Y desea "fervientemente" que Puigdemont "acierte en su respuesta".
"Ni un solo país del mundo" se ha podido tomar "mínimamente en serio lo que vivimos" el pasado 1 de octubre en Cataluña, ha afirmado el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, en el pleno del Congreso para explicar la posición del Ejecutivo ante el desafío independentista.
Rajoy ha subrayado que la "implacable realidad" ha "desmontado de un plumazo" todas las falsedades que pretendía colocar el "mito de la independencia" como si se tratase de "un cuento de hadas". Y ha recalcado: "La independencia no es pacífica, no es gratuita, no será reconocida en Europa y ahora todo el mundo sabe que tiene costes".
Rajoy ha defendido que el Estado ha actuado como lo hubiera hecho "cualquier país democrático" frente a quien incumple la ley. Ha insistido en que el referéndum ilegal del 1-O “no resiste la más elemental prueba" de transparencia y neutralidad. Ha reiterado que lo que tuvo lugar aquel día fue una votación para "volar la Constitución, la unidad de España y el Estatuto de Cataluña" fracasó "rotundamente", como certificó la Junta Electoral Central. Para Rajoy, lo que está sucediendo en Cataluña es un cuestionamiento sin precedentes a los ejes sobre los que se sustenta una sociedad democrática: libertad, pluralidad y legalidad. En esa línea, ha considerado que el desorden, la división entre catalanes y la huida de empresas no son más que "dramáticas consecuencias de la violación de la ley".
Para el presidente del Ejecutivo, el independentismo está a punto de dar al traste con la mejor época de Cataluña en toda su historia, y a las graves consecuencias que cree que ya está habiendo, ha vaticinado que seguirán otras peores mientras no se restablezca el orden, la seguridad jurídica y el imperio de la ley. En ese camino ha destacado el papel que puede jugar el "catalanismo pactista e integrador que ha dado a Cataluña sus mejores momentos".
Asimismo, ha aprovechado su intervención para trasladar su agradecimiento en nombre de todos los españoles a quienes "han cumplido su deber en defensa del bien común: jueces, fiscales, Policía y Guardia Civil". "A nadie le puede gustar lo que ocurrió el 1 de octubre. Nadie puede sentirse feliz o satisfecho. Ni de la imagen de Cataluña ni de la farsa de las votaciones, ni de las burdas manipulaciones que se ese día se vertieron contra Policía y Guardia Civil", ha añadido.
Activado el esperado artículo 155, Rajoy ha deseado "fervientemente" que el jefe del Govern, Carles Puigdemont, "acierte en su respuesta" al requerimiento que ha acordado enviarle el Ejecutivo para que explique si en el pleno del martes declaró la independencia de Cataluña, pues de ésta dependerá "el futuro de los acontecimientos en los próximos días". Además, ha rechazado cualquier vía de diálogo propuesta por el president ya que ha defendido que "no es posible aceptar bajo la apariencia de un diálogo equívoco la imposición unilateral de puntos de vista que se saben imposibles de aceptar por una de las partes". "No hay mediación posible entre la ley democrática y la desobediencia o la ilegalidad", ha sentenciado. Además, ha querido recordar que "los gobernantes de Cataluña no pueden alegar que no se dialogó con ellos porque es falso".
Sin embargo, ha agradecido las numerosas ofertas de "mediadores" que ha recibido, pero les ha recordado que nada hay que acordar sobre lo que ya está establecido en la Constitución: la indivisibilidad de España y que la soberanía reside en el conjunto de los españoles.
Sí escuchará en cambio con mucha atención las propuestas que le quieran realizar otros partidos porque todo el mundo considera que debe contribuir a mitigar el desasosiego defendiendo las normas de convivencia, y ha ratificado su compromiso de perseverar en la unidad de los demócratas. Incluso, ha dicho, se puede hablar de la reforma de la Constitución, pero sólo a través de los procedimientos previstos para ello. El presidente del Gobierno ha recalcado que es una falsedad el "mantra" de que votar es democracia, ya que ha precisado que no lo es votar contra la democracia o votar al margen de ella, como cree que ocurrió el 1 de octubre.
El presidente del Gobierno ha concluido su discurso recalcando que "es hora de poner fin a este desgarro". Y es hora de hacerlo, ha añadido, "con serenidad, con prudencia y con el objetivo último de recuperar la convivencia".