"Vamos a echar mucho de menos a Contador". De este modo sincero y emocionado confesó Javier Guillén, director general de la Vuelta a España, sus sensaciones sobre la despedida al ciclismo del corredor madrileño que tuvo al Angliru como marco idílico. "Su manera de correr, su agresividad, su competitividad, su profesionalidad, el espectáculo que ofrece... Yo creo que ahora, aparte de hablar de Contador, tenemos que hablar del ejemplo de Contador y ojalá que este ejemplo sea seguido por los corredores que quedan en activo y los que tienen que venir porque el ciclismo que gusta, el ciclismo que queremos, el ciclismo que necesitamos, es el ciclismo que hace Contador", concluyó el mandatario.
En efecto, las últimas pedaladas de la leyenda de Pinto, tanto las dadas el sábado por las rampas del colosos asturiano para conseguir su perseguido triunfo de etapa como las ejecutadas en el homenaje que le ha brindado la afición en las calles de Madrid este domingo, se han unido al paseo glorioso que se ha dado Crhis Froome, un ciclista que alzó el nivel de La Vuelta al tiempo que se hacía histórico en el Tour y que ha tenido que acudir en seis ocasiones al asfalto nacional para llevarse el entorchado a su pomposo palmarés. "Me siento muy feliz y es una sensación increíble gana al fin La Vuelta", declaró en la cima de un Angliru que "nunca decepciona".
El británico y Contador han sido los soportes de la renovación de la carrera por etapas española hasta convertirla en una de las más espectaculares y abiertas del calendario ciclista. La búsqueda de la montaña, el recorte del kilometraje en las etapas -con el fin de que la explosividad de los gallos no se diluya- y el atractivo que constituye competir contra las dos estrellas mencionadas ha confeccionado un crecimiento de la ronda patria que parece que este fin de semana ha encontrado su tope, el punto de inflexión.
La retirada de Contador es, por si misma, un punto y aparte en el deporte y el hecho de que Froome haya terminado por ganar el maillot rojo, verdaderamente deseado -fue en La Vuelta cuando asomó como candidato a las grandes gestas en el ciclismo y siempre tuvo la espina de no poder coronarse, también, en su alma mater ciclista-, podría redirigir la ambición del laureado y veterano keniata hacia la otra prueba de tres semanas que le falta, el Giro de Italia.
Sea como fuere, el ciclismo español ha celebrado este domingo el colofón de una edición de la carrera nacional estupenda, salpicada de protagonistas que auguran años de deliciosa lucha de poder, con la irrupción de Supermán López -Astana- y de Marc Soler -Movistar- como dos perlas a seguir. El primero, colombiano, hizo cima en las etapas terminadas en Calar Alto y Sierra Nevada, y el segundo paseó con Contador por el Angliru como presentación en sociedad. Ambos son ya escaladores de mérito. Los dos cuentan 23 primaveras.
Sus nombres se añadieron a la presencia de Nibali, desfondado por la superioridad del equipo Sky, y de Zakarin. El italiano superó a Aru, su rival íntimo, pero hubo de luchar para que la segunda plaza del podio no se le marchara en la penúltima etapa. El Tiburón siciliano se conformó con otra plata, a pesar de saber lo que es arrodillar al patrón Froome. Y el corredor ruso alcanzó su primer podio en una grande, para sorpresa de todos -él incluido- y desgracia del joven Wilko Kelderman -que se indigestó con el tríptico asturiano-.
Entre las figuras en liza, que resplandecieron en mayor o menos medida, se encontraban Bardet -la esperanza francesa que ya explotó en el Tour de julio-, los hermanos Yates, Jhoan Chaves, Steven Kruijswijk, Tejay Van Garderen, Nicolas Roche o Louis Meintjes. Ninguno de ellos visitó el castizo podio de la Cibeles, copado por Froome como ganador de la general (2.15 sobre Nibali), de los puntos y de la combinada. Astana venció en su pugna con Movistar y Sky y se alzó como el mejor equipo, y sorprendió Davide Villela a Supermán López para levantar el título de mejor escalador.
La etapa final, de 117 kilómetros, fue aprovechada por Trentin para apuntarse una victoria parcial en uno de los días más emotivo que ha vivido la carrera en las décadas precedentes. Los focos, de manera inevitable, regresaron hacia un Contador que fue cuarto en la general (a 3.11) y que no pudo contener las emociones. Ya en la previa se le cortó el discurso cuando las lágrimas le abordaron al tiempo que analizaba su relación con la afición. Pero, como diría esta leyenda del deporte español, ganador de "creo que puede haber mil despedidas pero es complicado poner fin a una carrera deportiva mejor que ganando en el Angliru. Es una cosa más para la historia. No puede haber una despedida mejor".
"Ha sido una despedida ideal y ahora es el momento ya de hacer un punto y final. Ahora a través de la Fundación voy a apoyar al ciclismo para que siga habiendo corredores de máximo nivel e intentaré explicarles mi manera de correr. Prefiero despedirme con un buen recuerdo al máximo nivel y creo que esa es la mejor decisión que puedo tomar", reflexionó el madrileño, campeón del Tour dos veces (el único en repetir triunfo en la Grande Boucle además de Miguel Induráin), de La Vuelta en tres ocasiones y el Giro un par de veces.
Ahora sobreviene un periodo de transición para el ciclismo anterior, ante el apagarse el trío Contador, Purito Rodriguez y Alejandro Valverde que tanto lustro y tantas victorias han brindado al aficionado nacional en los lustros precedentes. Pero en esta jornada no hay espacio para el futuro sino para honrar el presente que se convertirá a partir de este lunes en pasado. "En luchador y hasta el último día de su carrera deportiva ha marcado su estilo de correr, siempre al ataque. Se retira, pero deja un buen legado", autografió el único ciclista que puedemirar a los ojos al madrileño, Miguel Induráin.