Las medidas de Ciudadanos contra el “adoctrinamiento” en las aulas de Cataluña, Comunidad Valenciana y Baleares no ha conseguido el apoyo de los grandes partidos.
El Congreso ha rechazado impulsar las distintas medidas contra el adoctrinamiento político en los centros escolares denunciado por Ciudadanos. A excepción de UPN, único partido que ha apoyado la moción, el resto ha votado en contra, y el PP se ha abstenido porque, en palabras de Elena María Bastidas, su partido "confía en los docentes de este país y en la Alta Inspeccion".
El líder del partido naranja, Albert Rivera, se ha sentido "decepcionado" por la postura que este martes han defendido el PP y PSOE, a los que creía en contra del adoctrinamiento. Así, la iniciativa de Ciudadanos se produce después de que el Ministerio de Educación se haya dirigido hasta en dos ocasiones (27 de septiembre y 5 de octubre) a la Generalidad de Cataluña para investigar una serie de actuaciones acaecidas en centros educativos contra menores.
El diputado de Ciudadanos Toni Cantó se ha convertido en la diana de los reproches de los portavoces parlamentarios, que le han acusado de hacer "planteamientos cortoplacistas y discursos apocalípticos" (PP) o de ser "un racista" (PNV), un "sectarista" (Mixto) y un "irresponsable" (PSOE) que solo busca la "división por cuatro miserables votos" (Podemos). En su discurso, Cantó ha señalado que su partido ya advirtió hace años de lo que estaba ocurriendo en las aulas catalanas y ha responsabilizado al PP y al PSOE de haber dejado la educación en manos de "sus socios nacionalistas", en referencia a ERC y Compromís.
Desde el PSOE, María Luz Martínez se ha mostrado "profundamente ofendida por las sombras de sospecha" que Cantó ha lanzado sobre los docentes de este país y, aunque ha reconocido que ha habido casos de acoso escolar, ha destacado que se ha activado el protocolo de actuación existente.
Por su parte, Joan Mena, de Podemos, ha subrayado que la única escuela que ha adoctrinado en España es la "franquista". Además, ha ensalzado la escuela pública catalana por haber "dado lo mejor" de esta comunidad autónoma.
Esteban Bravo, del PNV, ha censurado que Cantó no sea capaz de aceptar que "otros piensen de manera distinta" a la suya, tildándole de "racista y sectario" e incluso "fundamentalista español". Palabras que han indignado al aludido.
El tono del debate se ha elevado aún más cuando ha llegado el turno del PDeCAT, cuyo portavoz, Miquel i Valentí, le ha acusado de querer "meter mierda" a los profesores catalanes y de controlar sus ideas políticas, lo que ha calificado de "intolerable". Anteriormente, su compañera Lourdes Ciuró ha contestado con un corte de mangas a Cantó cuando éste había ironizado con la vuelta de este partido a la Cámara Baja, diciendo que iba a proponer "quitarles el sueldo si no venían". La diputada no se ha mostrado arrepentida a su salida del Congreso, que ha defenido que el gesto "no se le había escapado". "Lo he pensado dos minutos y es lo que se merecía", llegó a decir.
"Estupor, asco y repugnancia" es lo que ha provocado la intervención de Cantó en el diputado de Compromìs Joan Baldoví que, parafraseando a Manuel Vicent, le ha pedido: "No pongan sus sucias y demagógicas manos sobre la educación, porque se necesita tener la mente muy sucia para difamar a varios sistemas educativos", en alusión al catalán, balear y valenciano, y a sus docentes.
Tanto se ha "calentado" el ambiente en el hemiciclo, como ha apreciado la presidenta del Congreso, Ana Pastor, que ésta ha tenido que interrumpir varias veces el debate para pedir silencio y recriminar a los diputados sus "actitudes que no se parecen en nada a una cámara de representantes de los ciudadanos".