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Crisis de modelo de representación es global

Carlos Ramírez
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carlosramirezhhotmailcom/14/14/22
miércoles 18 de octubre de 2017, 20:00h

Hace unos días --el pasado 2 de octubre--, el politólogo Agapito Maestre escribió en elimparcial.es sobre un tema que debiera ser profundizado y debatido: la crisis del sistema de representación política. En sociedades complejas es prácticamente imposible reproducir el ágora de la Grecia clásica. Pero la clave de los sistemas modernos radica en que exista una verdadera representatividad.

Los movimientos sociales, las protestas, las acciones directas, la revalidación de la plaza pública y las consultas a mano alzada indican que el sistema de representación está fallando. Pero además de la estructura de representación en sí --el parlamento como instancias de contrapeso a los abusos de poder presidencial--, dentro del modelo representativo existe otra falla quizá más importante: los mecanismos de representación de la sociedad ante el ejercicio del poder son los partidos políticos; cuando la sociedad sale a la calle a protestar, los partidos no están cumpliendo sus tareas sociales y democráticas.

En España llamó la atención que las protestas juveniles posteriores al 2010 derivaron --mal que bien-- en dos nuevas fuerzas parlamentarias: Podemos y Ciudadanos. Si los dos no responden a las expectativas, entonces habrá otras o la ciudadanía y algunos liderazgos políticos volverán a saltarse las instituciones. Las protestas contra recortes al gasto social en Europa tienen que ver con el excesivo institucionalismo de los partidos de oposición, o cuando menos con la falta de explicación de sus apoyos a medidas restrictivas.

En México la crisis del sistema de representación --el poder legislativo como espacio de la soberanía popular-- está en crisis y tiene más red de intereses que líneas de representación. Hay que decir que siempre ha sido así: el poder ejecutivo, que nació en 1824 como poder superior al ejecutivo, fue derrotado en la Constitución de 1917 con la elección del presidente por voto universal, directo y secreto. Y fue hasta la reforma política de 1978 que la pluralidad real se abrió en el congreso con el registro legal del Partido Comunista Mexicano. Pero salvo en el periodo 2006-2009, el PRI ha sido mayoría total, mayoría absoluta o mayoría simple.

A lo largo de casi cuarenta años, el modelo ya pluralizado de sistema de representación legislativa no ha funcionado: los diputados del PRI le deben el cargo al presidente de la república y no a los electores. Los dos periodos del PAN --partido de centro-derecha-- en la presidencia de la república (2000-2006 y 2006-2012) no cambiaron los parámetros de sometimiento, porque los panistas prefirieron pactar con el PRI legislativo todas las reformas.

Pero la crisis en el sistema de representación política de México ha llegado a un punto crítico: como la sociedad no se siente representada por los partidos y sus candidatos a legisladores y como el modelo de dirección oligárquica de los partidos cumple con la “ley de hierro de la oligarquía” de Robert Michels de 1912, los partidos decidieron no cambiar ellos y sus formas de elección de candidatos y en su lugar abrieron un espacio ciudadano para candidaturas independientes o de propuestas al margen de los partidos.

El asunto es muy complejo; primero, porque muchos de los candidatos registrados en ese rubro en realidad no son independientes, sino que son políticos que no fueron designados por sus partidos y decidieron buscar espacios por sí mismos; y segundo, porque para ser candidato independiente a la presidencia se requiere de 800 mil firmas verificables de ciudadanos, aunque en realidad deberán de ser de un millón porque muchos serán probados inexistentes.

El asunto de las firmas deja indicios de la crisis del sistema de representación. En el plazo legal se registrado 42 personas como solicitantes de la candidatura independiente; es decir, que tendrán que presentar, en teoría, 42 millones de firmas de ciudadanos que opten por esa figura. Pero esos 42 millones representan casi la mitad del padrón electoral. Ello podría querer decir que la mitad de los electores registrados repudian el sistema de partidos. Pero los independientes llegarían sin partidos y por ello no rendirían cuentas a nadie, carecerían de un proyecto institucional de propuestas y no tendrían una base social identificable.

El problema se multiplica con otros datos adicionales: para las elecciones presidenciales del primero de julio de 2318 se espera una votación de 60% de ciudadanos o menos y todas las encuestas exhiben la existencia de un 35%-40% de ciudadanos indecisos o sin tener preferencias; esta cifra contrasta con otra: el candidato que ocupa el primer sitio de las tendencias apenas acredita un 25% de la votación.

Entre independientes que individualizan la política, los electores que repudian a los partidos y la baja expectativa de votantes, en México el próximo presidente de la república podría llegar al cargo con el 25%-30% de los votos, menos de un tercio. El actual presidente Peña Nieto ganó en 2012 con el 38%. Y sólo como dato anecdótico, el presidente que ganó con el 100% de los votos fue José López Portillo en 1976, sólo porque el PAN --único partido de oposición registrado-- no pudo presentar candidato por disputas internas.

La crisis del sistema de representación se convierte en un problema de legitimidad política. Y si las instituciones carecen de mecanismos de garantías de equilibrios reales, entonces las minorías tomarán las decisiones sin aval de la mayoría porque el sistema de representación se los permite. Por eso hay coincidencia con la conclusión de Maestre: “los partidos políticos han abandonado a su suerte a sus votantes. No nos engañemos.

Los españoles (y los mexicanos, por las razones expuestas) no tenemos representación política. La democracia ha muerto”.

indicadorpolitico.mx

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@carlosramirezh

Carlos Ramírez

Maestro en Ciencias Políticas

Periodista, Maestro en Ciencias Políticas, columnista político desde 1990, director del Centro de Estudios Políticos y de Seguridad Nacional S.C., director del portal indicadorpolitico.mx

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