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FÚTBOL AMERICANO

NFL. Las palabras racistas del dueño de los Texans que sublevaron a sus jugadores

NFL. Las palabras racistas del dueño de los Texans que sublevaron a sus jugadores

domingo 29 de octubre de 2017, 19:20h
Ha vuelto a incendiar la polémica de Trump contra los jugadores de la NFL en torno al himno americano.

Cuando parecía que la revuelta racial que prendió Donald Trump contra los jugadores profesionales de fútbol americano que protestaban por los abusos policiales arrodillándose mientras se interpreta el himno al comienzo de cada partido de la NFL, uno de los notables financiadores de su campaña electoral, camino a la Casa Blanca, ha refrescado las escaramuzas de corte racista para devolver al primer plano la latente tensión en un deporte eminentemente afroamericano.

Al tiempo que las semanas de rebeldía quedaban atrás y el comisionado de la liga estadounidense, Roger Godell, llamaba a bajar la tempreatura de la escalada dialéctica y la asiduidad de las protestas, algunos propietarios de franquicias han ido destapando su criterio real en torno a lo que consideran una falta de respeto a los símbolos del país, tan ligados a las guerras y los caídos que, según ese relato, han permitido construir la libertad que se respira en territorio de los Estados Unidos. Con la anécdota de Alejandro Villanueva -combatiente en Iraq y Afganistán y enfrentado a sus compañeros de vestuario en los Steelers a cuenta del brete del himno- como cúspide del revuelo.

El caso es que el tiempo ha pasado y justo cuando Colin Kaepernick, el quarterback en paro que inicio la forma de manifestar su constrariedad por el conflicto racial usando el ritual del himno, ha anunciado que escribirá un libro contanto su testimonio de lo vivido -considera que es víctima de vacío por parte de los dueños de los equipos, que está en paro por motivos políticos- se han hecho públicos los comentarios que el máximo accionista de los Houston Texans, de la NFL, ha efectuado en una reunión privada con el resto de dueños y ejecutivos de los equipos de la Liga de fútbol americano.

"No podemos dejar que los presos manejen la prisión", afirmó Bob McNair a sus interlocutores en una reunión a puerta cerrada que trascendería. De hecho, ante tal comentario -de tintes racistas, ya que connota una referencia a la alta tasa de población afroamericana que puebla las cárceles estadounidenses- y ataque a los jugadores que ejercieron su libertad de expresión política en la cancha y ante el himno, recibió la primera reacción contraria in situ: Troy Vincent, ex jugador y actual directivo de la NFL se levantó de la mesa y le recriminó, proclamando que el comentario de McNair le había resultado ofensivo.

Pero la bomba le explotaría al multimillonario colaborador de Trump como le estalló al ex propietario de los Clippers cuando se difundió un audio en el que exponía su disgusto con que su novia de entonces se fotografiara con negros y lo poco que le gustaba que los afroamericanos asistieran a las gradas de su pabellón. En este caso ha sido el vestuario de los Texans el que se ha amotinado contra su dueño.

En cuanto salieron a la luz las palabras de McNair, la plantilla de la franquicia de Houston decidió ausentarse durante horas de los entrenamientos que estaban destinados a preparar el partido de este domingo. Tras mantener varias reuniones con el cuerpo técnico y algunos dirigentes, sólo un puñado de jugadores decidieron mantener su ausencia, aunque finalmente terminarían uniéndose a la práctica. Eso sí, evidenciando su contrariedad por jugar para un individuo que habla de esa forma sobre algunos de los componentes de ese camarín.

Sólo un jugador no volvió a entrenarse. Fue el jugador estrella que le queda al grupo tras la lesión del tres veces Mejor Defensor del Año, JJ Watt. Se trata del wide receiver DeAndre Hopkins, el arma ofensiva principal del equipo desde hace unas cuantas temporadas y un nombre destacado en el global de la competición. El entrenador en jefe de los Texans, Bill O'Brien, argumentó que su jugador se tomó un "día personal" y que el viernes no se entrenó ni acudió a las instalaciones de la franquicia por "motivos personales".

Sea como fuere, McNair ya se ha disculpado, tras ser arrasado por jugadores de la NFL y de la NBA, de agrupaciones en pro de los derechos civiles y de portavoces demócratas de altavoz potente. "Se que los jugaadores están molestos,pero me refería a nuestros jugadores cuando hice ese comentario durante las reuniones de propietarios la semana pasada", intentó matizar para seguir su labor de quitar hierro a lo ocurrido relatando que "les dije que si lo tuviera que hacer de nuevo, no usaría esa expresión". "Les hice saber que lo último que quiero ser es una distracción para el equipo y que si alguno de los jugadores se ofendió, lo siento, ya les ofrecí disculpas", concuyó.

La plantilla se ha reunido en la madrugada de este sábado al domingo "para hablar sobre cómo demostraremos el domingo nuestra reacción" a los comentarios del propietario. Esta noche se jugarán en Seattle contra los Seahawks, uno de los equipos con mayor actividad en las protestas contra los abusos policiales y contra Trump. No en vano, su dueño es Paul Allen, fundador de Microsoft junto a Bill Gates y uno de los principales detractores del magnate devenidor en presidente del país en este episodio y en lo relativo a las políticas migratorias.

Uno de los jugadores con más seguimiento público de los campeones de la NFL en 2013 es el cornerback Richard Sherman. El defensor estelar, afroamericano y que fue a la Universidad de Stamford gracias a una beca por sus calificaciones, pues nación en el deprimido barrio angelino de Compton, declaró sobre las palabras de McNair que considera que el dueño de los Texans "expuso su verdadera opinión".

"Hay dueños progresistas en esta liga que no se sienten así. Sin embargo, ¿creo también que hay dueños conservadores que tienen banderas de la Confederación en sus casas y cosas así? Sí. Lo creo. No me parece que crean que hay algo malo con esa ideología y la herencia del Sur", denunción antes de aclarar que "aprecio cuando la gente muestra su verdadera personalidad". "Más gente en el mundo debe ser más abierta y sincera sobre cómo se sienten de verdad para que podamos identificarlos y asegurar alejarnos de ellos y mantenerlos lejos del poder", senteció uno de los jefes del vestuario de los Seahawks.

El defensor, pieza clave de la conocida Legion of Boom, arguyó que "si McNair fuera nuestro dueño, también me sentiría bastante ofendido, pero nuestro dueño es grandioso y siente que la gente debe ser tratada con igualdad y está del lado de los derechos civiles". Y Sherman, que representa a su equipo en la Asociación de Jugadores de la NFL aseguró que si los Texans tuvieran los contratos garantizados habrían decidido no jugar este domingo.

Duane Brown, tackle ofensivo de los Houston Texans se refirió a su jefe, el que le paga el salario, del siguiente modo: "Creo que los comentarios fueron una falta de respeto. Mostró ignorancia y fue vergonzoso. Pienso que molestó a muchos jugadores, incluyéndome. Ponemos nuestros cuerpos y nuestra mente en riesgo cada vez que entramos al campo, y usar una analogía de prisioneros en una cárcel, es una falta de respeto. Así es como me siento"

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