 a 36% de puntos ganados en esa suerte). El argentino estuvo amarrado y fue inferior al español a pesar de los 30 errores no forzados sumados por Carreno. El caso es que el americano acumularía 35 imprecisiones y 21 winners, por los 30 golpes ganadores asestados por el jugador de Gijón. La intensidad y la concentración se tradujeron en finura en el golpeo (97 puntos ganados por 72 del argentino) y en la defensa para clasificar al aspirante a la gloria en su primera aventura tan larga.
Atisba ya, preguntado, una presunta final contra Rafael Nadal, que consideraría "fantástico", pero recordó que hay que ir "paso a paso". Y es que no va a resltar sencillo que Carreño despegue los pies de la tierra. Su éxito llega después de un trabajado camino que le ha entregado los frutos en su madurez prematura. "No soy un fuera de serie, no soy un supercrack; soy un jugador que ha trabajado mucho para estar aquí y va a seguir trabajando para intentar mejorar", había declarado en la previa, después de ganar al juvenil de 18 años Denis Shapalov en tres tie-breaks.