"Han amenazado al director con quemar el hotel y le han recordado que tiene niños".
Agentes de la Policía Nacional han sido increpados en diversas poblaciones de las provincias de Girona y Barcelona por pequeños grupos de ciudadanos al grito de "fuera las fuerzas de ocupación". En Pineda de Mar (Barcelona), unos 40 agentes han abandonado su hotel y se han dirigido a dos autobuses entre los insultos y abucheos de un centenar de vecinos, un grupo de los cuales ha llegado a hacer un cordón de seguridad para facilitar la salida de los policías, sin presencia de los Mossos d'Esquadra.
El episodio ha ocurrido poco después de que varios hoteles de Calella (Barcelona), entre ellos el Palmeras, el Catalonia y el Vila, hayan obligado a 500 agentes de la Policía Nacional y la Guardia Civil a que abandonen sus instalaciones tras la presión del ayuntamiento de la localidad, del PDeCAT. Fuentes policiales han indicado a Efe que en el caso de la Policía Nacional son 250 agentes antidisturbios los que tendrán que buscarse otro alojamiento mientras permanezca el dispositivo desplegado en Cataluña.
En un comunicado hecho público en Twitter los agentes expulsados de Calella han denunciado amenazas por parte de los vecinos: "El director del hotel ha recibido varias llamadas, una de ellas diciéndole que le van a quemar el hotel, otras amenazando a sus padres y recordándole que tiene niños pequeños", explican los policías, quienes culpan a la alcaldesa de echarlos: "Ha llamado esta mañana al director y le ha dicho que o nos echa o paraliza un expediente de una licencia de reforma total del hotel", afirman.
Por otro lado, agentes de la Policía Nacional y un conductor que les increpaba por los sucesos del 1-O han protagonizado unos momentos de tensión en Girona, según han asegurado diversos testigos y ha confirmado una portavoz de este cuerpo de seguridad.
Los hechos han tenido lugar poco después de las 14:00 horas en la carretera que circula en dirección al Hospital Trueta de Girona, donde los agentes han visto como recibían pitidos de diversos vehículos que se encontraban muy cerca detrás de los furgones policiales.
Al ponerse uno de los turismos en paralelo a las furgonetas policiales y a una reducida distancia, ha sido interceptado y ha comenzado un rifirrafe entre las dos partes, entre algunos agentes y un conductor. La portavoz de la Policía Nacional considera que los agentes han reaccionado "con proporcionalidad", ya que podían haber detenido al conductor por su actitud.