En 1989 apareció en las librerías traducido al castellano un volumen de dimensiones hercúleas, compuesto por 1.300 páginas. Los pilares de la tierra fue sin duda alguna un fenómeno social. Esta novela sobre la construcción de una catedral y en la cual nos adentramos en la Edad Media en pleno siglo XII resultó todo un éxito de ventas mundial.
Trasladándonos doscientos años en el tiempo, pero permaneciendo en el mismo lugar, Kingsbridge, se desarrolló todo lo que acontece en la segunda novela de esta saga, Un mundo sin fin. Ken Follett abordaba al lector con un voluminoso ejemplar en el que otra vez daba buena muestra de su maestría en la novela histórica ambientada en la época del Medievo.
Y ahora nos llega la tercera parte, Una columna de fuego, donde ya abandonamos la Edad Media para adentrarnos en el año 1558. Un momento donde se produjo una serie de conflictos que asolaron el Viejo Continente, en los que se mezclaba el poder político con las creencias religiosas.
Kingsbridge es ahora también el escenario de partida de la historia. Allí vuelve Ned Willard en la Navidad de 1558, a esa ciudad cuya mítica catedral es parte del entorno en el que los ciudadanos conviven en un clima de creciente odio religioso, anglicanos y católicos viven en un constante enfrentamiento que en parte dimana de la lucha de poder entre la reina Isabel I y la aspirante al trono María Estuardo. Precisamente derivado de ese choque religioso surge la imposibilidad de que Ned pueda contraer matrimonio con la que es el amor de su vida, Margery.
Además de esta historia de amor frustrado tendremos la compleja maraña de intrigas políticas que nos llevarán a ciudades europeas, como París, Ginebra, Edimburgo, y, por supuesto, a nuestro país, que le apasiona a Follet. También, vamos a tener una gran dosis de espionaje, pues Isabel I de Inglaterra se valía de un servicio secreto para que lo mantuviese informada de todas las conspiraciones, intrigas y posibles revueltas que se estuviesen gestando contra ella. Un grupo de élite, en el cual se incluye al protagonista de esta novela. Una columna de fuego, que puede leerse de forma independiente, pone de nuevo en juego todos los ingredientes de la marca Follett. Una marca que no solo se ve en Los pilares de la tierra, sino también en otras trilogías del autor como The Century, que se desarrolla en el siglo XX.