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TRIBUNA

¿A quién beneficia que Junqueras y compañía estén en la cárcel?

Joaquín Vila
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directorelimparciales/8/8/20
domingo 05 de noviembre de 2017, 19:23h

Calificar a los encarcelados por el golpe de Estado secesionista como presos políticos es la última añagaza del discurso separatista, el último invento de la demagogia victimista que tan buenos resultados les ha dado siempre a los partidos que pretendían romper con España. Pero ya se ha acuñado una frase que refleja la verdad frente a tanta patraña: en España hay políticos presos, no presos políticos.

Hay un dato que lo demuestra: durante los últimos gobiernos del PP, los políticos encarcelados o imputados pertenecen en su mayoría al partido de Rajoy: Granados, Ignacio González, Rodrigo Rato, Jaume Matas…

Aún más: al PP no le beneficia electoralmente que Junqueras y compañía estén en la cárcel, pues, como todo el mundo podía adivinar, los separatistas y los indocumentados iban a aprovechar la situación para ahondar en el famoso victimismo y atacar al Gobierno de manipular la Justicia. La juez Lamela, como no podía ser de otro modo, ha actuado obviando los intereses políticos de unos y otros. Se ha basado estrictamente en la gravedad de los presuntos delitos y en el peligro de que los investigados huyeran, como ha hecho el cobarde de Puigdemont, que anda por Bélgica entregándose a la Policía antes de ser detenido.

Ada Colau, que, como su monaguillo Pablo Iglesias, se cree la esencia de la democracia “exigía” el mismo jueves a Rajoy que excarcelara “a los presos políticos” y este sábado, ERC amenazaba (con la boca pequeña) con no presentarse a las elecciones del 21-D si Junqueras y compañía permanecían en prisión. ¿Alguien se imagina lo que ocurriría si el presidente del Gobierno, el ministro de Justicia o el bedel de Génova intentaran influir en la juez Lamela? ¿Pero no proclaman como loros afónicos la separación de poderes frente a la politización de la Justicia?

El encarcelamiento de los políticos golpistas, en realidad, beneficia a los partidos separatistas ante las elecciones del 21-D. Ya tienen los eslóganes de la campaña a su medida, ya tienen a sus mártires, a sus héroes. Puede ser la coartada para que ERC, el Pdecat, la CUP y hasta Podemos formen una lista única que perjudicaría gravemente los intereses de los llamados partidos constitucionalistas. Llorarán como plañideras por sus “presos políticos”, berrearán, llenarán las paredes de pancartas con las fotos de los encarcelados. Pero nunca hubieran soñado con emprender la campaña electoral con un marketing tan potente para movilizar a sus votantes. Y la victoria en las urnas de esta amalgama de partidos desquiciados y rupturistas pondría de nuevo en jaque la estabilidad política en España.

Sin duda, para la tranquilidad en la campaña electoral hubiera sido mejor que la juez Lamela dictara auto de prisión después del 21-D. Pero, por suerte, la magistrada trabaja, desde su valiente independencia, para hacer cumplir la ley. Y, pese a quien pese, con esa ley en la mano, Junqueras, los exconsejeros y, desde luego, el cobarde de Puigdemont tienen que estar en la cárcel por mucho tiempo.

Joaquín Vila

Director de EL IMPARCIAL

JOAQUÍN VILA es director de EL IMPARCIAL

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