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ENSAYO

VV.AA.: Escucha, Cataluña. Escucha, España. Cuatro voces a favor del entendimiento y contra la secesión.

domingo 01 de octubre de 2017, 17:42h
VV.AA.: Escucha, Cataluña. Escucha, España. Cuatro voces a favor del entendimiento y contra la secesión.

Península. Barcelona, 2017. 329 páginas. 16.90 €.

Por Alfredo Crespo

Cuatro acreditados representantes del mundo político, económico, académico y jurídico catalán nos presentan una obra fundamental, oportuna y necesaria para entender las razones por las que el independentismo (catalán) ha arremetido contra un sistema político, como el derivado de la Constitución de 1978, que ha permitido la más duradera etapa de libertad y prosperidad conocida por España.

La virtud de la obra, además de la honestidad intelectual de sus autores, alude a la revisión que hacen de la reciente historia de Cataluña y del catalanismo, explicando los orígenes doctrinales de este último, sus principales aspiraciones y aquellos rasgos distintivos que se han prolongado hasta la actualidad. Dentro de estos últimos, el victimismo siempre ocupó un espacio de tronío, reiterando la existencia de un (supuesto) agravio permanente de España a Cataluña.

No obstante, los autores en particular Borrell, De Carreras y Piqué, se centran en una etapa fundamental: la del Pujolismo (1980-2003). En efecto, durante el desarrollo de la misma, además de implementarse a nivel nacional el exitoso estado de las autonomías, también es cierto que desde la Generalidad se puso en marcha un proceso cuyas consecuencias se perciben hoy con rotundidad. Éstas, simplificando, pueden traducirse en el intento de presentación de España y Cataluña como dos realidades contrapuestas (p.30). La educación y los medios de comunicación se convirtieron en las principales herramientas para esta misión que fue dividiendo a la sociedad catalana en dos mitades, estigmatizando como “español” a quien no comulgaba con los dogmas nacionalistas.

Pujol inició de esta manera el “proceso de construcción nacional”. La llegada a la cúpula de CIU de una generación de políticos contrarios al autonomismo y acérrimos partidarios del soberanismo (Rull, Homs, Turull, Puigdemont…) hay que encuadrarla dentro de las consecuencias de esta nacionalización llevada a cabo durante las dos décadas previas. La importancia de esta tesis resulta fundamental pues desacredita la torticera idea de responsabilizar en exclusiva al PP de “hacedor de independentistas”.

Asimismo, los autores desmontan los mantras sobre los que “el procés” se ha cimentado como el manido slogan “España nos roba”, llamar “derecho a decidir” a lo que es una radical aplicación del derecho de autodeterminación o apelar al no reconocimiento de Cataluña como nación para justificar la algarada separatista. Sobre esta última cuestión no debe perderse de vista la apreciación de Josep Borrell: “Tampoco creo que ese reconocimiento nacional sirva para satisfacer las exigencias identitarias de un separatista, más bien al contrario, puede proporcionarle un punto de apoyo para seguir haciendo palanca en la demanda de un Estado propio (p. 55). En esta línea se pronuncia Francesc de Carreras: “los partidos nacionalistas, por su propia naturaleza, nunca pueden estar conformes con lo obtenido a no ser que se alcance la meta final de la plena soberanía” (p. 166).

Obviamente, un escenario tan complejo como el actual exige la propuesta de soluciones. En este punto los autores tienen cada uno su propia agenda, si bien no resultan (excesivamente) antagónicas entre sí. En consecuencia, más que hablar de “recetas mágicas” cabría centrarse en la elección adecuada de los interlocutores.

En este sentido Piqué se decanta por dos ideas complementarias. Por un lado, el catalanismo heredero de la tradición de Cambó que en actualidad, con la dinámica soberanista de PDeCAT (formación que, como subraya el ex Ministro del PP, rechaza formar parte de la gobernabilidad de España), se ha quedado huérfano de representantes e incluso de altavoces pero que aún así integra a un amplio sector de la población que se siente tan catalana como española. Por otro lado, no dialogar con aquellos que no respetan la ley ni las reglas de juego (p. 324), sin olvidar que el Estado debe de regresar a Cataluña pues de lo contrario ya hemos visto que otros actores, caracterizados por despreciar el consenso y fomentar la división (Juntos por el Sí, CUP…), ocuparán su lugar (p. 313).

En definitiva, una obra de lectura obligatoria que desenmascara las mentiras con las que el independentismo catalán ha basado y basa su mensaje. Éste goza de un largo recorrido y no responde a un hecho puntual (sentencia del Tribunal Constitucional sobre el Estatuto de Cataluña) como se quiere hacer creer…y muchos han creído. Por el contrario, sus raíces se sembraron en 1980.

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