Después de que la ONU le impusiera unas duras sanciones.
Corea del Norte ha vuelto a desafiar a la comunidad internacional con el lanzamiento de un nuevo misil que sobrevoló el norte de Japón, días después de que la ONU impusiera unas duras sanciones al régimen de Kim Jong-un por su última prueba nuclear.
El lanzamiento se produjo poco antes de las 06.30 hora norcoreana (22.00 GMT del jueves) desde el aeropuerto de Pyongyang en dirección este, el proyectil sobrevoló la isla japonesa de Hokkaido (norte de Japón) y cayó unos 20 minutos después en aguas del océano Pacífico, a unos 2.000 kilómetros del territorio nipón.
Las autoridades de Seúl y Washington detallaron que el proyectil alcanzó un altitud de 770 kilómetros y voló unos 3.700 kilómetros, por lo que se cree que se trata de un misil de alcance intermedio Hwasong-12.
El proyectil superó así la distancia de los otros dos test anteriores con modelos similares y mostró un alcance suficiente para llegar a la isla de Guam, que alberga importantes bases estadounidenses en la región. En el norte del archipiélago japonés las sirenas y alarmas de móvil avisaron a los ciudadanos del lanzamiento, aunque las autoridades niponas informaron de que no se había producido ningún percance.
Esta nueva prueba de misiles se produce solo cuatro días después de que el Consejo de Seguridad de la ONU impusiera de manera unánime una nueva batería de sanciones económicas contra Corea del Norte en respuesta su último ensayo nuclear el pasado 3 de septiembre.
Desde EEUU, el secretario de Estado de este país, Rex Tillerson, condenó el nuevo lanzamiento e instó a "todas las naciones" a aplicar "nuevas medidas" contra el régimen de Pyongyang.
Corea del Norte ha dicho, por su parte, que el lanzamiento de su último misil balístico se realizó con el objetivo de "calmar la beligerancia de Estados Unidos" y establecer un equilibrio con ese país para que "no se atrevan a hablar de opción militar".
El líder norcoreano, Kim Jong-un, aseguró que el "objetivo final (de Corea del Norte) es establecer un equilibrio de fuerza real con EEUU y hacer que sus gobernantes no se atrevan a hablar de opción militar", para lo que llamó a seguir consolidado sus capacidades con más pruebas.