La prensa sigue pegada a Cataluña.
El Mundo: “Puigdemont da la espantada y prepara la independencia”. Acompaña la información con un sumario con declaraciones de comerciantes de barrios obreros: “Es como en la crisis, vendemos un 30% menos”. Además, lleva una foto de Santi Vila, el consejero de la Generalidad que está “en la puerta de salida”. En el faldón puede leerse que “Bescansa se enfrenta a Iglesias por hacer seguidismo del ‘procès’”. Según la cofundadora de Podemos el secretario general no tiene proyecto para España y sólo habla de los independentistas. Ya en Gürtel: “Bárcenas logró ocultar más de cuatro millones de la trama”.
En el editorial, dice este diario que "Se agota el margen para que los timoneles de este Titanic cambien el rumbo. Qué error. Qué inmenso error ha sido el 'procés'." Luis María Anson hace repaso de cómo se ha llegado hasta aquí y señala con dedo acusador: "La ambición, en fin, de Arturo Mas para permanecer en el poder tras su fracaso en las elecciones de 2012 le han convertido en el penúltimo responsable del despropósito que hoy padecen los catalanes".
La Razón habla de 24 horas decisivas para España y adelanta el plan de Puigdemont: “DUI y resistencia”. Con foto de Santi Vila, asegura que el consjero de empresa es el “rostro de la división”. Y da detalles del manual de la desobediencia de los Comités de Defensa de la República: “Tenemos que estar en primera línea para recibir las bofetadas”. Por último, se reivindica frente a su rival: “La Razón ya es el segundo periódico en Madrid y supera a ABC en difusión nacional”, dice, basándose en datos de la OJD.
En este diario tienen claro quién tiene la culpa de la puesta en marcha del artículo constitucional de moda. Dice: “Puigdemont se aplica el 155”. Argumenta que “la negativa del presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, a presentar sus alegaciones en el marco de la legalidad constitucional española y ante la representación más adecuada de la soberanía nacional como es el Senado, la Cámara territorial por excelencia, no sólo significa la pérdida de una excelente oportunidad de rectificación, tal vez la última, sino que aboca a un escenario de consecuencias graves para el propio Puigdemont y, por supuesto, para el resto de los miembros de su Ejecutiva autonómica”.
El País, descriptivo: “El Govern catalán se dispone a declarar la independencia”. También informa de que Pablo Iglesias castiga a Bescansa por discrepar de su política sobre Cataluña. La fotografía es para las vallas que los Mossos instalan para proteger el Parlament ante el pleno que puede terminar en DUI. Y la conexión rusa: “Un emisario de Putin ha visitado Barcelona para observar el ‘procès’” se lee en el faldón. Avanza, también que “El ‘ministro’ de Rajoy para Cataluña será un catalán de perfil técnico”.
Rubén Amón explica la dialéctica de dos cantantes en estas páginas: “Solo desde un estado de enajenación podría haberse imaginado hace unos que Manolo Escobar se convertiría en icono de la canción protesta y que Lluis Llach degeneraría en los comportamientos de un opresor”.
ABC lleva a Puigdemont tapándose la boca al hablar por teléfono. Dice que el president “lanza a Cataluña al abismo”, ya que “rechaza ir al Senado, amenaza con declarar mañana la independencia y provoca un cisma en el secesionismo”.
Ignacio Camacho se desmarca y cree que el ‘procès’ también ha traído buenas noticias. “El conflicto catalán ha proporcionado de rebote a la nación española dos inopinados beneficios: de un lado la espontánea oleada de patriotismo constitucional expresada en las banderas de los balcones, y de otro la grave confusión estratégica que Podemos ha cometido y que puede arrstrarlo hacia el suicidio político”, escribe, ya que “Sus votantes no entienden que el afán de ruptura de su líder le impida apreciar la antipatía que suscitan los abanderados del supremacismo”.