Los terroristas que atentaron en Barcelona en agosto planeaban otros ataques en al menos tres lugares de la ciudad condal durante varios días. Lo cuenta El Periódico en su edición de este lunes, en la que detalla que preparaban 100 kilos de explosivo en la vivienda de Alcanar que explotó horas antes del antentado de Las Ramblas.
Mohamed Houli Chemlal, el superviviente de la explosión de Alcanar, ha descartado que pretendieran suicidarse "Cuando el comando hablaba de los atentados, nunca estuvo sobre la mesa la posibilidad de hacerse estallar dentro de esos vehículos, si no de colocarlas en los lugares deseados y activarlas a distancia", afirma El Periódico.
Según su declaración, los yihadistas no barajaron la posibilidad de hacer estallar los vehículos cargados de explosivos mientras los conducían, sino que su intención era la de activarlos a distancia tras aparcarlos en los lugares donde pretendían atentar, uno de ellos el templo de la Sagrada Familia.
Los investigadores creen, por tanto, que la célula estaba preparada para atacar en varios puntos de la ciudad. También tienen certezas sobre la financiación de los atentados. "Costó poco, mucho menos que el 11-M", explica una fuente consultada por El Periódico, que matiza que aparentemente no hubo financiación del exterior.