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SITUACIÓN SOCIAL

Retrato de Brasil en 2017: un joven negro será asesinado cada 23 minutos

Retrato de Brasil en 2017: un joven negro será asesinado cada 23 minutos

miércoles 08 de noviembre de 2017, 04:28h
Además, la violencia obliga a los escolares de Río de Janeiro a caminar con su grupo sanguíneo visible.

La ONU ha vuelto a sacar los colores a Brasil. Este martes ha publicado las conclusiones de un estudio elaborado por la oficina del país carioca de la Organización de las Naciones Unidas que ha servido para lanzar la campaña "Vidas Negras". En el acto, que trata de concienciar del racismo y los agravios trágicos que suften los negros en dicha nación, se han ofrecido datos que subrayan que la población negra y joven es la que recibe mayor violencia. Con diferencia.

Según las estadísticas compliadas, en el gigante latinoamericano siete de cada diez personas asesinadas son negras. Además, en torno a 23.000 jóvenes negros son matados de forma violenta cada año, lo que equivale a uno a cada 23 minutos. Y también hizo hincapié en que mientras la tasa de homicidios por cada 100.000 ciudadanos descendió en la población no afrodescendiente en un 12% -desde 2005 a 2015-, en el caso de los negros se disparó en un 18%.

La ONU, datos en mano, calificó como "impresionantes" las estadísticas sobre la mortalidad de los negros en Brasil y se mostró decidida a sensibilizar a los brasileños sobre "el peso del racismo en el actual escenario de violencia en el país". "El racismo es una de las principales causas históricas de la situación de violencia y de la mortalidad a que está sometida la población negra en Brasil", expuso el organismo en el lanzamiento de una campaña que vinculada a la "Década Internacional de los Afrodescendientes".

En dicha iniciativa, las Naciones Unidas trata de impulsar la conciencia en una nación en la que poco más del 50% de la población es descendiente de África, por lo que cuenta con la mayor población negra del planeta, sólo después de Nigeria. "Con la campaña 'Vidas Negras' queremos invitar a los brasileños y a las brasileñas a comprometerse y promover acciones que garanticen el futuro de los jóvenes negros", declaró el coordinador residente de la ONU en Brasil, Niky Fabiancic.

Los 26 organismos que tiene la ONU con oficinas en el país se han unido para conformar un proyecto que anhela "sensibilizar a la sociedad, a los gestores públicos, al sistema de Justicia, al sector privado y a los movimientos sociales sobre la importancia de que sean adoptadas políticas de prevención y enfrentamiento a la discriminación racial". No lo tendrá fácil y por ello apuestan por la distribución gratuita de vídeos y piezas publicitarias que han sido ofrecidas a todos los medios de comunicación y que serán ampliamente difundidas por los medios públicos.

Fabiancic zanjó la ceremonia denunciando que el 56 % de los brasileños concuerda con la afirmación según la cual "la muerte violenta de un joven negro choca menos a la sociedad que la muerte de un joven blanco". "Esto es inaceptable", zanjó el portavoz.

Pero esta es sólo una de las aristas que muestran el estado de desarrollo de Brasil en 2017, tras la organización de un Mundial de fútbol y de unos Juegos Olímpicos. Todavía erosionada la cúpula gubernamental por la corrupción y con el goteo de manifestaciones salpicando el día a día menos que la violencia que no cesa. Su fluir ha provocado que en Río de Janeiro se haya aprobado la norma por la que los escolares han de portar su grupo sanguíneo visible cuando salgan a la calle o vayan a clase.

Con el área norte de la urbe como principal foco de los tiroteos perennes, las autoridades han firmado la normativa municipal 6.062/16 por la que los alumnos de los volegios públicos de enseñanza básica e intermedia han de reslatar en su uniforme su grupo sanguíneo como medida de prevención ante un posible balazo. "Es una medida importante ante la violencia que sufre la ciudad y la identificación del grupo sanguíneo facilita el tratamiento médico inmediato y ante la desgraciada realidad de ver a niños heridos por balas perdidas, esta ley es una necesidad", ha declarado una fuente del Tribunal de Justicia del Estado que ha declarado constitucional la norma esta semana.

No en vano, la escalada violenta consiguiente a la guerra contra el narcotráfico ha provocado que 2016 sea el más sangriento que se recuerda desde que empezó el operativo. De enero a agosto la Policía Militar mató a 720 personas, un 30% más que el año precedente. El problema es que los tiroteos ya no se circunscriben a la favela, sino que contaminan colegios, supermercados, centros de salud o cualquier plaza pública. Además, el armamento de guerra que usan ambos bandos no ayuda a endulzar el paisaje. Y el asesinato, en este brete, de cinco menores de edad en los que va de 2017 tampoco ayuda.

Y una de las consecuencias directas es el miedo que se ha propagado en las escuelas y en los padres, que sufren cuando los colegios eligen cerrar por la violencia. Los datos señalan que en el curso 2016-17 sólo han funcionado las 439 escuelas de Río, a la vez, en siete días. El promedio de ausencia de alumnos a clase por día se coloca en los 1.000 escolares y la cifra se dispara hasta los 9.000 cuando se registran los casos en los que han faltado a clase durante tres meses.

Por último, el cuadro se redondea con la criminalización, desde el lunes, de las relaciones sexuales con menores de 14 años. Se trate de una relación consentida o no. El Superior Tribunal de Justicia fijó esta semana un precedente judicial histórico para la nación al penalizar, como un crimen, cualquier tipo de relación sexual con menor de 14 años y sin admitir ningún tipo de atenuante. Así se impedirá la excarcelación de autores de violaciones que consiguen demostrar que el acto sexual fue consentido por la víctima.

"El crimen de violación de vulnerable se configura mediante la conjunción carnal o la práctica de acto libidinoso con menor de 14 años, siendo irrelevante el eventual consentimiento de la víctima para la práctica del acto, su experiencia sexual anterior o la existencia de relación amorosa con la víctima", reza el texto de la norma aprobada por el tribunal que viene a arrinconar los casos en los que los jueces liberaban a los acusados que demostraban mantener una relación amorosa con la menor o que alegaban que la víctima era prostituta.

Y es que las autoridades gubernamentales que se dedican a este rango poblacional (Instituto de Pesquisa Económica Aplicada) publicó hace días que el 50 % de las víctimas de casos de violación denunciados ante las autoridades en el país es menor de 14 años. El escalofriante dato fue resaltado por que se determinó que la gran mayoría de las violaciones no son denunciadas porque las víctimas son famliares de los autores. Según la ONG Fórum Brasileño de Seguridad Pública, Brasil registró en 2016 un total de 49.497 violaciones, un 3,5 % más que las registradas en 2015. Lo que constituye seis casos por hora.

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